Un parque con rosedal y pabellón de visitas

Amplios jardines con diferentes especies vegetales de gran interés rodean la casa.

Desde la entrada principal, se observan varios ejemplares de cedro (Cedrus deodara); frente a la escalera de acceso a la casa, se aprecian un frondoso enebro (Juniperus chinensis) y un pino canario (Pinus canariensis). Frente a un mural de Medina, se mantiene erguido el ejemplar más añoso del parque, una hermosa anacahuita (Schinus areira) de más de 160 años. Por el sendero que lleva al rosedal, se conserva una línea de tipas (Tipuana tipu). Detrás de la rosaleda, varios ejemplares de ciprés calvo (Taxodium distichum) ofrecen un hermosísimo paisaje.

Con el tiempo, la residencia amplió su primitivo espacio. Varios padrones se han anexado al original, como los que se extienden por la continuación de la calle Valdense, hoy integrada al parque de la residencia.

El rosedal fue construido en 1996 y se compone de senderos con estatuas de mármol de Carrara y terracota de la segunda mitad del siglo XIX, originarias de Italia.

En 1998, se edificó el pabellón destinado al desarrollo de funciones de índole protocolar y de trabajo. Allí se han realizado recepciones para agasajar a dignatarios extranjeros, también se ha usado como sala de reuniones y es un espacio óptimo para recibir visitantes.

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