Acta N° 7/2026
Acta de resolución
Asamblea UTU Melo Norte | Cerro Largo
Fecha: 16/09/2026
Hora de inicio: 16:00
Hora de finalización: 17:30
Lugar de realización: Ruta 8 a Aceguá n.° 1621
Quórum: 19 personas
Elección de delegados/as: 1 titular y 1 alterno/a.
Mociones de resolución aprobadas
Cantidad: 1
| Eje 4: Virtualidad e IA: oportunidades y obstáculos |
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La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) a la educación nos obliga a preguntarnos qué y cómo estamos enseñando. Más allá del entusiasmo o el miedo por la tecnología, este tema va mucho más profundo: toca las desigualdades que ya existen en nuestras comunidades, la realidad de las familias, el trabajo docente y el papel de la educación hoy. No podemos hablar de IA sin mirar primero la realidad de los hogares. Para empezar, el acceso a internet y a dispositivos tecnológicos no es universal. Si asumimos que todos los estudiantes tienen las mismas herramientas en casa, lo único que logramos es aumentar la distancia entre quienes tienen recursos y quienes no. La educación del futuro debe contemplar los recursos a los que realmente se accede. A esto se le suma una cuestión clave: las tareas de cuidado y quiénes las sostienen. En los sectores más vulnerables hay muchas familias monoparentales a cargo de mujeres que crían solas, trabajan dentro y fuera de casa y hacen lo que pueden. Esta sobrecarga hace que acompañar el día a día del trayecto educativo sea muy difícil. Por otro lado, los docentes vivimos esa misma sobrecarga entre el trabajo educativo y el cuidado en nuestros propios hogares. A esto se suma el multiempleo y la falta de tiempo real para descansar, planificar o capacitarnos. El sistema nos pide respuestas inmediatas e innovación constante, pero no contempla los tiempos reales de clase ni nos da los espacios dentro del trabajo para lograrlo. En un mundo donde una máquina te devuelve una respuesta en segundos, ¿qué es lo verdaderamente importante que hay que enseñar? Son las macrohabilidades fundamentales y la base de todo. Sin una buena comprensión lectora y pensamiento lógico, la IA no democratiza; al contrario, genera dependencia. Si no se entiende lo que se lee, no se puede cuestionar la respuesta que da una pantalla. En la educación tenemos que enseñar a dudar, a hacer buenas preguntas y a evaluar lo que nos devuelve la tecnología. Hay que mostrarle a los estudiantes que la IA no es neutral ni dice la verdad absoluta: funciona repitiendo patrones de respuesta y, por lo tanto, reproduce sesgos y prejuicios. Pensamos que la IA es una herramienta válida como apoyo, pero jamás va a reemplazar el trabajo intelectual ni el vínculo humano docente. Hoy nuestro rol se transforma: ya no somos quienes "tenemos todo el conocimiento" para transmitirlo, sino quienes guiamos, motivamos y acompañamos el proceso de enseñanza-aprendizaje. Si bien la virtualidad nos ha acercado en muchos aspectos, la presencialidad es insustituible. El aprendizaje es emocional, social y vincular; la contención, el debate cara a cara y la empatía de compartir el mismo espacio no los reemplaza ningún algoritmo. Consideramos que para capacitarnos en un uso responsable de la IA necesitamos formación continua, pero no se trata de hacer cursos por nuestra cuenta a costa de nuestras horas de descanso. Las capacitaciones tienen que estar garantizadas dentro de la jornada laboral, respetando nuestros tiempos reales. La IA en la educación no es cuestión de decir "sí a todo" ni de rechazarla por completo. Se trata de usarla con los pies en la tierra, contemplando los recursos reales, respetando las condiciones del trabajo docente y poniendo siempre en el centro lo más importante: las personas, el pensamiento crítico y el valor del vínculo pedagógico. |