Discurso en acto de colocación de piedra fundamental de planta potabilizadora de OSE
Transcripción
“Dice uno de los mejores poetas de nuestro tiempo, Fernando Cabrera, refiriéndose a lo más importante que tenemos acá, que es el río Santa Lucía: 'Escucho en la alcantarilla, la ducha te hace volver. La nube muy ocurrente, reserva de tu escasez. Te cruzo por muchos puentes, te veo pasar ayer. Te atrapo en Aguas Corrientes, canilla, pero al revés'. Esto nos ayuda a entender qué es lo más importante que tenemos acá, que es nuestro río. Por supuesto, en función de nuestra gente.
Hay lugares que resumen la historia del país; este es uno de ellos. Acá, sobre el río Santa Lucía, en esta zona, en 1871 empezó a correr el agua potable hacia Montevideo. Era una empresa privada, británica. En 1950, Uruguay decidió que el agua que tomaba su gente tenía que ser de todos. Dos años más tarde, nació la OSE.
En 2004, los uruguayos fuimos más lejos que casi nadie en el mundo. Escribimos en la Constitución que el acceso al agua potable y al saneamiento es un derecho humano fundamental. Esa es nuestra tradición: un país chico, que cuando se trata de lo esencial, piensa en grande y piensa en común.
Pero la tradición no alcanza si no se la sostiene con obras. Y eso lo aprendimos de la peor manera. Todos recordamos el 2023. Recordamos Paso Severino casi seco, casi vacío. Recordamos el agua salada que empezó a salir de nuestras canillas. Fue la primera vez en generaciones que el área metropolitana sintió que el agua podía faltar.
Debo confesar que, como tengo mi edad, allá en la ciudad de Canelones, allá por la década del 1970, una creciente muy grande nos obligó a ir con baldes hasta la comisaría, donde había unos camiones que nos daban el agua. Recuerdo que yo era muy chico, no me acuerdo del año. Pero creo que en el área metropolitana sí fue la primera vez.
Esa experiencia, la del 2023, nos dejó una lección que no podemos olvidar. El agua no se improvisa. La seguridad hídrica se construye con años de anticipación, con planificación, con inversiones y decisiones que trascienden a un gobierno.
La piedra que colocamos hoy es el inicio de una nueva planta potabilizadora, con capacidad para producir de 200.000 metros cúbicos. Para dimensionarlo, es aproximadamente un tercio de lo que hoy consume toda el área metropolitana.
Aclaro también, por haberme criado en la ciudad de Canelones, debo aclarar que la ciudad de Canelones no está en el área metropolitana y también se nutre de la planta de Aguas Corrientes. Cuando decimos área metropolitana, nos quedamos cortos.
Es una inversión del orden de los 215 millones de dólares. Y no es solo una planta, es una nueva toma sobre el Santa Lucía, el bombeo, las tuberías para traer el agua bruta, la planta de tratamiento, el bombeo de agua tratada y su conexión con todo el sistema. Una nueva subestación eléctrica, de 150 kilovoltios, que va a darle mayor confiabilidad a las dos plantas de Aguas Corrientes. Es la rehabilitación de instalaciones que ya tienen muchos años.
Esta planta va a incorporar un sistema de desinfección más moderno, que mejora la calidad del agua que llega a cada casa. No se trata solo de tener más agua, se trata de tener mejor agua.
Un segundo elemento importante, además de la calidad, es el ambiente. El proyecto incluye una planta para tratar y deshidratar los lodos que genera la potabilización y un sitio para su disposición final controlada. Y está pensada para que en el futuro se haga cargo de los lodos de las dos usinas. Durante muchos años esto ha sido una deuda. Hoy empezamos a saldarla.
Las obras se van a hacer en un predio de OSE, en una zona alta, sin riesgo de inundación, con lugar para seguir creciendo. Porque de eso también se trata. Estos temas nunca deben darse por cerrados. Por supuesto, estamos pensando en el 2045, pero en los próximos años, quién sabe qué otras decisiones vamos a tener que tomar. Siempre en el sentido de la línea correcta. Se estiman 24 meses de construcción y seis meses de puesta en marcha.
Es bueno reconocer que este proyecto nace de una iniciativa del gobierno anterior. Si bien compartimos el objetivo, tuvimos diferencias sobre el camino. Lo que hicimos fue revisar, dialogar y renegociar. Gracias a quienes lo hicieron posible. Mantuvimos la meta de sumar 200.000 metros cúbicos diarios, pero concentramos las obras donde el sistema tiene su corazón y a un costo menor para el país.
Esta planta es una pieza de algo más grande. OSE está llevando el plan de inversiones más importante de su historia. Siempre dijimos que, de las empresas públicas, OSE era un poco la Cenicienta. Creo que no dimensionamos lo que implica. Por eso, ese relato del principio, de la historia de nuestro país y cuánto tiene que ver lo que ha pasado acá.
El agua potable tiene que ir de la mano del saneamiento. Por eso rediseñamos el plan y vamos a duplicar el promedio de inversión anual en todo el país, con obras en Soriano, Maldonado, Paysandú, Rivera, Tacuarembó, Colonia, la costa canaria. Y estamos llegando con agua potable formal a barrios que nunca tuvieron, como San Miguel y Nuevo Comienzo.
Estamos pensando esto para muchos años adelante, no para el próximo verano. Estamos pensando para las nuevas generaciones. Del agua que sale de este lugar depende cerca de la mitad de los uruguayos. Lo que empezamos hoy no termina acá. Recién mencionaba el presidente de OSE a Casupá en Florida. Sigue en la costa de Canelones, en Soriano, sigue en cada barrio que va a tener por primera vez una canilla con agua segura a su nombre. Es una sola decisión, de norte a sur y de este a oeste.
Quiero agradecer a las trabajadoras y trabajadores de OSE, que durante, por ejemplo, el año 2023 sostuvieron el sistema en las condiciones más difíciles y hoy están haciendo posible este salto. A los técnicos, a las empresas, a la intendencia, al municipio, a esta comunidad de Aguas Corrientes, que hace más de 150 años convive con esta usina.
Empecé diciendo que hay lugares que resumen la historia del país. En 1871, este lugar resumió un Uruguay que se modernizaba. En el 50, mostró un Uruguay que decidió que el agua era de todos. Y en el 23 tuvimos miedo.
Hoy queremos que esto vuelva a ser un resumen de lo que es este país, pero un país que aprendió. Un Uruguay que no espera a la próxima sequía para actuar, que construye obras que van a durar más que cualquiera de nosotros y que cumple con hechos lo que escribió en su Constitución.
Dice el poema: "Las gargantas de la gente se arrodillan, tienen sed, respiran un trago de agua y enseguida están de pie". Como seguimos de pie, les agradezco a todos”.

