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¿Por qué hablar de salud mental con adolescentes?

Materiales didácticos

La salud mental es un tema de interés de los adolescentes y jóvenes. Este interés se recoge en diversos ámbitos de participación donde los jóvenes piden información y herramientas para aprender a manejarse frente a situaciones que son nuevas para ellos. Estas vivencias en algunos casos pueden despertarles mucho miedo, ya que pueden sentirse incomprendidos por el entorno y por ellos mismos.

El aislamiento, el confinamiento y la ausencia de interacciones sociales debido a la pandemia por COVID-19 despertaron en los jóvenes aún mayor interés en profundizar sobre la salud mental y evidenciaron como nunca la necesidad de contar con elementos de protección de su salud mental.

Son muchos los factores que afectan la salud mental de las personas, cuantos más sean los factores de riesgo a los que están expuestos los adolescentes y jóvenes, mayores serán los efectos que puedan tener para su salud mental. Algunos de los factores que pueden contribuir al estrés son la exposición a la adversidad, la presión social de los compañeros y compañeras y la exploración de la propia identidad. La exposición a estas situaciones estresantes puede tener impactos a largo plazo en su desarrollo y en su capacidad para crecer, aprender y participar en relaciones saludables. Algunos jóvenes corren mayor riesgo de padecer trastornos de salud mental a causa de sus condiciones de vida o de una situación de estigmatización, violencia, discriminación, exclusión o falta de acceso a servicios y apoyos de calidad.

Durante la adolescencia existe claro riesgo de desarrollar un trastorno mental. Muchos trastornos mentales son causados por una combinación de factores biológicos, ambientales, psicológicos y genéticos. De todas formas, la manifestación propia de la adolescencia puede hacer pensar en la existencia de patologías o enfermedades que, sin embargo, son parte del proceso adolescente. Erróneamente, puede pensarse que la presencia de sufrimiento es signo de un problema de salud mental, cuando, en ocasiones, el sufrimiento y el dolor son producto de la toma de conciencia de una situación dolorosa o compleja y no de una patología. Pero también ocurre con frecuencia que se pasan por alto trastornos psiquiátricos ocultos bajo fachadas de inestabilidad, cambios de humor o inhibición.

Contar con abordajes y espacios adecuados para que se puedan escuchar y comprender o atender las dificultades que expresan adolescentes y jóvenes es una condición del trabajo en salud mental.

Ansiedad y depresión. Punto de partida (Organización Panamericana de la Salud, 2017. p7)

Los trastornos depresivos se caracterizan por un sentimiento de tristeza, pérdida de interés o de placer, sentimientos de culpa o autoestima baja, alteraciones del sueño o del apetito, fatiga y falta de concentración. La depresión puede ser duradera o recurrente, de modo que deteriora sustancialmente la capacidad de la persona de desempeñar su trabajo o rendir en sus estudios, o de hacer frente a su vida cotidiana. En su forma más severa, la depresión puede conducir al suicidio.

Los trastornos depresivos incluyen dos subcategorías principales:

  • trastorno o episodio depresivo mayor, que presenta síntomas como un estado de ánimo deprimido, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar y disminución de la energía; dependiendo del número y gravedad de los síntomas, un episodio depresivo se clasifica como leve, moderado o severo;
  • distimia, una forma persistente o crónica de depresión leve; los síntomas de distimia son similares a los de un episodio depresivo, pero tienden a ser menos intensos y más duraderos.

La ansiedad es una reacción emocional normal frente a situaciones que evaluamos como amenazantes. La persona logra enfrentar la situación que lo atemoriza gracias a su ansiedad. Por eso valoramos su función adaptativa. El miedo o temor que siente la persona cuando responde con ansiedad puede identificarlo también en reacciones físicas como tensión, palpitaciones, respirar más agitado, manos sudorosas entre los más frecuentes. Cuando es desproporcionada la reacción con la situación amenazante, o cuando este miedo ya no es temporal (las reacciones se vuelven cotidianas y la persona no puede manejarlas) estamos entonces frente a posibles trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad se refieren a un grupo de trastornos mentales caracterizados por sentimientos de ansiedad y temor, que incluyen los siguientes trastornos: trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de angustia, trastorno de ansiedad fóbica, trastorno de ansiedad social, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Al igual que la depresión, los síntomas pueden ser de leves a severos. La duración de los síntomas que presentan habitualmente las personas con trastornos de ansiedad los convierte en trastornos crónicos, más que episódicos.