5. Política de Género Agro
El punto de partida de la Política de Género del Agro es el acuerdo del sector agropecuario, a nivel de las instituciones públicas, de que las desigualdades de género existen, son injustas y es posible revisarlas. Desde esta perspectiva, el área de intervención son las políticas del sector agropecuario, entendidas como herramientas claves del modelo de desarrollo rural y agrario.
La construcción de la Política de Género Agro es el resultado de la trayectoria de trabajo mancomunado de la institucionalidad agropecuaria y la sociedad civil, del diagnóstico actualizado, de los marcos normativos reseñados en páginas anteriores y de un fecundo proceso de intercambio y ajustes entre técnicos/as, autoridades y referentes de sociedad civil.
Adicionalmente, la Política de Género Agro es entendida como parte de un proceso más amplio de transformaciones culturales y de la incorporación de esta perspectiva en el Estado, y por lo tanto se concibe en estrecha articulación con las normas y acuerdos que regulan la materia, así como la institucionalidad de referencia.
En este marco, la Política de Género Agro cuenta con dos planos, un nivel aspiracional de mediano plazo y un nivel operativo de carácter quinquenal.

El nivel estratégico parte del diagnóstico y evaluación de políticas previas, y estipula metas consensuadas a 2040 en torno al horizonte deseable para el agro y el medio rural. En clave de política de estado, este nivel asume que los nudos estructurales de la desigualdad son modificables, pero que esa tarea requiere esfuerzos conjuntos y sostenidos a mediano y largo plazo. Identifica como dimensiones centrales de la desigualdad y su reproducción, la situación en los sistemas agroalimentarios, la gestión del conocimiento, el ambiente y la naturaleza, la participación y el cambio cultural y la institucionalidad agropecuaria.
En cada uno de estos componentes jerarquiza expresiones específicas de desigualdad en términos de reconocimiento y distribución de recursos que, de ser positivamente superadas, permitirían hacer del agro y el medio rural un ámbito elegible para todas las personas.
Por su parte, el nivel estratégico se acompaña de un nivel operativo, constituido por los planes de acción quinquenales que son la hoja de ruta de cada administración de gobierno, hacia la concreción de las aspiraciones a 2040.
De esta manera la teoría del cambio por detrás de la Política de Género Agro supone la necesidad de introducir transformaciones progresivas, permanentes y sustantivas en materia de reconocimiento y acceso a recursos, asentadas en la co construcción Estado - Sociedad Civil de una nueva cultura de la inclusión, el cuidado ambiental y la equidad en el medio rural, el agro, sus instituciones y el modelo de desarrollo.

5.1. Principios orientadores
La Política de Género Agro se enmarca en los principios de la Ley 19.846 (Art. 6) que establece como orientación la pprioridad de los Derechos Humanos, integralidad, inclusión, participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas. En el marco de la especificidad agraria y rural, la Política de Género Agro incorpora estos principios en su elaboración, ejecución y evaluación a través de:
Igualdad de género: Reconoce que todas las personas tienen los mismos derechos, bajo el principio de que son iguales frente a la ley y no es admisible la existencia de tratos discriminatorios. El principio de igualdad asume la necesidad de una igualdad sustantiva, no sólo formal sino también de oportunidades y resultados.
Equidad de género: Identifica que las personas tienen necesidades y condiciones disímiles por lo que lograr la igualdad sustantiva depende no de tratos idénticos, sino de acciones diferenciales que permitan que personas en escenarios desiguales accedan a condiciones equivalentes de bienestar y ejercicio de derechos.
Interseccionalidad: Asume que las relaciones de género no están aisladas, sino que se intersectan con otras formas de dominación y jerarquización social que configuran formas de desigualdad específicas. Desde esta perspectiva es necesario el análisis y el abordaje diferencial de trayectorias vitales afectadas por discriminaciones múltiples como ser las que surgen de la imbricación de género y clase, de identidad de género, orientación sexual, identificación étnico - racial, generaciones, situación de discapacidad, condiciones territoriales y migrantes.
