Infraestructura energética

Ancap inició proceso de reemplazo de la boya petrolera de José Ignacio

La empresa pública realizó este jueves 14 el traslado marítimo de la boya gemela desde la Refinería de La Teja hasta Terminal del Este, en Maldonado. La nueva infraestructura es clave para la recepción del petróleo crudo que abastece a la refinería de La Teja. Su cambio se realiza cada 10 u 12 años y, en promedio, operan entre 15 y 20 buques petroleros por año a través de esta instalación.

Funcionarios de Ancap y boya

El ente energético trabaja en el reemplazo de la actual boya petrolera ubicada en el Terminal del Este, por una boya gemela que permanece en la refinería de La Teja en mantenimiento hasta el momento del cambio, hecho que ocurre cada 10 o 12 años.

La botadura de la boya de reemplazo se realizó el lunes 11 y este jueves fue trasladada vía marítima para realizar la sustitución, en un recorrido que durará unas 30 horas.

Allí se completará el desmontaje de la actual y se conectará la nueva infraestructura clave para la recepción del petróleo crudo que abastece a la refinería de La Teja.

Esta sustitución forma parte de una estrategia de mantenimiento e inversión orientada a preservar una infraestructura clave para la seguridad energética del país.

Funcionamiento de la boya petrolera

La boya petrolera permite la descarga directa desde buques de gran porte, de hasta 150.000 toneladas de desplazamiento, optimizando la logística de abastecimiento y contribuyendo a la eficiencia del sistema.

La infraestructura está integrada por una monoboya de amarre diseñada bajo el sistema Single Point Mooring (SPM ), que permite el amarre seguro de buques de gran desplazamiento en mar abierto, manguerotes flotantes y submarinos, así como un sistema de control submarino denominado Pipeline End Manifold (PLEM), que cumple funciones clave en la conexión, distribución y control del flujo de crudo.

Las operaciones en la boya son ejecutadas por Ancap y están sujetas a la fiscalización de organismos nacionales competentes, entre ellos el Ministerio de Ambiente y la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos, que realizan inspecciones, monitoreo ambiental y análisis periódicos. 

Asimismo, la operativa se desarrolla en cumplimiento de estándares internacionales en materia de seguridad y protección ambiental.

En complemento a estos controles, la operación de la boya cuenta con múltiples medidas orientadas a minimizar riesgos ambientales, entre ellas un sistema de manguerotes de doble carcaza para prevenir fugas, protocolos estrictos de seguridad e inspecciones periódicas de los oleoductos submarinos y de las instalaciones asociadas. 

Su ubicación mar adentro, a varios kilómetros de la costa, reduce riesgos directos sobre las comunidades costeras, mientras se realizan monitoreos constantes de agua, sedimentos y playas de Maldonado para verificar que no existan afectaciones ambientales ni sobre la actividad turística. 

Infraestructura estratégica para el país

La boya petrolera constituye un componente crítico para el abastecimiento energético nacional. En promedio, operan entre 15 y 20 buques petroleros por año a través de esta instalación.

A su vez, Ancap cuenta con reservas estratégicas y mecanismos de respaldo para garantizar la continuidad del suministro energético ante eventuales contingencias.

Antes de la instalación del Terminal del Este en 1982, el petróleo crudo era descargado por buques de menor porte directamente en el puerto de Montevideo, un esquema que implicaba mayores costos de flete y limitaciones en los volúmenes de recepción.

La incorporación de la boya petrolera permitió operar con superpetroleros, optimizar la logística de abastecimiento, reducir costos y asegurar un flujo más eficiente de crudo hacia la refinería de La Teja.

 

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