UTE energizó el primer tramo del anillo eléctrico del norte de 500 kilovatios
La obra, que une Salto Grande con Tacuarembó, es clave para el sistema de interconexión nacional y potenciará el desarrollo industrial del país. Por otra parte, representa una mejora en la confiabilidad del sistema eléctrico, al brindar mayor capacidad de trasmisión desde el centro-norte y asegurar la interconexión con Brasil y Argentina.

La activación del tramo Salto-Tacuarembó elimina la saturación de la red, reduce pérdidas, y asegura la energía para grandes industrias del país, informó UTE.
Los trabajos comenzaron en 2016 y comprendieron la construcción de 350 kilómetros de línea de extra alta tensión de 500 kV (kilovoltios) en dos tramos: Tacuarembó-Chamberlain- Chamberlain-Salto, una nueva subestación de trasmisión en Chamberlain, la ampliación de la subestación en Melo y la interconexión con Salto Grande.
El ente advirtió que en el eje vertebral de la red eléctrica en 500 kV (Salto-Palmar-Montevideo), que brinda estabilidad al abastecimiento en el sur del país, no hubo innovaciones importantes desde su puesta en funcionamiento, hace 45 años, lo que provocó retrasos en la provisión de energía y ocasionó la inviabilidad de proyectos como la instalación de nuevos centros de datos en el área metropolitana. 
En este contexto, y ante la necesidad de una red estable que garantizara el acceso constante de la energía eléctrica en todo el territorio nacional, UTE inició las gestiones necesarias para evolucionar a una red de 500 kV anillada.
Para hallar la solución más adecuada en términos económicos y sustentables, se estudiaron las opciones disponibles; técnicamente, las redes de trasmisión se dividen en radiales o anilladas. En las radiales, la energía eléctrica transita en un solo sentido para alcanzar su destino, en tanto en las anilladas, existen al menos dos vías. Es así que, en caso de ocurrir una falla en una de ellas, la otra permanecerá activa, sin afectar a los usuarios.
El cierre del anillo: más resiliencia, menos pérdidas
Para 2010, nuestro país contaba con cuatro sistemas de redes eléctricas radiales, por lo que, ante imprevistos, grandes superficies quedaban privadas del servicio, una realidad incompatible con la instalación de empresas e industrias de envergadura.
Esta realidad encontró en principio una solución parcial en 2015, con la construcción de la línea San Carlos-Melo en 500 kV, lo que brindaba mayor seguridad y constancia a la red. En 2019 se efectuó la inauguración del tramo de línea Melo-Tacuarembó.
UTE destacó que este cierre representa una mejora en la confiabilidad del sistema eléctrico del país, al brindar mayor capacidad de trasmisión desde el centro-norte y asegurar la interconexión con Brasil y Argentina, a la vez que disminuye las pérdidas técnicas del sistema de trasmisión, entre otros beneficios. 
