Mujeres privadas de libertad disfrutaron de una jornada al aire libre con sus hijos
En el marco de un acuerdo entre la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y el Ministerio del Interior el programa Uruguay Crece Contigo brinda asesoramiento desde hace meses a mujeres privadas de libertad y sus hijos pequeños. En noviembre esta coordinación organizó un paseo familiar al aire libre. Para muchos niños este fue el primer contacto con un parque, con el pasto y con los animales.

Diez mujeres privadas de libertad, que viven en la cárcel con sus hijos, disfrutaron de una jornada en el Parque Agroalimentario de la Intendencia de Montevideo.
El lugar fue seleccionado por sus espacios verdes y animales. Allí, con la presencia policial designada para la seguridad, las madres y sus hijos compartieron un almuerzo, jugaron y corrieron.
Para muchas de estas mujeres y sus hijos se trató su primera salida al exterior de la cárcel después de varios meses o incluso años.
Desde marzo de 2014, Uruguay Crece Contigo trabaja con dos operadoras de cercanía y una supervisora en tres centros de reclusión donde hay mujeres con sus hijos o embarazadas. Concretamente se desempeñan en los centros El Molino, con 16 mujeres; en la Unidad 5 de Colón, con 12 mujeres; y en el Centro de Ingreso de Adolescentes Femeninos (CIAF), con tres jóvenes privadas de libertad.
Si bien los centros de reclusión incluyen un patio, y en algunos incluso hay juegos para los hijos de las mujeres privadas de libertad, la falta de aire, la sensación de encierro y los muros altos son una constante en el relato que hacen estas mujeres al personal del programa.
Andrea Laport, operadora de Uruguay Crece Contigo, explicó que la idea fue generar una actividad diferente para mujeres y niños, por eso la consigna fue “al aire libre”.
La elección de la fecha para realizar la jornada coincidió con que noviembre es el mes de los derechos de los niños y niñas.
“Queríamos que los niños pudieran experimentar cosas nuevas. La mayoría de ellos nacieron en la cárcel. Queríamos que pudieran ver cosas que para ellos son inexistentes en su mundo por ahora. Conocer animales, estar al aire libre, conocer el pasto”, relató Laport.
Para poder realizar la actividad se coordinó con la Justicia y con el Ministerio del Interior. Fue la primera vez que se realizó una salida de estas características.
Dentro de los centros de reclusión las operadoras trabajan acompañando a las madres o mujeres embarazadas mediante un trato individualizado. Cada caso es analizado y se elabora un plan de trabajo de mutuo acuerdo con la madre.
Los temas que se trabajan refieren a salud educacional y preventiva, nutrición y pautas de crianza.
“Trabajamos diferentes situaciones que suceden en la vida cotidiana de cualquier mamá y cualquier niño, pero en este caso hay algunas cosas que se potencian por la condición de encierro”, indicó Laport.
“Estas mujeres están muy solas. Cuando uno tiene un hijo generalmente tiene una mamá, prima, vecina o pareja, alguien que ayuda, que da una mano, una mirada. Ellas acá están solas y muchas veces sin visita. Crían a sus hijos solas”, insistió.
