Política Económica

Control de la inflación es uno de los desafíos en el corto plazo

El año 2010 cerró con una inflación del 6,9% y se mantuvo cercana al techo del rango objetivo fijado por el BCU, detalla el Informe Económico Financiero remitido por el Poder Ejecutivo al Parlamento y que acompaña a la Rendición de Cuentas.

El documento agrega que en los primeros meses de 2011 el crecimiento de los precios internos continuó acelerándose y la tasa de inflación anual superó la meta de política monetaria y se situó en los últimos doce meses cerrados a mayo en un 8,5%.

Según informa el Ejecutivo, la aceleración de los precios al consumo se explicó principalmente por el aumento de los precios internacionales de los alimentos, que retornaron a los niveles máximos alcanzados previo a la crisis mundial de fines de 2008. Si bien esta situación se da en gran parte de la región, Uruguay es el país que enfrenta un desvío mayor respecto al punto medio de la banda, que se ubica a mayo de 2011 en 3,5 puntos  porcentuales, señala el informe.

Con el objetivo de contener las presiones inflacionarias, el Banco Central del Uruguay (BCU) dotó a la política monetaria de un sesgo más contractivo y, en tal sentido, aumentó la tasa de política monetaria (TPM) llevándola en 2011 al 8%. Asimismo, en mayo de 2011 modificó los encajes bancarios a los efectos de reforzar la acción de la política monetaria a través del canal del crédito.

Como instrumento para revertir esta situación el gobierno moderó los ajustes en algunas tarifas y precios administrados.  En primer lugar, en un contexto de sequía, UTE no trasladó a tarifas el aumento del costo de generación energética. Por otro lado, se dispuso una devolución de IVA para ANCAP con el objetivo de atenuar sus pérdidas por la postergación en el ajuste de tarifas en un escenario de fuerte crecimiento del precio internacional del petróleo. El ajuste de ambas tarifas hubiera significado un impacto adicional de 0,4% en el IPC, precisa el documento.

También se evitó aumentos en la cuota mutual y se promovió en los acuerdos salariales frenar la inercia inflacionaria, impulsando pautas  de ajuste por inflación  centradas en el medio de la banda del BCU y crecimientos reales asociados al aumento de la productividad de los sectores productivos.

 A pesar de que en últimos dos meses se han logrado contener las presiones sobre los precios, la mediana de expectativas de inflación a 18 meses se mantiene por encima del techo del rango meta fijado en 6% a partir de junio de 2011. En este contexto, el gobierno sigue con atención la evolución de esta variable, ya que puede impactar negativamente en el crecimiento económico y en los logros obtenidos en materia de disminución de pobreza y distribución del ingreso, afirma el Informe Económico Financiero que acompaña a la Rendición de Cuentas.