Campaña de prevención

Alcohol: algunas claves para reducir riesgos

No existe una única forma de consumo ni todas las personas tienen los mismos riesgos. La cantidad ingerida, la velocidad de consumo, la edad, el peso corporal, la alimentación y la combinación con otras sustancias pueden modificar los efectos del alcohol. Por eso, cuando una persona decide consumir, es importante conocer algunas medidas que pueden contribuir a reducir los riesgos.

Algunas recomendaciones:

  • Evitá beber rápidamente.
    Consumir grandes cantidades de alcohol en poco tiempo aumenta la intensidad de la intoxicación.

  • No consumas con el estómago vacío.
    La alimentación influye en la velocidad con la que el alcohol es absorbido por el organismo.

  • Alterná las bebidas alcohólicas con agua.
    Mantener una adecuada hidratación puede contribuir a disminuir algunos efectos asociados al consumo.

  • Evitá mezclar alcohol con otras drogas.
    La combinación de sustancias puede aumentar los riesgos y hacer que sus efectos sean impredecibles.

  • No conduzcas si consumiste alcohol.
    El alcohol afecta los reflejos, la coordinación y la capacidad para tomar decisiones. Si vas a conducir, el consumo debe ser cero.

  • Prestá atención a las señales de intoxicación.
    Desorientación, vómitos reiterados, dificultad para mantenerse en pie, somnolencia extrema o pérdida de conciencia son señales de alarma. Ante una intoxicación grave, es necesario solicitar asistencia.
     

Hay situaciones en las que el consumo debe ser cero

El consumo de alcohol debe evitarse completamente en:

  • Niños, niñas y adolescentes.
  • Personas gestantes o durante la lactancia.
  • Personas que van a conducir vehículos o manejar maquinaria.
  • Personas que realizan actividades que requieren atención, coordinación o capacidad de respuesta.
  • Personas con determinadas enfermedades, especialmente enfermedades del hígado o del aparato digestivo.
  • Personas que atraviesan dificultades emocionales o presentan un trastorno psicológico.

También es importante recordar que no hay que esperar a que aparezca un problema grave para pedir ayuda. Si el consumo de alcohol genera preocupación, afecta los vínculos, el trabajo, los estudios o la vida cotidiana, consultar con un servicio de salud puede ser un primer paso.

Prevenir también es cuidar

Reducir los riesgos asociados al alcohol implica contar con información, reconocer las situaciones de mayor vulnerabilidad y tomar decisiones que protejan la salud propia y la de otras personas.

Si vas a consumir, informate. Si vas a conducir, cero alcohol.

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