Discurso en la firma del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea

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Palabras del presidente de la República, Yamandú Orsi, tras la suscripción del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, el sábado 17 de enero, en Asunción, Paraguay.

Excelentísimo presidente del Consejo Europeo. Excelentísima presidenta de la Comisión Europea. Excelentísimos presidentes y amigos de los estados partes del Mercosur. Señores ministros de Relaciones Exteriores. Honorables representantes presentes. Queridas amigas y amigos. 

Algunos acuerdos se firman cuando las condiciones son ideales. Otros cuando las circunstancias lo exigen. Y están aquellos acuerdos que se construyen porque existe una convicción profunda de que vale la pena realmente sostenerlos en el tiempo. Este es uno de ellos. 

Durante 25 años, nuestras naciones eligieron el camino más exigente, el del diálogo persistente, la negociación paciente, la búsqueda de reglas compartidas, aun cuando el contexto cambiaba y el mundo parecía moverse en otra dirección.

Los aquí presentes lo sabemos bien: el camino más exigente es el camino del acuerdo. Esa certeza se materializa hoy en esta asociación estratégica que tardó un cuarto de siglo en lograrse. 

Y lo que estamos firmando dice más que cualquier declaración. Dice que creemos en los consensos duraderos, que creemos en las instituciones y que seguimos construyendo un orden internacional basado en reglas, previsibilidad y cooperación. 

Por eso, hoy no estamos cerrando un capítulo, sino que estamos asumiendo una responsabilidad histórica. La responsabilidad de demostrar que son el Estado de Derecho, la democracia republicana y el comercio justo las herramientas plenamente vigentes para mejorar la vida de las personas y garantizar ciudadanos libres. Y que, cuando estos principios guían la acción política, los acuerdos se transforman en desarrollo económico, empleo, bienestar y oportunidades reales.

Este es el sentido profundo de estos 25 años de diplomacia, convertir el consenso político en resultados concretos para nuestra gente, para nuestras sociedades. 

En un mundo atravesado por tensiones y por la erosión de certezas que durante décadas ordenaron la política y el comercio global, este acuerdo adquiere una relevancia particular. No sólo porque constituye la asociación comercial integral más grande del mundo, sino porque reafirma una decisión clara: apostar por las reglas en un tiempo de volatilidad y cambios permanentes. 

Hablamos de un espacio, como ya se dijo, de más de 750 millones de personas, que representa cerca del 20 % del Producto Bruto Mundial e integra bienes, servicios, inversiones, facilitación de comercio y diálogo político. Su fuerza no está solo en su escala, está en el mensaje que hoy transmite. 

Para Uruguay, este acuerdo expresa una aspiración central de su inserción internacional. Es una política de Estado. Sostenido durante más de 25 años por todos los presidentes, aún en la alternancia de partidos, y por todo el sistema político y sociedad del Uruguay. La Unión Europea es, hoy, para Uruguay, nuestro tercer socio comercial en bienes, el segundo mercado de destino de nuestras exportaciones de servicios globales y el principal origen de la inversión extranjera directa. Esta asociación implicará para Uruguay un crecimiento de un punto y medio del PBI y un aumento de las exportaciones cercano al 4 % y un incremento en el empleo de medio punto.

Estos números expresan una clara determinación. Para países con una escala como la nuestra, integrarse al mundo es una condición indispensable para el desarrollo. 

Hoy podemos decir que para Uruguay valió la pena sostener la convicción clara de que el Mercosur era el camino del progreso. Era y es el camino del progreso. Y no podemos desconocer que este acuerdo también interpela al Mercosur. Nos invita a modernizar nuestra agenda externa y a consolidar la integración regional, como una plataforma para proyectarnos aún más en el mundo. Integrarnos no nos debilita, nos potencia. 

En este camino, la sostenibilidad es un eje central. Uruguay ha demostrado que crecimiento y cuidado ambiental pueden avanzar juntos. Reducción de emisiones mediante captura de carbono, una matriz energética en nuestro caso con 98 % de fuentes de renovables y compromisos ambientales medibles. Para nosotros, ser sustentables es ser previsibles y ser previsibles es ser confiables. 

Este acuerdo también fortalece el diálogo político basado en la democracia y los derechos humanos. Y es una plataforma para cooperar frente a amenazas que no reconocen fronteras: los ilícitos transnacionales, el narcotráfico, el lavado de activos y toda forma de agresión contraria al derecho internacional. 

Uruguay cree en los acuerdos, cree en las reglas, cree en el concepto de consenso, entre otros, como método. Y está convencido de que este acuerdo es un llamado de la época a las democracias del mundo para mostrar que son el verdadero vehículo para mejorar la vida de las personas. Porque los acuerdos históricos no se recuerdan por el día que se firman, sino por todo lo que construyen después. Muchas gracias.

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