Censo ponderado: 3,5 millones de habitantes y mejor calidad de vida respecto a 2011
El Instituto Nacional de Estadística (INE) puso a disposición de la población, una nueva versión enriquecida de los microdatos del Censo 2023, incorporando la ponderación, para ampliar las características de los no censados, y aumentando los niveles de desagregación de la información. La encuesta arrojó que el país tiene 3.499.451. El Censo 2023 muestra un país que mejoró con respecto al 2011, afirmó el director del INE, Marcelo Bisogno.

A partir de la aplicación del censo ponderado, se determinó que los habitantes del país alcanzan a las 3.499.451 personas: 3.324.679 viven en áreas urbanas y 174.772 en áreas rurales.
Un total de 1.302.721 habitan en Montevideo y 2.196.730 en el resto del país. Del total, 1.694.478 son hombres y 1.804.973 mujeres.
Comparando con el censo de 2011, se registra una mejoría en varios datos significativos. Por ejemplo, en saneamiento, el guarismo pasó, entre un censo y otro, de 5,1 a 4,9 entre quienes no cuentan con el servicio.
En conservación de alimentos (heladeras) 6,1% de la población no tenía este electrodoméstico en 2011, mientras que en el actualidad el registro bajó a 3,7%.
En calefacción también se detectó una disminución de los hogares que no cuentan con estos dispositivos para tal fin, pasando de 13,0% en 2011 a 12,2% en 2023.

Datos confiables e imprescindibles para gestionar políticas públicas
El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim, resaltó el valor de contar con datos confiables en el país y especialmente para la OPP, es clave a la hora de asignar recursos a los municipios. “Es una tarea central del Estado uruguayo, realizar los censos en tiempo y forma para alimentar un sistema de información que ayude a realizar las políticas públicas”, sostuvo el jerarca.
“Uruguay tiene muchas características reconocidas y una de ellas es la confiabilidad de los datos estadísticos”, subrayó.
Agregó que el conjunto de decisiones técnicas adoptadas por el INE, permite al Gobierno disponer de información confiable para, por ejemplo, asignar recursos a partir de las características de cada municipio, surgida a partir de la información relevada.
El director de ese organismo, Marcelo Bisogno, detalló el proceso para pasar del censo combinado al ponderado, como forma de alcanzar a la población no censada que alcanzó a un 10,3%, unas 350.000 personas. Esta omisión va en crecimiento en todo el mundo y, en Uruguay, se da mayoritariamente en jóvenes de 25 a 35 años y en estratos socioeconómicos bajos.
Precisamente, con el objetivo de completar la cobertura del Censo 2023, el INE implementó inicialmente una estrategia basada en registros administrativos mediante un algoritmo de “señales de vida”, incorporando personas al conteo censal, a partir de información proveniente de distintas fuentes del Estado (educación, pago de servicios públicos, salud, etc.)
Este procedimiento, denominado “Censo Combinado”, permitió completar las estimaciones de población nacional y departamental, preservando la estructura demográfica por sexo y edad.
Incorporación del sistema de ponderadores
La nueva versión de los microdatos incorpora un sistema de ponderadores que permite representar estadísticamente al total de la población, a partir de los hogares efectivamente censados, mediante información completa sobre todas las variables relevadas.
Este mecanismo de ponderación toma como referencia la estructura poblacional por sexo y edad a nivel nacional y departamental proveniente del Censo Combinado, utilizándola como insumo de calibración. De esta forma, la nueva construcción metodológica se apoya en los aportes previos del Censo Combinado, perfeccionando la capacidad analítica de los microdatos y mitigando sesgos de omisión detectados por la Encuesta Post Censal.
Los técnicos del INE explicaron que la incorporación de estos ponderadores no implica modificaciones en las estimaciones de población nacional ni departamental, ni en la distribución por sexo y edad ya difundida oficialmente. Sí introduce ajustes necesarios en las estimaciones por tamaño de localidad, y en otros atributos censales, contribuyendo a reducir sesgos vinculados a la urbanicidad y mejorando la representatividad estadística de la información.