Sostenibilidad: Parte de asumir que el bienestar presente no puede hipotecar el futuro, por lo que aborda en forma compleja el desarrollo, considerando las acciones a realizar al mismo tiempo desde las dimensiones social, económico – productiva y ecológico -ambiental. Incluye una perspectiva que da centralidad a las formas de vida y su reproducción, entendiendo la actividad humana como interdependiente, entre las personas y con el ambiente y la naturaleza, por lo que incorpora las nociones de sociedad del cuidado, reproducción y vida en el centro como formas de analizar y diseñar acciones.
Territorialización: Orienta el quehacer a que los recursos y acciones lleguen efectivamente a los territorios rurales, y a que en su diseño e implementación se incorporen particularidades y especificidades que hacen a los rubros de producción, entramados sociales, dinámicas institucionales y saberes locales.
Gobernanza y participación: Da centralidad a la población objetivo de la política en el diseño de los marcos orientadores, en los ajustes de implementación y en los procesos de monitoreo y evaluación, entiendo que esto vuelve más eficiente y pertinente el uso de recursos. Genera dispositivos adecuados de dialogo entre instituciones públicas y sociedad civil para garantizar que las participaciones sean informadas e incidentes, promoviendo una ciudadanía activa.
Transparencia y rendición de cuentas: Enmarca la política pública en un quehacer responsable del Estado y da a los procesos de transparencia, monitoreo ciudadano y rendición de lo actuado una centralidad en la forma de gestionar. Busca facilitar el controlar ciudadano mediante estrategias que efectivamente permitan comprender lo hecho, la forma como se han utilizado y sus resultados.
Por su parte, la Ley 19.846 (Art. 7) estipula un conjunto de lineamientos generales para la construcción de políticas públicas, dadas las características del sector, la Política de Género Agro hace foco en: Modificación de los patrones socioculturales; Fortalecimiento de la autonomía económica de las mujeres; Reforzamiento de la prevención y combate de la discriminación; Reparto equitativo y corresponsable del trabajo productivo y doméstico; Participación equitativa de mujeres y varones en los cargos de responsabilidad y decisión; y dentro del principio H, la prevención de la violencia basada en género.
5.2. Estructura
La Política de Género Agro está estructurada en torno a un Horizonte Aspiracional y un conjunto de Aspiraciones de Resultado a 2040, organizadas en los cinco componentes en los cuales operan los nudos estructurales de desigualdad identificados en el diagnóstico.
El Horizonte Aspiracional apunta a la construcción de un medio rural y un agro que sea efectivamente elegible por todas las personas.
En este sentido, la Política de Género Agro apunta a realizar las transformaciones necesarias para que cualquier persona tenga las condiciones y oportunidades para desarrollarse en ejercicio pleno de sus derechos en este medio.
A efectos de ello, establece ocho Resultados Aspiracionales a 2040, y un conjunto de indicadores de seguimiento a mediano plazo, a los cuales los Planes de Acción como nivel operativo contribuyen progresivamente.
La Política y sus Planes de Acción incorporan un sexto componente centrado en el monitoreo y evaluación, y guiado por el principio de transparencia.
Componente 1. Sistemas Agroalimentarios

En el marco de la producción agropecuaria y la vida en el medio rural, los sistemas agroalimentarios son claves para los procesos de trabajo desde la fase primaria hasta el consumo. En estos sistemas agroalimentarios resultan fundamentales el acceso y decisión sobre los recursos productivos y la tierra, las condiciones del trabajo remunerado, el reconocimiento del trabajo de reproducción de la vida, las estrategias de comercialización y el acceso a alimentos nutritivos e inocuos. Son parte de los sistemas agroalimentarios los diferentes rubros de producción, las formas como articulan agentes de las cadenas de valor entre sí, los mercados y también la heterogeneidad de agentes del agro.
