Uruguay destacó importancia del multilateralismo en 56 Asamblea de la OEA

El ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, expuso en la 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) el lunes 22 en la ciudad de Panamá.
En esa oportunidad el canciller destacó la importancia del multileralismo como un "instrumento eficaz para promover la paz, fortalecer la cooperación internacional y encontrar soluciones a las crisis" al tiempo que advirtió sobre el riesgo del avance del crimen organizado en la región como una "amenaza para la seguridad de los ciudadanos, la estabilidad institucional y la gobernabilidad democrática".
"Nos encontramos en un contexto internacional caracterizado por crecientes cuestionamientos sobre la relevancia del multilateralismo y el valor del sistema internacional basado en normas", señaló.
"Ante estas circunstancias, Uruguay reafirma una vez más su convicción de que el multilateralismo es el instrumento eficaz", sostuvo. Y luego añadió "Para Uruguay, el respeto al derecho internacional, la igualdad soberana de los Estados, la solución pacífica de las controversias, la no intervención y el estricto cumplimiento de las obligaciones internacionales no solo constituyen principios jurídicos, sino que son garantías indispensables para la estabilidad internacional".
En otro tramo de la intervención expresó que "la seguridad hemisférica se presenta hoy como una de las deudas comunes más acuciantes".
"El crimen organizado trasnacional, el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas, la trata de personas, el lavado de activos, los delitos cibernéticos y otras expresiones de la criminalidad organizada constituyen amenazas directas para la seguridad de nuestros ciudadanos, la estabilidad institucional y la gobernabilidad democrática", reflexionó.
A continuación, se transcribe el discurso del canciller Lubetkin en el 56º Período de Sesiones de la Asamblea General de la OEA
56º PERÍODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA OEA
Panamá – lunes 22 de junio de 2026
Señor Presidente, señor Secretario General, señoras y señores Ministros, distinguidas Delegaciones:
Deseamos expresar nuestro reconocimiento al Gobierno y al pueblo panameño por la organización de esta Asamblea de la OEA y sus eventos paralelos, los cuales son una muestra de su firme compromiso con los valores y principios que dan sustento a esta Organización.
El tema que nos convoca este año, “Multilateralismo firme en defensa de la democracia: la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados Americanos”, resulta muy oportuno. Nos encontramos en un contexto internacional caracterizado por crecientes cuestionamientos sobre la relevancia del multilateralismo y el valor de un sistema internacional basado en normas, especialmente ante complejas problemáticas que incluyen la delincuencia transnacional organizada y las amenazas que acechan a la democracia.
Ante estas circunstancias, Uruguay reafirma una vez más su convicción de que el multilateralismo es el instrumento más eficaz para promover la paz, fortalecer la cooperación internacional y encontrar soluciones a las crisis que vivimos y que ningún Estado puede resolver por sí solo.
Para Uruguay, el respeto al derecho internacional, la igualdad soberana de los Estados, la solución pacífica de las controversias, la no intervención y el estricto cumplimiento de las obligaciones internacionales no solo constituyen principios jurídicos, sino que son garantías indispensables para la estabilidad internacional y la convivencia pacífica entre las naciones.
Reiteramos nuestra convicción sobre la importancia de la Organización de Estados Americanos como foro político privilegiado de nuestro hemisferio, depositario de un extenso acervo institucional y normativo que tenemos el deber de preservar.
Uruguay reafirma su firme respaldo al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, uno de los principales logros institucionales de nuestro continente y un pilar fundamental para la consolidación de la democracia, el Estado de derecho y la protección efectiva de la dignidad humana. A lo largo de las décadas, sus órganos han contribuido de manera decisiva al desarrollo de estándares regionales que hoy orientan las políticas públicas, fortalecen las instituciones y amplían la protección de los derechos y libertades fundamentales en las Américas. En un escenario regional marcado por tensiones persistentes para la democracia y los derechos humanos, resulta indispensable salvaguardar la autonomía, la independencia y la solidez institucional de los mecanismos interamericanos.
En este año en que conmemoramos el 25º aniversario de la Carta Democrática Interamericana, quisiéramos reafirmar que la defensa de la democracia constituye una responsabilidad colectiva de nuestro hemisferio.
