Antecedentes históricos del lenguaje claro

El lenguaje claro no es una tendencia reciente ni una moda vinculada únicamente a la comunicación digital. Tiene raíces profundas en la historia jurídica, política y democrática, asociadas a una idea central: la claridad del lenguaje es una condición para que las personas puedan comprender, actuar y ejercer sus derechos.

Línea de tiempo del lenguaje claro

Principales antecedentes hasta la actualidad

Siglos II–III a. C. | Derecho romano
Surge el principio In claris non fit interpretatio: cuando una norma es clara, no requiere interpretación. Se reconoce tempranamente que la claridad facilita la aplicación del derecho y aporta seguridad jurídica. Este enfoque puede considerarse el germen del derecho a entender.

Primera mitad del siglo XX | Claridad y política
En el Reino Unido, figuras como Winston Churchill y George Orwell defienden la claridad del lenguaje en la comunicación pública.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill exige informes breves, estructurados y directos, y advierte contra el uso de frases pomposas y vacías.
En 1946, Orwell alerta sobre el lenguaje oscuro en la política y su capacidad para confundir y manipular a la ciudadanía.

Décadas de 1960 y 1970 | El problema se vuelve social
En Estados Unidos y el Reino Unido comienzan iniciativas para reducir el lenguaje burocrático en documentos gubernamentales.
La complejidad excesiva de formularios y trámites deja en evidencia que muchas personas no logran acceder a derechos básicos por no comprender la información.

Años 70–80 | Movimiento organizado de lenguaje claro
En el Reino Unido, experiencias ciudadanas impulsan el cambio y dan lugar a organizaciones dedicadas al lenguaje claro, que asesoran a organismos públicos y visibilizan buenas y malas prácticas.
El enfoque se expande a bancos, aseguradoras y servicios de salud, y se consolida como una cuestión de interés público.

Décadas de 1990 y 2000 | Expansión internacional
Se realizan los primeros congresos internacionales de lenguaje claro y el movimiento se extiende más allá del mundo anglosajón.
La claridad comienza a vincularse explícamente con la democracia, la transparencia y el acceso efectivo a la información pública.

Años 2000–2010 | Lenguaje claro y legislación
Varios países incorporan exigencias formales de lenguaje claro en normativas y políticas públicas.
En Estados Unidos se aprueba la Plain Writing Act (2010), que obliga a las agencias federales a comunicarse de manera clara con la ciudadanía.

Siglo XXI | Estándares, digitalización y derechos
El lenguaje claro se integra con la experiencia de usuario, la accesibilidad y el diseño de servicios digitales.
La claridad deja de ser solo una buena práctica y se consolida como un criterio de calidad del Estado.
Este proceso culmina, a nivel internacional, con la aprobación de la norma ISO 24495‑1 (2023), que define principios rectores para la comunicación en lenguaje claro.

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