En materia de nudos de desigualdad, en este componente se han identificado: brechas de género en el acceso a recursos productivos y su control; desigual apropiación de las mujeres de los beneficios de su trabajo; sobrecarga de trabajo de cuidados y no reconocimiento del trabajo reproductivo; insuficiente acceso de las mujeres al empleo; trabajo precario; mercados con marcas de género; modelos de desarrollo subsectoriales ciegos a las necesidades e inserciones diferenciales de las mujeres.
Frente a ello, en el plano estratégico aspiracional, la Política de Género Agro se centra en esta dimensión en las diferentes formas de trabajo agropecuario y reproductivo, y en el acceso a condiciones adecuadas de desarrollo y retribución por el mismo. De manera que hace en foco en las forma de acceso a los recursos productivos y los beneficios del trabajo, y en acceso al empleo de calidad, estableciendo como Resultados Aspiracionales a 2040:
| Resultado Aspiracional 2040 | Indicadores |
|---|---|---|
1. Sistemas Agroalimentarios | A.1.1. Mayor acceso de las mujeres al empleo agropecuario de calidad | Proporción de mujeres que trabajan en el sector agropecuario en empleos de calidad |
A.1.2. Mayor acceso de las mujeres a los recursos productivos agropecuarios y a sus beneficios | Proporción de titulares de explotación agropecuaria que son mujeres; Proporción de mujeres residentes que toman decisión en la explotación | |
Proporción de mujeres residentes con derecho seguros sobre la tierra |
Componente 2. Gestión del conocimiento
En el agro y los sistemas agroalimentarios, el conocimiento para y sobre la producción es sustantivo e impacta en forma directa en qué, cuánto y cómo se produce. En ese marco, la gestión en el agro incluye tanto la investigación agropecuaria en términos de información del sector como estadísticas específicas de producción y población, como investigación básica y aplicada sobre las formas de producción y comercialización en sí. Por tratarse de un sector de empresas y unidades productivas, altamente disperso y con una gran variedad de formas de producción y rendimientos, también es necesario entender como parte de la gestión del conocimiento los dispositivos de acceso a la capacitación agropecuaria formal y no formal, y los sistemas de extensión rural y asistencia técnica predial y organizacional.
En materia de nudos de desigualdad, en este sector se identifica la ausencia de una agenda de investigación con perspectiva de género, limitaciones en la incorporación de esta perspectiva en investigaciones y estadísticas agropecuarias, desconocimiento del rol de las mujeres en las cadenas de valor agropecuarias y el efecto de los cambios en estas desde una perspectiva de género, sesgos en los procesos de formación y masculinización de las formaciones agrarias y roles técnicos en predios, escaso acceso de las mujeres rurales a capacitaciones agropecuarias presenciales, falta de perspectiva de género en las formaciones, reducido acceso a asistencia técnica predial y organizacional, visiones reduccionistas de los programas de asistencia técnica y extensión rural.
En ese marco, en el plano estratégico aspiracional, la Política de Género Agro se centra en esta dimensión en modificar los productos de investigación y generación de información con perspectiva de género, y en el acceso de las mujeres a los conocimientos agropecuarios disponibles. Los resultados aspiracionales en esta dimensión son:
| Resultado Aspiracional 2040 | Indicadores |
|---|---|---|
2. Gestión del conocimiento | A.2.1. Investigación y desarrollo tecnológico agropecuario con equidad de género | La investigación agropecuaria cuenta con un mapa de demandas de investigación con perspectiva de género y lo incorpora en su planificación (2= Existe mapa y se incorpora en planificación; 1= Existe mapa pero no es incorporado para la planificación de las líneas y estrategias de investigación institucional; 0= No existe mapa de demandas de investigación con perspectiva de género). |
A.2.2. Conocimiento agropecuario más accesible a las mujeres | Proporción de mujeres titulares de explotaciones agropecuarias que accedieron a ATER; Proporción de decisoras/es con ATER | |
Proporción de cursos generales de capacitación agropecuaria con perspectiva de género y/o con participación paritaria de las plataformas de formación de la institucionalidad agropecuaria |
Componente 3. Ambiente y naturaleza
La vida en el medio rural y la producción agropecuaria están intrínsecamente vinculadas a los entornos ecológicos donde suceden. Existe una alta dependencia de la producción agropecuaria del clima y las condiciones ambientales, y diversas formas de afectación de las producciones y de las personas por los eventos climáticos extremos y la variabilidad y cambio climático. A su vez, hay una estrecha relación entre el estado de los recursos naturales y la forma cómo se produce, identificándose que prácticas productivas insustentables reducen la biodiversidad, degradan el suelo, contaminan las aguas, además de afectar a las personas y la reproducción de la vida.
