Agricultura familiar
El foro de capacitación “Pobreza rural, seguridad alimentaria y nutricional y sistemas inclusivos de protección social en Sudamérica” tuvo por objetivo contribuir a la creación de capacidades nacionales para el análisis, diseño, implementación y evaluación de programas y proyectos de protección social.
Se procura mejorar los procesos de intercambio, de toma de decisiones, y la construcción y uso del conocimiento en protección social y seguridad alimentaria y nutricional en la región.
Del encuentro, realizado en la sede del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), participaron representantes de la FA (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Suriname y de Venezuela.
La capacitación se realizó en forma virtual-semipresencial y fue dirigida a funcionarios y técnicos vinculados con estas temáticas en América Latina, pertenecientes a ministerios del área social y organismos coordinadores de seguridad alimentaria y nutricional. La instancia presencial del curso se realizó en diciembre en Montevideo.
Según informa la página web del propio Mides, el subsecretario de esa cartera y líder del curso, Lauro Meléndez, realizó una ponencia sobre “Agricultura Familiar y políticas públicas en Sudamérica”, en la que destacó diversos logros de los últimos años de trabajo y planteó los desafíos pendientes.
Entre ellos se destaca asociar soberanía y seguridad alimentaria, agricultura familiar y compras públicas, aspecto éste último en el que Uruguay viene avanzando con la aprobación de la ley que declara a la agricultura familiar de interés general y establece una reserva de mercado, a la adquisición de productos de esta naturaleza en las compras estatales.
Otras metas planteadas son pasar de las decisiones políticas orientadas en el sentido de favorecer la agricultura familiar a la aprobación normas nacionales e internacional para su continuidad, generar dentro del capitalismo una construcción colectiva de un nuevo tipo que asegure la puesta en práctica de valores tales como solidaridad, asociativismo, relación amigable con el ambiente, junto a un Estado presente y garante del pleno ejercicio de los derechos de todas las personas.
También se propone trabajar para una medición multidimensional de la pobreza, dejando de lado los conceptos burgueses de ingresos y consumo, pasando a acceso a derechos, generar una cultura de austeridad y respeto por las tradiciones culturales de los países para, entre todos, desde este lugar trabajar por la patria grande latinoamericana y caribeña, que busque un bienestar para todos sin importar su capacidad de pago para obtenerlo.
Antecedentes
Meléndez reseñó los pasos previos que derivaron en la concreción de esta actividad. Señaló que en 2014 el Mides construyó lo que se denomina “Estrategia de ruralidad”, con el fin de abordar a la población rural que presenta distintas vulnerabilidades y dificultades para el acceso a las políticas sociales y a las prestaciones.
Para ello se generó esta estrategia que es transversal a todo el Mides, con el objetivo de que las diferentes áreas puedan enfocarse en esta población.
“Esto surge con el viejo programa Uruguay Integra del Mides, en el que se descubrió que había muchos puntos de contacto con el Ministerio de Ganadería, sobre todo con las mesas de desarrollo rural, y fue así que desde la subsecretaría del Mides se instaló un espacio de coordinación interministerial para diseñar una estrategia en común que incorpore esta perspectiva y una mirada a la pobreza rural”, sostuvo Meléndez.
En ese sentido, recordó que uno de los casos más paradigmáticos del trabajo interinstitucional que se realizó en el territorio fue el de Cuchilla de Haedo, en el que se trabajó con los Ministerios de Salud y de Ganadería, y a partir de allí se pudo realizar un trabajo potente.
Luego de creada la estrategia de ruralidad del Mides, una de las cuestiones centrales fue poder avanzar en la formación y capacitación de los equipos. En medio del proceso se generaron acuerdos de trabajo con la FAO y, en el marco de trabajos regionales, en la Reunión Especializada de Agricultura Familiar y en el seno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Gobierno de Uruguay y organismos internacionales trabajan para atender pobreza rural
La pobreza rural, la seguridad alimentaria y los sistemas inclusivos de protección social y el conocimiento, con el fin de mejorar procesos de toma de decisiones y avanzar en protección social en Uruguay y en el resto de América del Sur, estuvieron en el centro del curso organizado por el Ministerio de Desarrollo Social, la FAO, la Cepal y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Se procura mejorar los procesos de intercambio, de toma de decisiones, y la construcción y uso del conocimiento en protección social y seguridad alimentaria y nutricional en la región.
Del encuentro, realizado en la sede del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), participaron representantes de la FA (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Suriname y de Venezuela.
La capacitación se realizó en forma virtual-semipresencial y fue dirigida a funcionarios y técnicos vinculados con estas temáticas en América Latina, pertenecientes a ministerios del área social y organismos coordinadores de seguridad alimentaria y nutricional. La instancia presencial del curso se realizó en diciembre en Montevideo.
Según informa la página web del propio Mides, el subsecretario de esa cartera y líder del curso, Lauro Meléndez, realizó una ponencia sobre “Agricultura Familiar y políticas públicas en Sudamérica”, en la que destacó diversos logros de los últimos años de trabajo y planteó los desafíos pendientes.
Entre ellos se destaca asociar soberanía y seguridad alimentaria, agricultura familiar y compras públicas, aspecto éste último en el que Uruguay viene avanzando con la aprobación de la ley que declara a la agricultura familiar de interés general y establece una reserva de mercado, a la adquisición de productos de esta naturaleza en las compras estatales.
Otras metas planteadas son pasar de las decisiones políticas orientadas en el sentido de favorecer la agricultura familiar a la aprobación normas nacionales e internacional para su continuidad, generar dentro del capitalismo una construcción colectiva de un nuevo tipo que asegure la puesta en práctica de valores tales como solidaridad, asociativismo, relación amigable con el ambiente, junto a un Estado presente y garante del pleno ejercicio de los derechos de todas las personas.
También se propone trabajar para una medición multidimensional de la pobreza, dejando de lado los conceptos burgueses de ingresos y consumo, pasando a acceso a derechos, generar una cultura de austeridad y respeto por las tradiciones culturales de los países para, entre todos, desde este lugar trabajar por la patria grande latinoamericana y caribeña, que busque un bienestar para todos sin importar su capacidad de pago para obtenerlo.
Antecedentes
Meléndez reseñó los pasos previos que derivaron en la concreción de esta actividad. Señaló que en 2014 el Mides construyó lo que se denomina “Estrategia de ruralidad”, con el fin de abordar a la población rural que presenta distintas vulnerabilidades y dificultades para el acceso a las políticas sociales y a las prestaciones.
Para ello se generó esta estrategia que es transversal a todo el Mides, con el objetivo de que las diferentes áreas puedan enfocarse en esta población.
“Esto surge con el viejo programa Uruguay Integra del Mides, en el que se descubrió que había muchos puntos de contacto con el Ministerio de Ganadería, sobre todo con las mesas de desarrollo rural, y fue así que desde la subsecretaría del Mides se instaló un espacio de coordinación interministerial para diseñar una estrategia en común que incorpore esta perspectiva y una mirada a la pobreza rural”, sostuvo Meléndez.
En ese sentido, recordó que uno de los casos más paradigmáticos del trabajo interinstitucional que se realizó en el territorio fue el de Cuchilla de Haedo, en el que se trabajó con los Ministerios de Salud y de Ganadería, y a partir de allí se pudo realizar un trabajo potente.
Luego de creada la estrategia de ruralidad del Mides, una de las cuestiones centrales fue poder avanzar en la formación y capacitación de los equipos. En medio del proceso se generaron acuerdos de trabajo con la FAO y, en el marco de trabajos regionales, en la Reunión Especializada de Agricultura Familiar y en el seno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
