Día del Padre: una oportunidad para reflexionar sobre el lugar que ocupa el alcohol en nuestras celebraciones
El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en Uruguay y también la que genera la mayor carga de problemas sociales y sanitarios. Según la VIII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas, el 71,4 % de la población de entre 15 y 65 años consumió alcohol durante el último año y unas 373.000 personas presentan un consumo problemático. Además, el inicio ocurre cada vez más temprano: la mayoría de quienes comenzaron a consumir durante el último año eran menores de 18 años. La X Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media muestra, además, que el 83 % de los adolescentes consumió alcohol alguna vez en su vida y que la edad promedio de inicio ronda los 13 años.
Estos datos invitan a mirar el alcohol desde una perspectiva diferente. Aunque su consumo forma parte de muchas prácticas sociales, no se trata de un producto cualquiera. El consumo problemático de alcohol se relaciona con enfermedades, lesiones, siniestros de tránsito, situaciones de violencia y otras consecuencias que afectan tanto a quienes consumen como a su entorno.
Cuando el regalo también comunica
Las formas en que la sociedad presenta las bebidas alcohólicas como un regalo, como la opción "esperable" para celebrar, también refuerza la idea de que el alcohol es un componente indispensable de los momentos importantes.
La evidencia muestra que esta naturalización dificulta percibir los riesgos asociados al consumo y contribuye a que determinadas prácticas se incorporen como parte de la vida cotidiana. Esto ocurre no solo en espacios de ocio, sino también dentro del hogar, donde niños, niñas y adolescentes construyen muchas de sus primeras referencias sobre el consumo de alcohol.
Promover el cuidado como valor social
La Secretaría Nacional de Drogas impulsa estrategias de prevención que buscan fortalecer el cuidado, el acceso a información confiable y la toma de decisiones informadas; y principalmente a reflexionar sobre nuestras prácticas y consumos.
Los aprendizajes obtenidos a partir de las campañas desarrolladas en los últimos años muestran que funcionan mejor los mensajes vinculados a situaciones concretas de la vida cotidiana y que es necesario visibilizar aspectos que suelen pasar desapercibidos, como el consumo dentro del hogar, la relación entre alcohol y violencia, y las desigualdades sociales que atraviesan estas problemáticas.
El objetivo no es señalar ni juzgar a quienes consumen, sino generar una conversación que permita revisar prácticas profundamente instaladas y promover formas de celebración donde el cuidado también tenga un lugar.
Una ley que acompaña este cambio cultural
Uruguay cuenta desde 2019 con la Ley N.º 19.855, que establece un marco regulatorio para prevenir el consumo problemático de bebidas alcohólicas y regula aspectos vinculados a su comercialización, promoción, patrocinio y publicidad.
Más allá de la normativa, el desafío sigue siendo cultural: construir una sociedad donde celebrar no implique necesariamente consumir alcohol y donde el cuidado sea un valor compartido.
Porque un regalo también comunica. Y cada celebración puede ser una oportunidad para transmitir otros mensajes y fortalecer otras formas de encuentro.