En términos de nudos de desigualdad, en esta dimensión la Política de Género Agro identifica una menor incidencia de las perspectivas y prioridades de las mujeres en el modelo de desarrollo y política, y -por las condiciones de vida y trabajo- una mayor vulnerabilidad y afectación ante los eventos climáticos extremos y el deterioro de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
En el plano estratégico aspiracional, la Política de Género Agro en esta dimensión se centra en potenciar las capacidades de las mujeres de incorporar prácticas de producción sustentable, al tiempo que se incorpora en el diseño de las políticas agropecuarias una perspectiva consistente con sus prioridades y perspectivas, incluyendo en forma holística la relación entre el ambiente y la producción, y asumiendo la centralidad que la reproducción y el cuidado de las diferentes formas de vida tienen en ello.
En términos de resultado aspiracional a 2040 se identifica:
Resultado Aspiracional 2040 | Indicadores | |
|---|---|---|
3. Ambiente y naturaleza | A.3.1. Producción agropecuaria nacional con una mirada de sustentabilidad y con la vida en el centro | Número de explotaciones agropecuarias que desarrollan producción sustentable; Proporción de explotaciones agropecuarias de titularidad de mujeres que desarrollan producción sustentable |
Proporción de políticas agropecuarias y planes vigentes que incorporan la perspectiva de "la vida en el centro" e integran el cuidado en el diseño |
Componente 4. Participación y cambio cultural
Como personas insertas en un entramado social, para la vida rural es clave el conjunto de mensajes, patrones simbólicos y culturales que dan valor o no a las formas de relacionarse y actuar de las personas. Directamente vinculadas a estos patrones culturales aparecen las posibilidades de las personas de desempeñarse en determinados roles, de incidir y representar a otros/as y de hacer elecciones personales.
En esta materia, los nudos desigualdad de género identifican una menor valoración de las mujeres como representantes y referentes en ámbitos de decisión político – económicas, la persistencia de imaginarios sociales sobre roles de género rígidos y la violencia basada en género y generaciones, diferentes formas de discriminación que excluyen a mujeres afro, jóvenes, migrantes y personas de la diversidad sexual de determinadas posiciones y recursos. Al mismo tiempo esta dimensión es la que da cuenta de las complejidades del abordaje de las situaciones rurales, y la necesidad de acciones integrales y la incorporación de la agenda de género del medio rural también en las políticas extra sectoriales.
En término de las aspiraciones a mediano plazo, se centra la estrategia en la incorporación de las mujeres en los espacios de decisión político – económica del modelo agropecuario y en un cambio simbólico en el agro y el medio rural hacia una cultura de la inclusión.
Los resultados aspiraciones a 2040 en esta dimensión son:
| Resultado Aspiracional 2040 | Indicadores |
|---|---|---|
4. Participación y cambio cultural | A.4.1. Mayor incidencia de las mujeres en el modelo de desarrollo agropecuario y rural | Proporción de mujeres en directorios, juntas y gabinete de la institucionalidad agropecuaria |
A.4.2. Medio rural y sector agropecuario con una cultura inclusiva que brinde las mismas oportunidades a todas las personas | Síntesis de creencias y estereotipos de género de consultas ciudadanas; Encuestas de percepciones de género |
Componente 5. Institucionalidad agropecuaria
La institucionalidad agropecuaria constituye el entramado estatal en torno al cual se define y estructura la política agropecuaria, traslada al sector -a través de su quehacer- el modelo de desarrollo propuesto a nivel estatal. Al mismo tiempo, se trata de instituciones que, como toda organización, tiene culturas y políticas internas funcionales o no a una cultura de la equidad. Desde un enfoque de género, el análisis de la institucionalidad refiere tanto al nivel jerárquico y funcionalidad/transversalidad de la perspectiva de género en el quehacer institucional, así como las relaciones internas y vínculos en materia de equidad de género dentro de las organizaciones.
