MSP impulsa políticas educativas para insistir en daños del consumo de tabaco
A 10 años del juicio de Philip Morris contra Uruguay, el Ministerio de Salud Pública (MSP) realizó una jornada de reflexión en la que se valoró que el caso permitió anteponer la salud pública a los intereses comerciales. La cartera promoverá acciones para continuar con las advertencias a la población sobre sobre los peligros que conlleva el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas.

“Cualquier presentación de tabaco es nociva para la salud, por lo tanto, el MSP, a partir del año pasado, retomó la senda de tratar de minimizar todo lo posible el consumo, alertando sobre el consumo en cualquiera de sus presentaciones”, subrayó Briozzo, este miércoles 29, en una jornada para conmemorar el fallo favorable a Uruguay en el arbitraje internacional promovido por la multinacional Philip Morris.
Si bien la interferencia de la industria tabacalera global disminuyó en Uruguay entre los años 2015 y 2020, hubo, en el período anterior, flexibilizaciones que hoy se intenta revertir, manifestó.
“Estamos proponiendo políticas educativas para recalcar que el tabaco es malo para la salud en cualquier circunstancia, sobre todo, en la población más joven, que tiene una posibilidad de adicción mucho mayor”, reiteró el jerarca.
Por su parte, la directora general de Salud, Laura Llambí, dijo que, en la actualidad, hay un descenso de prevalencia de tabaquismo, tanto en adultos como en jóvenes. No obstante, señaló, ese descenso está en una meseta, por lo cual se analiza la implementación de nuevas acciones.

La salud por encima del comercio
En tanto, la coordinadora del Programa de Control de Tabaco del MSP, Cecilia Reolón, remarcó la importancia de fortalecer las políticas en ese sentido, tras el conjunto de decisiones que ubicaron a Uruguay como referencia en la materia en la región y el mundo.
La funcionaria se refirió a las acciones promovidas desde 2005, que incluyeron:
- la adopción de espacios libres de humo,
- la prohibición de los dispositivos electrónicos,
- nuevos impuestos al tabaco,
- la obligación de exhibir en el 80 % de la superficie de la cajilla de cigarrillos una advertencia sanitaria,
- el requerimiento de una presentación única por marca.
Con ello, se procuró advertir a los consumidores sobre los peligros de fumar y se impidió a la industria tabacalera implementar estrategias que pretendieran engañar al consumidor sobre la verdadera toxicidad de los productos del tabaco.

Reolón insistió en que el tabaco es un producto adictivo, que causa enfermedades y daña a la población. En ese marco, el programa ha impulsado políticas de cesación en los centros de salud e implementa un asistente virtual para dejar de fumar.
En estos 20 años, agregó, ha disminuido la prevalencia del consumo de cigarrillos, sobre todo, en los jóvenes, que se ubica por debajo del 10%, lo que implica que las nuevas generaciones se vean protegidas de estos productos que causan tanto daño.
Fallo histórico
En febrero de 2010, la multinacional Philip Morris International presentó una demanda contra Uruguay ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial. La firma adujo una presunta violación del tratado bilateral de inversiones entre Suiza y Uruguay.
En 2016, el Ciadi dictó el laudo arbitral, desestimando en su totalidad las pretensiones de la multinacional tabacalera Philip Morris contra el Estado uruguayo.
El histórico fallo sentó un precedente jurídico global, al establecer la primacía del derecho a la salud pública y la vida por sobre los intereses comerciales corporativos, lo que le valió al país las máximas distinciones de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

