Campaña de prevención

Alcohol: conocer sus efectos también es una forma de prevenir

Las bebidas alcohólicas tienen una presencia extendida en la vida cotidiana. Sin embargo, el alcohol es una droga y su consumo puede generar diferentes efectos y riesgos, que varían según la cantidad ingerida, el contexto y las características de cada persona.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Esto significa que no estimula el funcionamiento del cerebro, aunque en las primeras etapas del consumo pueda producir sensación de euforia, desinhibición o mayor sociabilidad.

A medida que aumenta la cantidad de alcohol en el organismo, disminuye progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales que regulan el autocontrol y otras funciones. Por eso pueden aparecer dificultades para tomar decisiones, alteraciones de la coordinación y los reflejos, somnolencia y, ante intoxicaciones graves, pérdida de conciencia e incluso coma.

No todas las personas responden de la misma manera

Los efectos del alcohol dependen de diferentes factores:

  • La edad: el consumo durante las etapas de crecimiento y desarrollo puede resultar especialmente perjudicial. Por eso la venta de alcohol está prohibida a menores de 18 años.
     
  • El peso corporal: a menor masa corporal, una misma cantidad de alcohol puede generar una intoxicación de mayor gravedad.
     
  • La cantidad y la rapidez del consumo: beber mucho alcohol en poco tiempo aumenta la intensidad de la intoxicación.
  • La alimentación: beber con el estómago vacío favorece una absorción más rápida del alcohol.
     
  • El tipo de bebida: las bebidas destiladas contienen una mayor concentración de alcohol que las bebidas fermentadas.
     
  • La combinación con otras sustancias: mezclar alcohol con otras drogas aumenta los riesgos y puede modificar sus efectos.
     
  • La frecuencia y el tiempo de consumo: el consumo frecuente y en cantidades elevadas puede generar tolerancia y aumentar los riesgos asociados.
     
  • El contexto de consumo: el lugar, la situación y lo que se hace después también inciden en el riesgo. No es lo mismo beber acompañado de personas de confianza, en un momento de bienestar y sin tener que conducir ni asumir responsabilidades luego, que hacerlo en soledad, para calmar un malestar o antes de una situación que exige atención y reflejos, como conducir, manejar maquinaria o cuidar a otras personas.
     
  • El  alcohol puede producir efectos diferentes en varones y mujeres, y una parte importante de esa diferencia tiene bases biológicas, incluso cuando se compara la misma cantidad ingerida. A igual dosis de alcohol por kilogramo de peso, en promedio las mujeres alcanzan concentraciones de alcohol en sangre más altas y pueden presentar daño orgánico con menor exposición acumulada.

    Las principales razones son:
    - Composición corporal: en promedio, las mujeres tienen menor proporción de agua corporal y mayor proporción de tejido adiposo. Como el alcohol se distribuye principalmente en el agua, una misma cantidad queda más concentrada.
    - Metabolismo: existen diferencias en la actividad de enzimas que metabolizan el alcohol, particularmente la alcohol deshidrogenasa (ADH). Su importancia exacta varía entre estudios, pero contribuye a las diferencias farmacocinéticas.
    - Hormonas y sexo biológico: las hormonas sexuales pueden modificar la absorción, metabolismo y respuesta al alcohol, aunque el efecto del ciclo menstrual sobre la alcoholemia parece ser menor y menos consistente de lo que antiguamente se pensaba.
    - Vulnerabilidad de determinados órganos: hay evidencia de que algunas consecuencias aparecen en mujeres con menor consumo acumulado o en menos años que en varones. Esto último es particularmente importante desde una perspectiva de salud pública. A niveles comparables de consumo, las mujeres muestran una mayor susceptibilidad para algunos daños, especialmente enfermedad hepática relacionada con alcohol, y hay diferencias relevantes en riesgo cardiovascular y neurológico. Además, el alcohol aumenta el riesgo de cáncer de mama; ese riesgo comienza a incrementarse incluso con consumos relativamente bajos. En los varones, en cambio, históricamente la carga poblacional total de daño atribuible al alcohol ha sido mayor, fundamentalmente porque consumen más alcohol, presentan más episodios de consumo intensivo y tienen mayor exposición a lesiones, violencia y accidentes
     

El alcohol se absorbe rápidamente

Una vez ingerido, el alcohol se absorbe rápidamente desde el aparato digestivo y puede comenzar a llegar al organismo en pocos minutos. Por eso, cuando se consume una cantidad importante en un período corto, los efectos pueden intensificarse antes de que la persona registre cuánto alcohol ha ingerido.

Conocer cómo actúa el alcohol permite tomar decisiones más cuidadas. Prevenir también es informarse, reconocer los riesgos y evitar situaciones en las que el consumo puede generar daños.
 

¿Cuánto alcohol estamos consumiendo?

No existe una cantidad de alcohol que pueda considerarse completamente segura. Las recomendaciones de consumo de bajo riesgo buscan reducir la posibilidad de daños, pero no eliminan el riesgo.

Para poder estimar cuánto alcohol se consume, se utiliza como referencia la Unidad de Bebida Estándar (UBE). Una UBE equivale a 10 gramos de alcohol puro (etanol) y permite comparar el contenido de alcohol de diferentes bebidas, más allá del tipo de bebida o del tamaño del recipiente.

Como referencia aproximada:

  • 🍺 1 lata de cerveza de 330 ml = 1 UBE
  • 🍷 1 copa de vino de 120 ml = 1 UBE
  • 🥃 1 medida de bebida destilada de 30 ml = 1 UBE

Esto significa que una cerveza, una copa de vino o una medida de una bebida destilada pueden aportar aproximadamente la misma cantidad de alcohol, aunque se trate de bebidas diferentes.

Lo importante no es solamente qué bebida se consume, sino cuánto alcohol contiene y cuánto se consume.

Referencias de consumo de bajo riesgo:

Como orientación para reducir los riesgos asociados al consumo de alcohol, se consideran como referencia:

  • Hasta 1 UBE por ocasión para mujeres y hasta 2 UBE para varones.
  • Hasta 5 UBE por semana para mujeres y hasta 10 UBE para varones.
  • Procurar al menos 2 días de la semana sin consumir alcohol.

Estas referencias no deben interpretarse como una cantidad "segura" de alcohol. Incluso consumos bajos pueden aumentar el riesgo de determinados problemas de salud. La opción de menor riesgo es no consumir alcohol.

Además, existen situaciones en las que el consumo debe ser cero, como durante la adolescencia, el embarazo y la lactancia, al conducir vehículos o manejar maquinaria, y ante determinadas condiciones de salud.

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