26 de enero: Día Internacional de la Energía Limpia

La conmemoración fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de promover una mayor conciencia sobre la importancia de avanzar hacia sistemas energéticos más limpios, eficientes y accesibles. El objetivo fue reforzar el compromiso internacional con el Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 7, que plantea garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todas las personas. En un contexto global atravesado por el cambio climático y la necesidad de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la energía limpia se convierte en una herramienta clave para construir un futuro más sostenible, justo y equilibrado.
Hablar de energía limpia no se limita a mencionar tecnologías renovables. Implica una transformación más profunda en la forma de pensar el desarrollo. Significa planificar a largo plazo, integrar criterios ambientales, sociales y económicos, y promover un uso más eficiente y responsable de los recursos. La energía es un insumo fundamental para la producción, el transporte, los servicios y la vida cotidiana, por lo que su gestión tiene impactos directos en el bienestar de la población y en las oportunidades de crecimiento de los países.
En este escenario, Uruguay ocupa un lugar destacado a nivel regional. En las últimas décadas, el país ha desarrollado una matriz eléctrica diversificada, con una fuerte participación de fuentes renovables, que le permitió reducir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la seguridad energética y disminuir el impacto ambiental del sistema. Este proceso no es resultado de decisiones aisladas, sino de políticas públicas sostenidas en el tiempo, de inversión en infraestructura, de capacidades técnicas y de una visión estratégica compartida.
La experiencia uruguaya demuestra que la transición hacia energías más limpias es posible cuando existe planificación, coordinación institucional y un marco regulatorio sólido. Además de los beneficios ambientales, este modelo aporta estabilidad al sistema energético, fortalece la competitividad del país y genera condiciones más favorables para el desarrollo productivo y social.
Desde Ursea, como organismo regulador, acompañamos este proceso con el compromiso de garantizar que los servicios de energía y agua se desarrollen con criterios de seguridad, calidad, transparencia y sostenibilidad. Nuestro rol es asegurar que el funcionamiento de los sectores regulados proteja el interés general, promueva el uso racional de los recursos y contribuya a generar confianza en la gestión pública.
El Día Internacional de la Energía Limpia es una oportunidad para reconocer los avances alcanzados, pero también para renovar el compromiso con los desafíos que aún persisten. Seguir construyendo un sistema energético sostenible requiere del esfuerzo conjunto del Estado, del sector productivo y de la ciudadanía. Celebrar esta fecha es reafirmar la convicción de que el desarrollo del país debe ir de la mano del cuidado del ambiente y del bienestar de las generaciones presentes y futuras.
