Atención pediátrica

Unidad de Quemados del Pereira Rossell cuenta con equipamiento y tratamientos de vanguardia

El centro, dependiente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), considerado de referencia en su especialidad pediátrica. De los 150 usuarios atendidos al mes, unos 40 requieren cirugías. Para atender estas situaciones complejas, hay 16 plazas, áreas de bañoterapia y equipamiento actualizado. El 80% de las quemaduras ocurren dentro del hogar.

Bañera utilizada para terapias en la Unidad de Quemados y Rehabilitación del Centro Hospitalario Pereira Rossell

El 80% de las quemaduras ocurren dentro del hogar y, si bien suelen caracterizarse por una notoria estacionalidad centrada en el verano, invierno y fin de año, desde mayo la Unidad de Quemados y Rehabilitación (Uniquer) del Centro Hospitalario Pereira Rossell (CHPR) atiende a pacientes con lesiones que son características del mes de julio. 

El espacio, que funciona en el quinto piso del Hospital Pediátrico, es considerado un centro de referencia nacional de ASSE para la atención de niños y adolescentes quemadosa. El promedio mensual es de 150 usuarios y, de ellos, entre 30 y 40 requieren cirugía, según indica un informe de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) publicado en su página web

Cuidados extremos para reducir riesgos

Pese a las campañas de prevención, la principal causa de quemaduras es la misma desde hace décadas: el agua caliente, sea por accidentes al preparar mates, uso de jarras eléctricas o al momento de lavado corporal. La mayoría de los casos involucra a niños menores de cinco años y se produce en la cocina. Son lesiones que suelen abarcar entre un 20% y un 30% de la superficie corporal.

Entre las recomendaciones se incluye: mantener recipientes con agua caliente fuera del alcance de los niños, orientar hacia adentro los mangos de las ollas, controlar permanentemente el entorno doméstico y extremar las precauciones durante el baño

Centro de referencia internacional

"Hoy podemos decir que tenemos un centro de excelencia”, sostuvo la directora de la unidad, Beatriz Manaro, cirujana plástica de profesión con extensa trayectoria en el tratamiento de estos pacientes. En el espacio hay camas, cunas y bañeras de bañoterapia, una de ellas de última generación para las curaciones. 

Además, se incorporaron implementos tecnológicos, entre ello un láser de alta frecuencia para el tratamiento de cicatrices, ecografía especializada, termografía y matrices dérmicas que mejoran los resultados reconstructivos. "El prurito es una de las secuelas que más sufren los niños quemados. La picazón puede ser desesperante y con el láser estamos logrando disminuirla en forma significativa y mejorar su calidad de vida", aseguró.

En este contexto, hizo énfasis en el equipo de profesionales que allí se desempeña: pediatras, cirujanos plásticos, fisioterapeutas, psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales y personal de enfermería

"Los niños quemados necesitan un abordaje multidisciplinario. Hay una etapa aguda que es la quemadura en sí misma, pero también hay un enorme impacto emocional. De repente, un niño deja de reconocerse físicamente, cambia su imagen, su cuerpo, su forma de verse. Por eso, necesita acompañamiento psiquiátrico, psicológico y social", afirmó. Los fisioterapeutas trabajan en la rehabilitación. El niño necesita recuperar el rango de movimiento, volver a caminar y a jugar, señaló.

Por otra parte, los pacientes que allí se atienden acceden a injertos capilares para zonas de alopecia producidas por quemaduras, así como el uso de amnios y piel provenientes del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Células, Tejidos y Órganos (INDT). "Hoy tenemos prácticamente todo para ofrecer. Incluso contamos con recursos que algunos centros internacionales de referencia no tienen. Podemos decir con orgullo que tenemos un centro al más alto nivel", concluyó.

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