El sector agropecuario se ha destacado a nivel nacional por su trayectoria de transversalización y articulación intra sectorial, sin embargo, resta aún una mirada más profunda en las políticas centrales de la institucionalidad. Asimismo, se identifican desafíos de género en la representación política, en los roles y jerarquías de las mujeres dentro de las instituciones y en la dimensión de sensibilización y prevención de las formas de violencia basada en género y discriminaciones de género e interseccionales, a nivel laboral.
En término de los resultados aspiracionales, la Política de Género Agro centra la acción en la institucionalidad se centra la estrategia en la incorporación de las mujeres en los espacios de decisión político – económica del modelo agropecuario y en un cambio simbólico en el agro y el medio rural hacia una cultura de la inclusión.
Entendiendo la inclusión de la perspectiva de género como una dimensión compleja en una organización, se incluyen como elementos de un resultado aspiracional tanto las cuestiones vinculadas a la estructura de género como los dispositivos y herramientas concretas al interior de las instituciones para garantizar la equidad como la existencia de comisiones de prevención del acoso y el cumplimiento de las cuotas de inclusión:
| Resultado Aspiracional 2040 | Indicadores |
|---|---|---|
5. Institucionalidad agropecuaria | A.5.1. Instituciones agropecuarias con la perspectiva de género e interseccionalidad incorporada en sus políticas y prácticas | Índice de equidad de género en instituciones |
5.3. Metodología de implementación
Para la implementación de la Política de Género Agro, se prevé mantener las estructuras de trabajo ya existentes, vista la alta valoración de su funcionamiento.
En primer término, la Unidad Especializada de Género del MGAP realiza la coordinación de la política, articulando con los restantes institutos responsables y con las Unidad Ejecutoras y Asesorías del MGAP. La coordinación de la UEG realiza la Dirección Técnica de la Política y por lo tanto la articulación con el nivel estrictamente político de la institucionalidad agropecuaria en relación a la Política de Género Agro.
A nivel interinstitucional, la Comisión de Género del Agro es el espacio de coordinación de acciones y sentidos de la Política. Le da unidad y cohesión a lo que se realiza y busca potenciar sinergias y hacer más efectivas las acciones realizadas. En cada institución las/os técnicos/as que representan a las instituciones son quienes lideran las medidas de sus instituciones y cuentan con referencias políticos con quien definen el quehacer y compromisos institucionales. En ocasiones, la CEG Agro convoca a las áreas de comunicación institucionales a realizar una acción de coordinación y planificación con una mirada de cambio cultural y herramientas comunicacionales de inclusión, lo cual sucede al menos una vez al año.
A nivel intra institucional del MGAP que, por su envergadura y diversidad temática, se estructura en Unidades Ejecutoras y Unidades Asesoras la Comisión Especializada de Género ministerial, constituye el espacio donde representantes de las Unidad coordinan con la UEG – MGAP los sentidos y acciones en el marco de la política.
Adicionalmente, y como se señaló en el diagnóstico, en las restantes instituciones existen mecanismos de equidad variable: referentes, comisiones de género, comisiones del Modelo de Calidad con Equidad, Comisiones de prevención del Acoso Sexual Laboral. Profundizar la articulación entre estos mecanismos y la CEG Agro resulta especialmente atractivo para fortalecer el entramado de género a nivel institucional.
Finalmente, la Política de Género Agro es parte del entramado por la igualdad a nivel nacional e internacional, por lo que las instituciones agropecuarias articulan con el órgano rector para la igualdad (Inmujeres) y los diferentes ámbitos institucionales nacionales e internacionales en los espacios existentes para ello (CNG, CNDS, SNRCC, CNERA, CNDDSSRR, PROCISUR, REAF).