La democracia es mucho más que la celebración periódica de elecciones. Supone instituciones sólidas, separación e independencia de poderes, respeto al Estado de derecho, libertad de expresión, plena participación ciudadana, transparencia, rendición de cuentas y la protección y promoción de los derechos humanos.
Estamos convencidos de que no puede existir una democracia sólida allí donde se vulneren sistemáticamente los derechos fundamentales; y de igual forma, tampoco es posible garantizar plenamente los derechos humanos si no contamos con instituciones democráticas fuertes y legítimas.
La defensa de la democracia exige avanzar hacia sociedades donde todas las personas puedan ejercer plenamente sus derechos y participar en igualdad de condiciones en la vida política, económica, social y cultural. Implica también erradicar la pobreza y combatir con firmeza la estigmatización y las prácticas discriminatorias. En tal sentido, Uruguay reafirma su compromiso con la promoción de la igualdad de género, así como con la erradicación de todas las formas de violencia y discriminación que aún persisten en nuestras sociedades.
Nos preocupan los fenómenos que erosionan la calidad democrática, tales como la polarización extrema, los discursos de odio, la desinformación, la persecución por motivos políticos, las restricciones al ejercicio de libertades fundamentales y los ataques contra periodistas, defensores de derechos humanos y actores de la sociedad civil.
Nuestra experiencia demuestra que el fortalecimiento democrático y la promoción del desarrollo integral son procesos inseparables que se refuerzan mutuamente.
La seguridad hemisférica se presenta hoy como una de las deudas comunes más acuciantes, complejas y multidimensionales que enfrenta nuestro continente. El crimen organizado transnacional, el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas, la trata de personas, el lavado de activos, los delitos cibernéticos y otras expresiones de la criminalidad organizada constituyen amenazas directas para la seguridad de nuestros ciudadanos, la estabilidad institucional y la gobernabilidad democrática.
Estas organizaciones criminales no solo generan violencia y quiebran la convivencia pacífica, sino que también buscan infiltrarse en las instituciones públicas, corromper estructuras estatales y debilitar la confianza ciudadana en el sistema democrático.
Uruguay considera indispensable fortalecer la cooperación hemisférica, el intercambio de información, la asistencia jurídica mutua y los mecanismos regionales de coordinación, siempre bajo el pleno respeto del Estado de derecho y de los derechos humanos. Las políticas de seguridad más eficaces y sostenibles son aquellas que se construyen sobre la base de la legalidad, la protección de las personas y el robustecimiento institucional. Asimismo, las inversiones en educación, empleo, inclusión social y desarrollo sostenible son las herramientas más potentes para abordar las causas estructurales de esta violencia.
Quisiera enfatizar en la particular situación de Haití, que constituye una de las emergencias más urgentes para nuestra región. Uruguay observa con profunda preocupación el deterioro de las condiciones de seguridad, humanitarias y de derechos humanos que padece el pueblo haitiano, particularmente el impacto de la violencia sobre mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Reiteramos la necesidad de una respuesta internacional coordinada, liderada por Haití y basada en el respeto a su soberanía, sus prioridades nacionales y los principios del derecho internacional. Consideramos que la Hoja de ruta para Haití es una herramienta valiosa para avanzar en dicha respuesta. Del mismo modo, es fundamental que estos esfuerzos complementen el trabajo desarrollado por las Naciones Unidas y otros actores internacionales en el terreno, y se ajusten a los mandatos de la Carta de la Organización.
Finalmente, resulta imperativo promover una adecuada priorización de los recursos, una gestión orientada a resultados y una administración responsable que permita preservar las capacidades esenciales de la OEA y asegurar el cumplimiento efectivo de los mandatos encomendados por los Estados Miembros.
Uruguay continuará participando activamente en estos esfuerzos, con la convicción de que una OEA financieramente sostenible, institucionalmente robusta y capaz de adaptarse a los tiempos modernos será también una organización más eficiente, más cercana a las necesidades de nuestros pueblos y profundamente comprometida con los principios que inspiraron su creación.
Muchas gracias.
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