"En ella estamos todas” homenaje a Amelia Sanjurjo
La obra "En ELLA estamos todas" forma parte del proyecto Memorias de la Tierra, desarrollado por la artista Manuela Aldabe Toribio.
El proyecto fue declarado de interés nacional por Presidencia de la República Oriental del Uruguay, se expone en Torre Ejecutiva anexa, en contexto del 8M, a iniciativas de la Secretaría del Pasado Reciente.
- Edificio anexo a Torre Ejecutiva
- secddhhpasadoreciente@presidencia.gub.uy
Amelia y su sonrisa eterna
Amelia militante
Amelia embarazada
Amelia volviendo de la tierra
Amelia memoria
Amelia Sanjurjo Casal nació en Montevideo el 23 de setiembre de 1936. Vivía en el barrio Colón, sobre la avenida Garzón. Sus amigos y familiares le decían Pocha.
Trabajaba en la editorial Mundo Libro en la Ciudad Vieja. Amelia era secretaria de Organización del Seccional 9 del Partido Comunista del Uruguay y participaba activamente en la militancia partidaria.
“Gran lectora, siempre dispuesta a contar una historia a los chiquitos que quisieran escucharla. Amelia era una mujer dulce, coqueta, cálida, distraída, pero de gran temple. Así la describen quienes la conocieron. Paciente y tozuda, con su cabello alborotado y su hablar pausado. Con su infaltable sonrisa, muy sacrificada, dedicó su vida entera a su militancia y fue consecuente con ella hasta el final. Como militante era incomparable, militaba día y noche, no le importaba la hora en que volviera a la su casa. Así la recuerdan: militante de alma”, dijo de Amelia, Alba González, integrante de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.
Tenía 41 años cuando el 2 de noviembre de 1977 fue secuestrada en la calle en un operativo de la OCOA. Un compañero y una amiga también fueron secuestrados en una ratonera que montaron en su casa, ellos fueron quienes reconocieron su voz en el centro de detención y tortura de La Tablada.
Según un informe de 2003 de la Comisión para la Paz, Amelia estaba muy mal, física y psíquicamente, a consecuencia de las torturas recibidas. Se negaba a comer. Una testigo escuchó que en una oportunidad la llevaban a rastras al baño y le insistían en que se parara, pero ella respondía que no podía. La última vez, al parecer, la venían a buscar para llevarla a la sala de torturas. Se resistió y fue golpeada. Se escuchó una corrida de la guardia y gritos que, según los testigos, pueden señalar el momento de su fallecimiento.
El informe también confirmó que Amelia estaba cursando un embarazo reciente cuando fue detenida. Se presume que falleció seis días después de su detención, el 8 de noviembre de 1977. Pero los datos brindados por militares mintieron en su destino final: según la información que habían recibido en la Comisión para la Paz, sus restos habían sido primero enterrados en el Batallón 14 de Toledo y después exhumados a fines del año 1984, incinerados y tirados al Río de la Plata.
El 6 de junio de 2023 la tierra del Batallón 14 habló. El trabajo diario, constante, centímetro a centímetro del equipo de antropólogos del GIAF se topó con una fosa, con unos restos, los primeros que correspondían a una mujer.
El 28 de mayo de 2024, se completó el proceso de identificación de los restos. “Recién hoy podemos darle un nombre, hoy Amelia vuelve a su casa, a su familia y a su pueblo” dijeron al anunciarlo.
