De la ciencia a la acción global: Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

Durante muchos años se utilizaron sustancias en aerosoles, heladeras y equipos de aire acondicionado sin conocer el daño que podían provocar al llegar a la atmósfera. La evidencia científica permitió identificar el problema y llevó a que los países acordaran una respuesta conjunta.
En 1987 se adoptó el Protocolo de Montreal, que estableció la reducción y eliminación progresiva de las sustancias que agotan la capa de ozono. Este acuerdo internacional permitió avanzar en su recuperación y se convirtió en una referencia de cooperación ambiental entre países.
Años después, en 2016, la Enmienda de Kigali incorporó la reducción gradual de los hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque estos gases no dañan la capa de ozono, tienen un alto potencial de calentamiento global y son utilizados principalmente en los sectores de refrigeración y aire acondicionado. Su reducción contribuye directamente a enfrentar el cambio climático.
De los acuerdos a las acciones en Uruguay
El Ministerio de Ambiente, a través de la Dirección Nacional de Cambio Climático (Dinacc), lleva adelante distintas líneas de trabajo para cumplir con los compromisos asumidos por el país. Estas acciones articulan la gestión pública con sectores productivos, instituciones educativas, organismos nacionales y redes internacionales.
Una de las principales líneas de trabajo es la promoción de tecnologías de menor impacto ambiental. Esto incluye acompañar procesos de reconversión tecnológica y avanzar en la incorporación de alternativas que permitan reducir progresivamente el uso de las sustancias reguladas.
A su vez, se realizan controles sobre la importación, exportación y tránsito de estas sustancias, junto con la gestión de trámites, autorizaciones y registros. El seguimiento permite conocer su circulación y verificar el cumplimiento de la normativa y de los compromisos asumidos por Uruguay.
Cooperación y fortalecimiento de capacidades
El tránsito de refrigerantes y otras sustancias reguladas requiere coordinación entre países. Por eso, Uruguay participa en redes y espacios internacionales que permiten intercambiar información, compartir experiencias y fortalecer los mecanismos de vigilancia y control.
Los equipos técnicos nacionales también participan en las reuniones de las Redes de Oficiales de Ozono de América Latina y el Caribe y en capacitaciones realizadas en centros especializados.
Estos ámbitos aportan conocimientos sobre normativa, nuevas tecnologías y formas de responder ante los cambios que atraviesan los sectores involucrados.
En el país se desarrollan, además, instancias de formación dirigidas a importadores, despachantes de aduana y personal de Aduanas. Reconocer las sustancias reguladas y conocer los procedimientos aplicables es una parte importante del trabajo necesario para controlar su ingreso y circulación. La capacitación alcanza también a técnicos y técnicas de refrigeración y aire acondicionado. El equipo técnico de la DINACC además trabaja coordinadamente en el fortalecimiento y mejora continua de las operativas de control y riesgo de gestiones con la Ventana Única de Comercio Exterior (VUCE) para los trámites de sustancias y equipos regulados por el Protocolo de Montreal.
La transición hacia refrigerantes de menor impacto ambiental requiere conocer sus características, trabajar de forma segura y aplicar buenas prácticas durante la instalación, el mantenimiento y la reparación de los equipos.
Educación para comprender y actuar
La protección de la capa de ozono también forma parte de las propuestas educativas que impulsa Uruguay. Desde la Dirección Nacional de Cambio Climático se realizan talleres y actividades en escuelas para que niños y niñas comprendan qué es la capa de ozono, por qué es necesaria para la vida y qué relación tiene con situaciones y tecnologías presentes en la vida cotidiana.
En la educación técnica se trabaja junto con UTU en la formación de estudiantes que se preparan para desempeñarse en los sectores de refrigeración y aire acondicionado. También se desarrollan instancias de capacitación en la Universidad de la República, con el objetivo de incorporar conocimientos vinculados a las nuevas tecnologías y al uso responsable de refrigerantes.
A casi cuatro décadas del Protocolo de Montreal y al cumplirse diez años de la Enmienda de Kigali, la experiencia muestra que los acuerdos internacionales requieren trabajo sostenido en cada país. En Uruguay, ese compromiso se concreta mediante la regulación, la capacitación, la educación, la transformación tecnológica y la cooperación con todos los sectores nacionales involucrados y con otros países.
Hoy, la capa de ozono se está recuperando. Un ejemplo de lo que podemos lograr cuando la cooperación se transforma en acción.