5.4. Monitoreo y seguimiento ciudadano

La Política de Género Agro y sus antecedentes dan centralidad al rol de la Sociedad Civil en el monitoreo de las acciones, así como en la incidencia en procesos de construcción, implementación y evaluación. En ese marco, la Política de Género Agro cuenta con una estrategia explícita que garantiza ese rol y el acceso transparente a la información.
El monitoreo y seguimiento ciudadano se asienta en tres elementos:
Comisión de Seguimiento de la Sociedad Civil: De conformidad con la Res. del MGAP, se crea en el ámbito del Ministerio una Comisión de Sociedad Civil para cumplir un rol de monitoreo y contralor de la Política Sectorial de Género. Esta comisión, cuyo funcionamiento inició en 2021 y co construyó la resolución que le da marco, convoca a la integración a la diversidad de organizaciones del agro y el medio rural, de carácter nacional, tiene un quorum mínimo para funcionar, es convocada por la Unidad Especializada de Género del MGAP y sesiona de manera periódica. A la fecha de lanzamiento de la Política de Género Agro la comisión ha sesionado en forma mensual o bimestral y se encuentro integrada por AMRU, ANPL, ARU, CAF, CNFR, FRU, Red de Grupos de Mujeres Rurales, Red de Semillas Nativas y Criollas y SUTUR, y es co coordinada por UEG – MGAP e IPA.
Informes periódicos: A efectos de permitir el trabajo de seguimiento, la institucionalidad agropecuaria genere informes semestrales en marzo y octubre de cada año donde generan tanto reportes cuantitativos vinculados a la ejecución de actividades y cumplimiento de metas, como descriptivos de las actividades realizadas. Estos informes de socializan al interior de la comisión de seguimiento y constituyen insumos para el intercambio en las CEG – MGAP y CEG Agro. Adicionalmente los informes se difunden en la página institucional del MGAP para visualización pública. A la fecha, estos informes son producidos en forma conjunta por la UEG – MGAP e INIA.
Plataforma de transparencia: En acuerdo con AGESIC y en el marco del Plan Nacional de Gobierno Abierto, se crea para el seguimiento y monitoreo de los Planes de Acción de la Política de Género Agro una plataforma de transparencia donde es posible analizar los reportes de ejecución de cada medida que integra los planes quinquenales. Esta plataforma de transparencia permite que cualquier ciudadano/a acceda a la información cabal sobre la ejecución, y se prevé la generación de datos abiertos para permitir análisis académicos y de seguimiento más minuciosos.
En el caso de la Política de Género Agro, por tratarse de una propuesta estratégica de mediano plazo y plan es de acción quinquenales, el potencial de incidencia de la ciudadanía y la evaluación de la estrategia requiere de tres elementos adicionales:
Participación en la construcción: Los roles de sociedad civil, en base a la trayectoria antecedente, no se limitan a dar seguimiento, sino que han sido y se prevé sigan siendo partícipes de la actualización del diagnóstico en cada plan quinquenal a través de consultas ciudadanas, y de la definición de medidas quinquenales a través de espacios de representación como la Comisión de Seguimiento y Espacio de Dialogo de Mujeres Rurales.
Evaluación de planes quinquenales: Un aspecto clave en una estrategia de mediano plazo es evaluar los planes operativos para valorar, incrementar o corregir el rumbo. En ese marco, se prevé la evaluación de los planes de acción quinquenales tanto en términos de cumplimiento de lo comprometido y logro de los resultados, como en relación al esfuerzo invertido y los dispositivos específicos de implementación. A la fecha esta evaluación se prevé como producto conjunto de UEG – MGAP, OPYPA – MGAP, INIA y FCS – UdelaR, como agente externo académico.
Monitoreo de Resultados Aspiracionales: Entendiendo que una mirada de mediano plazo no sólo es una aspiración, sino que se ha propuesta concretar resultados mediables, se prevé la construcción de un instrumento que mediante set de indicadores permita considerar las variaciones en la realidad que se busca transformar.
