MEC y ANEP convocan a presentar experiencias de aprendizaje a partir de actividades solidarias
La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS) y la asociación civil El Chajá convocan a participar del Concurso de Educación Solidaria 2016. El objetivo es reconocer prácticas solidarias en centros educativos y contribuir con el aprendizaje con énfasis en el vínculo entre la formación y la comunidad.

La convocatoria está dirigida a todas las instituciones de educación formal y no formal que trabajaron en la generación de experiencias solidarias para las comunidades donde se encuentran. Las propuestas presentadas serán evaluadas por un equipo técnico especializado.
Durante el lanzamiento en la sede del MEC, la integrante del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Laura Motta, resaltó: “Debemos reflexionar acerca de cómo hacemos para resolver los problemas colectivamente. Hace poco visité un centro donde los jóvenes enseñaban a los abuelos a usar la tablet, en el marco del proyecto Ibirapitá. La solidaridad intergeneracional es muy poderosa”.
Además recordó la experiencia premiada en 2015, donde estudiantes de Florida lograron que parte de la población sustituyera el uso contaminante de bolsas de nylon por el de bolsas de tela. También informó que la elaboración del marco curricular de referencia comprende a los contenidos curriculares y, por otro lado, a los factores socioemocionales y la construcción de ciudadanía.
El integrante del Consejo Educación Inicial y Primaria (CEIP), Héctor Florit, recordó que durante un coloquio realizado a fines del 2014, surgió la inquietud de que los centros educativos públicos no desarrollan con frecuencia actividades de servicio social, a diferencia de centros privados asociados a la religión o a la política, que lo hacen sistemáticamente. En ese sentido, destacó que la conclusión fue que existe “una mal entendida laicidad en la educación pública”, que pareciera deslindar del compromiso de desarrollar iniciativas de carácter solidario.
Sin embargo, citó que, según el programa vigente de Educación Primaria: “No significa neutralidad respecto a ningún fenómeno de la vida social, sino que alude al desenvolvimiento de prácticas de libertad y pluralidad, tomando como principios el cooperativismo, la solidaridad, el compromiso con la igualdad social y el respeto a la diversidad”.
La directora de Educación, Rosita Ángelo, dijo que “una idea de educación con clave de derecho tiene que tener una impronta de solidaridad, articulando con la comunidad el diseño de propuestas para la solución de problemáticas”.
Por su parte, la coordinadora del CLAYSS, Catalina Thölke, explicó que esa organización incluye apoya a 20 centros de Primaria, Secundaria, UTU y Formación Docente; y prevé alcanzar los 40 el próximo año. “El Concurso de Educación Solidaria premia las mejores prácticas y les da visibilidad, con el objetivo de que los centros educativos transversalicen los conocimientos”, indicó.
En tanto, el director de la Oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos-Mercosur en Uruguay, Ignacio Hernaiz, manifestó su reconocimiento a los esfuerzos de los estudiantes y educadores que participen. “Estos estudiantes crecen y maduran en la sensibilidad, colaborando para que la pobreza o la injusticia no pase ante ellos inadvertidamente. El afecto fortalece las ideas y la lucha con tenacidad”, reflexionó.
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