Discurso en el 215.° aniversario de la Batalla de Las Piedras

Transcripción

Palabras del presidente de la República, Yamandú Orsi, en el 215.° aniversario de la Batalla de Las Piedras, el 18 de mayo de 2026, en Las Piedras, Canelones.

“Tengo el honor de dirigirme a ustedes en el marco del aniversario de la Batalla de Las Piedras. Pero, esta vez, desde mi responsabilidad como presidente de la República. Ya lo he hecho en oportunidad de estar al frente y en el equipo de la Intendencia de Canelones.

Celebramos, como se dijo, no solo un triunfo militar, sino que reconocemos, en este hecho histórico, el nacimiento del ejército oriental, el surgimiento de un espíritu común de unidad frente a los desafíos que la dominación europea nos presentaba, una idea incipiente de soberanía nacional que se fraguaba en el fraguar de combate y a partir del sacrificio que la adversidad iba modelando.

Recordamos, además, el surgimiento de aquel indiscutible liderazgo de Artigas, que, como algún historiador nos recuerda, se erigió como el conductor conducido. Conductor que siempre tuvo claro que no podía abandonar a su gente, en particular, a los más desprotegidos. 

Este suceso histórico, como dije recién, marca también el nacimiento del Ejército Nacional y nos compromete siempre con la permanente búsqueda de un marco para la defensa de nuestro pueblo. De más está decir que el concepto, la definición de defensa nacional evoluciona con la evolución o con el diseño del propio Estado. Con las definiciones y los compromisos republicanos y con las nuevas amenazas que van apareciendo en el horizonte.

Y como el propio Artigas ya lo señaló, las instrucciones, la república y la democracia son el marco ineludible para el desarrollo institucional. Y las veces que el Estado se apartó de este camino, avasallando a la libertad, a la igualdad y a la justicia, el Uruguay abandonó la senda del artiguismo, traicionando nuestra propia esencia.

Y como la construcción de una nación no se desarrolla en el vacío, vale reconocer y valorar el lugar que la geopolítica tuvo en el original proyecto del artiguismo, con el componente estratégico de la federación, siendo esta la más clara y potente señal de integración regional.

Por estas razones, al asumir el compromiso patriótico que esta rica historia nos impone, caminamos hacia el futuro con un rumbo claro, teniendo como guías tres premisas. La primera, la defensa de nuestra soberanía, con el sentido estratégico que implica reconocer nuestro lugar en el mundo y en la región.

En lo que refiere a este primer aspecto, reconocemos que nuestra ubicación en este punto del planeta, siendo entrada fluvial del continente, con la abundancia de nuestros suelos fértiles, la existencia de agua dulce, la importancia de la frontera seca con el país más poderoso de América del Sur, todo esto nos pone en permanente alerta en un mundo que evoluciona plagado de injusticias e incertidumbres.

Por lo tanto, el alcance de una estrategia de defensa nacional moderna y actualizada es más que trascendente. Las organizaciones criminales no conocen fronteras y los ataques nos llegan desde plataformas tecnológicas muy sofisticadas. No hay que bajar la guardia. Y tenemos que adaptarnos a los tiempos que corren con visión estratégica y tecnología.

Por otra parte, vale la pena recordar lo que la propia ley establece y dice: que la defensa nacional comprende el conjunto de actividades civiles y militares dirigidas a preservar la soberanía y la independencia de nuestro país, a conservar la integridad del territorio y de sus recursos estratégicos, así como la paz de la República, en el marco de la Constitución y las leyes, contribuyendo a generar las condiciones para el bienestar social presente y futuro de la población.

Y, por ejemplo, es por esa necesidad de generación de condiciones de bienestar para nuestra gente que, por ejemplo, declaramos la emergencia nacional para aliviar la situación de aquellos compatriotas que viven en la calle. Hoy, desde hace más de 10 días, el Sistema Nacional de Emergencias atiende diariamente a 3.200 personas por la alerta roja.

Y, en este marco, en lo que va de la actual administración, el Ejército Nacional ha contribuido, solo el Ejército Nacional, con 104.000 platos de comida elaborados y distribuidos por el país, así como la habilitación de un total de entre 25.000 y 30.000 plazas para que la gente se resguarde del frío por la noche.

Hoy, como ayer, cuando se trata de los más vulnerables, nos precisamos todos. Es necesario también poner en valor y analizar, por ejemplo, el rol que, en la defensa, cumplen la custodia de nuestras aguas o la vigilancia de nuestras fronteras.

