Uruguay destacó en acto en OEA respeto por derechos humanos, económicos y sociales
Entre las celebraciones del Día Internacional de los Derechos Humanos y del proceso de fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos se realizó en la sede de la OEA en Washington, un acto de homenaje y reconocimiento, a “los hombres y mujeres de EEUU y de América Latina solidarios con la lucha por los DDHH en Uruguay”. El embajador Milton Romani y el equipo de la misión lideraron la ceremonia.

Participaron además el embajador de Uruguay en Estados Unidos, Carlos Pita, el presidente del Consejo Permanente, embajador de México Joel Hernández, el secretario general José Miguel Insulza y representantes de la sociedad civil e integrantes de la colectividad uruguaya.
El evento denominado “Jornada Maestra Elena Quinteros” en referencia a quien fue secuestrada desde el interior de la Embajada de Venezuela en Uruguay tuvo como principal objetivo resaltar la importancia de la defensa de los derechos humanos, así como mantener vivo el espíritu de su promoción y cumplimiento.
El embajador Milton Romani manifestó durante su alocución:
“Tenemos algunas deudas. Entre ellas una de orden moral con los ciudadanos de Estados Unidos y de nuestra América Latina (…). Queremos expresar un emotivo reconocimiento por las generosas, lúcidas y valientes acciones de solidaridad en defensa de los derechos humanos en la hora más negra de nuestro país. Reciban ustedes un especial saludo del ministro Luis Almagro y de las 14 organizaciones de la sociedad civil de Uruguay nucleadas en el Observatorio “Luz Ibarburu”; de Julissa Reynoso embajadora de Estados Unidos en Uruguay, de la Fundación Zelmar Michelini, de los integrantes de la Institución Nacional de Derechos Humanos y de Graciela Jorge de la secretaria de seguimiento de la Comisión para la Paz.
En los nombres del reverendo Joe Eldridge y quien lideró la campaña por el maestro Julio Castro; de Robert Goldman y Jo-Marie Griesgraber; Louise Popkin quien acompañó a Zelmar Michelini en la denuncia; a Wilson Ferreira Aldunate; Patricia “Polly” Pittman; Emilio Mignone y Augusto Conte del CELS de Argentina, apoyados siempre por Juan Méndez de Américas Watch, queremos simbolizar a todos”.
Romani también recordó al fallecido embajador Julio Ramos, quien “defendió la vida y la libertad aquel 28 de junio de 1976 en oportunidad del secuestro de Elena Quinteros, haciendo respetar la soberanía de su patria”.
Agregó que “las enseñanzas de este capítulo forman parte de nuestros principios rectores. No son cosas del pasado. Están presentes como un desafío que tiene toda la humanidad frente a la injusticia. En la capacidad para indignarnos, para ser solidario, porque se cometen iniquidades en nombre de nobles principios. En nombre de la paz, de la libertad y la democracia o de la revolució, invocando razones de estado o religiosas”.
También sostuvo que la perspectiva de las víctimas “es la única que permite rescatar siempre que los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
Respecto a los conflictos y abusos expresó: “Finalizada la segunda Guerra Mundial con sus monstruosidades, llevó a la comunidad internacional a elaborar la declaración que hoy cumple 64 años. Seguimos teniendo guerras infames, violencias de todo tipo, no podemos bajar los brazos. Es un imperativo estar alertas si no queremos que los principios y las convenciones sean solo avance manuscrito”.
También se expresó en referencia a la postura de Uruguay: “Nuestro país, que acaba de ocupar la presidencia del Consejo de Derechos de Naciones Unidas ha firmado y ratificado todos los instrumentos internacionales de derechos humanos, mantiene desde el 2005 una invitación abierta a todos los procedimientos especiales del sistema de Naciones Unidas y de OEA, basa su política en la extensión y profundidad de todos los derechos humanos, incluidos los económicos, culturales, sociales. Es una plataforma ética que nos permite junto a las organizaciones sociales construir políticas integrales y coherentes en un enfoque de desarrollo humano.
Mantenemos un firme compromiso con el fortalecimiento del Sistema Interamericano de DDHH. Afirmamos que es urgente la universalización del mismo para que todos los Estados seamos iguales ante la ley, que la autonomía e independencia de todos los órganos sean fortalezas del mismo, que la soberanía nacional y popular en el marco de la democracia vayan de la mano del imprescindible fortalecimiento de los instrumentos de justicia. Insistimos en que asumir la perspectiva de las víctimas es central. Pero hay otro componente fundamental: se llama solidaridad y constituye la argamasa y el alma de todo esto”.
El acto se cerró con el repique de “Candombe For Ever” cuerda de tambores de uruguayos residentes en Washington.
