Si recibiste esta carta...
Venga de quien venga, ya es algo… en un mundo que tantas veces prefiere mirar para otro lado, alguien se detuvo, te miró, y quiso decirte una cosa. Y si sentís que ahora mismo no hay nadie así, leela igual, también la escribimos para vos.
Lo que vino a decirte es que los usos de sustancias no dicen quién sos. No te resumen. No te explican. No te condenan. Una persona que usa drogas es, antes que otra cosa, una persona. Con nombre. Con historia. Con un mate, una bronca, una canción que la salva. Con miedos parecidos a los tuyos, con días buenos y con días que pesan. Lo demás (lo que se comenta, lo que se susurra, lo que se mira de reojo) casi siempre es prejuicio. Y el prejuicio, aunque venga vestido de preocupación, hace daño. Porque hay una manera de mirar que ayuda y una manera de mirar que lastima. La mirada que juzga deja a la gente sola. La que acompaña, la trae.
Usar sustancias no es una falla moral. No es falta de voluntad ni debilidad de carácter. Nadie elige tener un problema, y muchísima gente usa drogas sin tenerlo. La línea no la marca la sustancia: la marcan el cómo, el cuándo, los cuidados, y la red que haya (o que falte) alrededor.
El miedo a que te juzguen puede doler más que el uso mismo. Por temor a la mirada ajena, la gente no habla, no pregunta, no golpea la puerta de un servicio de salud. Y entonces gana el silencio, que también lastima, aunque lo haga callado.
Las palabras también pesan. "Adicto", "drogadicto", "sucio" no describen: condenan. Detrás de cada una hay alguien que merece, antes que nada, ser nombrado por su nombre. Y a veces el que más juzga no está afuera. A veces somos nosotros mismos, repitiéndonos por dentro lo que escuchamos por fuera. Eso también se puede desarmar. No estás sola. No estás solo.
Este programa cree algo testarudo que quien siempre fue mirado y juzgado puede tomar la palabra y responder. Dejar de ser tema de conversación ajena para volverse autor de la propia historia. Hay cartas escritas a la familia. A la comunidad. A uno mismo. Al sistema, a los profesionales. Cartas de gente a la que la calle le enseñó a esquivar miradas, y que decidió devolver una distinta: más honesta, más humana.
Si esta carta llegó a tus manos, ya pasó algo alguien dejó de mirarte para empezar a verte.
De eso se trata, al fin y al cabo:de pasar de ser mirados y juzgados a ser, por una vez, escuchadas y escuchados.
¿Querés escribir tu propia carta, o necesitás hablar con alguien?
Cartas a quien me mira es una iniciativa para reducir el estigma hacia las personas que usan sustancias en especial mujeres y personas de género diverso, que suelen cargar con más miradas y más silencios. Nació en Medellín, Colombia, de la mano de Elementa DDHH, y hoy se escribe también en Uruguay, impulsada por la Secretaría Nacional de Drogas.
Tu voz ayuda a mostrar que el estigma es un problema social y colectivo, no solo personal. Si querés, podés sumar la tuya con total anonimato y confidencialidad.
Y si necesitás información, orientación o simplemente hablar con alguien sin sentirte juzgada o juzgado, podés pedir ayuda acá a nuestros centros.
Una política de drogas basada en derechos humanos y evidencia es, también, una política sin estigma.
Secretaría Nacional de Drogas — Junta Nacional de Drogas, Uruguay.
El programa resignifica el lugar de quien es visto y pone el lente sobre su respuesta como un acto de resistencia. Frente a una mirada que deshumaniza, impone juicio e indiferencia y arroja "un manto de invisibilidad sobre los cuerpos", Cartas a quien me mira hace lo contrario desarma la deshumanización y pone el foco en la respuesta de quien es visto. Parte de que la reducción del estigma no se limita a las sustancias, sino que debe alcanzar a quienes las usan.
Adaptación en Uruguay: Llegó a Uruguay mediante cooperación bilateral Colombia–Uruguay y la transferencia metodológica de Elementa, en el marco de COPOLAD y del diagnóstico "Radiografía del Estigma" (2025, Ernesto Cortés), que posiciona al estigma como la principal barrera de salud. La SND lo lanzó en el marco del 8M (Día Internacional de las Mujeres), en marzo de 2026, convocando a los dispositivos de la RENADRO y a mujeres y personas de género diverso a enviar cartas anónimas.

El 26 de junio, en el marco del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, se inaugura la exposición de registros fotográficos y textos surgidos de un proceso colectivo desarrollado en el departamento de Flores por el dispositivo Ciudadela, por el 8M Día Internacional de las Mujeres. La muestra estará disponible hasta el 10 de julio, invitamos a recorrerla de lunes a viernes de 9 a 17 horas en el hall de la Torre Anexa de Presidencia, Liniers 1280.

