Uruguay ratifica su compromiso con la memoria del Holocausto y la defensa de los derechos humanos
En el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el canciller de la República, Mario Lubetkin, destacó la educación como herramienta primordial contra el odio, honró a las víctimas uruguayas del nazismo y reafirmó el Estado de derecho y la democracia como garantías de protección de la dignidad humana.

El ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, fue el orador que representó al Gobierno uruguayo en una transmisión simultánea de radio y televisión por el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, jornada que se celebra cada 27 de enero, desde 2006, y establecida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2005.
Lubetkin sostuvo que la memoria es un deber que trasciende fronteras y generaciones. En este sentido, dijo que recordar el Holocausto no es solo rememorar un hecho histórico, sino reafirmar un compromiso moral irrenunciable para defender la dignidad humana.
El jerarca señaló que la fecha simboliza el derrumbe de un sistema de muerte que asesinó a seis millones de personas judías y otro tanto de víctimas del nazismo. Recalcó que el Estado uruguayo rechaza de forma explícita cualquier forma de negación o distorsión de estos sucesos.
Asimismo, consideró que la resolución de la ONU debe impulsar la educación como la herramienta fundamental para prevenir futuros genocidios y advirtió que el análisis de esta historia demuestra los peligros de normalizar el odio y la deshumanización como políticas de Estado.
“Estos no son accidentes de la historia, son las consecuencias de decisiones, de omisiones y de complicidades. Por eso, la memoria no es pasiva, la memoria interpela, la memoria exige, la memoria compromete y debe garantizarnos un mundo diferente”, subrayó.
Además, resaltó que la conmemoración de este año adquiere un valor especial al cumplirse 80 años de la carta fundacional de la ONU, lo que obliga al país a actuar con mayor intensidad frente al crecimiento de las tensiones globales.
El ministro destacó que Uruguay fue tierra de refugio y esperanza para quienes huían del nazismo y enfatizó en las víctimas uruguayas del exterminio, citando el caso de Ana Balog, una niña nacida en Montevideo que fue asesinada en Auschwitz en 1945. Para el canciller, recordar estos nombres es un acto de justicia histórica y memoria nacional que debe permanecer viva en la conciencia colectiva.
Por último, el jerarca opinó que Uruguay debe mantener presente su propia historia de dolor durante la dictadura militar, período marcado por la persecución y el exilio. Añadió que ambas memorias exigen el compromiso de defender la democracia y el Estado de derecho bajo la consigna del “nunca más” y afirmó que recordar es una forma de resistencia y un llamado a la acción para proyectar un futuro de paz y justicia.