Tiene que quedar bien claro, en estos ejemplos, que no se trata de tener algo para hacer ni de solidaridad espasmódica. Es cumplir con el mandato constitucional y legal que nuestras instituciones tienen y estar a la altura que nos exige nuestra historia, pero también el futuro. Se pueden recitar manuales sobre la defensa de los intereses nacionales y la soberanía. Prefiero trabajar con sensibilidad e inteligencia para ello. 

Segundo pilar o premisa: la vocación republicana, donde la libertad, la igualdad de oportunidades y la igualdad ante la ley se transforman en el eje de nuestra lucha cotidiana, sin olvidar, por ejemplo, que la seguridad también es condición determinante de nuestra libertad.

Este pilar que sostiene y orienta nuestra acción se refiere a la convicción de que la democracia y la libertad no se negocian, que el respeto a las instituciones que configuran nuestra república está fuera de discusión y que la legitimidad que el soberano confiere, en las urnas, a sus representantes no se discute. Por eso, nuestros ministros concurrirán al Parlamento todas las veces que se considere conveniente, sin importar la reiteración ni la frecuencia de los llamados.

En el mismo sentido, militaremos y lucharemos por mantener la imprescindible separación de poderes, que garantiza la solidez republicana, que no debe quedarse en una cuestión formal, sino que tiene que traducirse en una vigilancia permanente de los espacios de poder que residen en cada ámbito, respetando y valorando siempre el ámbito de debate republicano por excelencia: el Parlamento.

Y haciendo política, por supuesto, pero cuidando a la vez que los intereses político-partidarios no interfieran en la saludable independencia de la administración de justicia. También por aquello de ser y parecer y que en la patria de Artigas ‘naides es más que naides’. Podemos memorizar y repetir enormes y maravillosos textos sobre democracia y república. Prefiero que se incorpore en nuestro ADN y construir puentes que siempre permitan el encuentro entre los orientales. 

El tercer pilar de nuestro rumbo es el desarrollo con inclusión, definición central en la visión artiguista, plasmada en distintos documentos o instrucciones, o en la creación de un gobierno económico allá, en Villa Guadalupe, pero, fundamentalmente, en el Reglamento de Tierras [de 1815].

Y, como explicitamos más de una vez, inclusión es tener claro quiénes [son] y dónde están los más rezagados. Cuáles son las necesidades más inmediatas y qué herramientas nos aseguran que no son simples parches. Y aplicarlas. Y, para ello, acudiremos siempre al diálogo. Porque no le tenemos miedo a la discusión ni al intercambio de ideas y porque, además, tenemos un mandato que cumplir.

Cumplir con el mandato es convocar a todas las organizaciones políticas, sociales, sindicales, empresariales, junto a la academia, para un gran Diálogo Social, para analizar las mejoras e introducirlas en nuestro sistema de protección y seguridad social. Fruto de ese diálogo es que vamos a reformar, en la próxima Rendición de Cuentas, el sistema de transferencias destinadas a la infancia para potenciarlo y comprender a más personas.

Vamos a destinar más recursos para combatir la pobreza infantil. Se va a mejorar la cobertura y la focalización, dándole así mejores herramientas a nuestras niñas, niños y adolescentes para enfrentar un mundo cada vez más desafiante. Para ello, unificaremos los instrumentos que hoy están dispersos y aumentaremos el valor de las prestaciones.

En segundo lugar, vamos a atender un problema que, a partir de la última reforma jubilatoria, afecta a una cantidad importante de compatriotas que no pueden continuar trabajando hasta los 65 años, sea por las exigencias físicas del trabajo que realizan o porque a esa edad no es sencillo conseguir un trabajo nuevo cuando se lo pierde.

Estas transformaciones se realizarán asegurando la solidez de nuestro sistema de seguridad social y la trayectoria de sostenibilidad fiscal y de deuda, por supuesto. Podemos discutir años sobre cómo resolver la mejor protección social. Prefiero actuar ya, porque los problemas de los más débiles no admiten la menor demora.

Seguiremos caminando hacia el país que queremos por el camino que nos conduzca a una sociedad más justa, con el mandato que nos llega desde aquella admirable alarma, con la firmeza y convicción sobre nuestro papel en el mundo, con la confianza permanente en el poder del diálogo y con la determinación de que no hay lugar para que los intereses corporativos, sectoriales o individuales estén por encima de los intereses de la nación, porque, como dijo Artigas, ya en 1801: ‘Cuando se trata de salvar los intereses públicos, se sacrifican los intereses particulares’. 

Muchas gracias.”

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