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Análisis del Ejército

Propuestas de modificaciones a los planes de estudio de la materia historia militar, serán remitidos al Parlamento

Tras haberse cerrado este lunes el ciclo sobre el proceso de análisis histórico del período 1958-2020, realizado por el Ejército, las modificaciones propuestas para los planes de estudio de la materia historia militar, serán remitidos al Parlamento, según anunció el ministro de Defensa Nacional Javier García.
Proceso de análisis del Ejército Nacional

García y el comandante en jefe del Ejército, Gral. Gerardo Fregossi, cerraron esta actividad académica que se desarrolló desde noviembre del año pasado, en la que participaron numerosos expositores de diferentes ámbitos, se utilizó una amplia bibliografía y documentación de estudio, y se realizaron por parte de los oficiales que participaron diferentes trabajados de investigación y entrevistas.

El director del Sistema de Enseñanza del Ejército, Gral. Mario Moreira, anunció que todas las ponencias que se efectuaron durante este ciclo, serán motivo de una publicación que está siendo preparada.

A continuación, los discursos del ministro de Defensa Javier García y el comandante del Ejército, Gral. de Ejército Gerardo Fregossi durante del evento de cierre de este ciclo.

 

Discurso del ministro de Defensa Nacional Javier García, en el cierre del ciclo sobre el proceso de análisis histórico del período1958-2020, realizado por el Ejército Nacional.

Señor comandante del Ejército, Gral. de Ejército, Gerardo Fregossi, señor jefe del Estado Mayor de la Defensa, Gral. de Ejército Fajardo, señores oficiales generales, oficiales superiores, oficiales jefes, oficiales en general, directores del Ministerio de Defensa, protector de la Universidad de la República, medios de prensa y personas en general que se han visto convocados en la tarde de hoy. A todos ustedes, muchas gracias por la presencia. Pero, permítanme felicitar como integrante del mando superior de las Fuerzas Armadas, al Ejército Nacional.

Esta tarde es histórica. El 11 de noviembre del año pasado, en este mismo atril, iniciábamos este camino. Lo iniciábamos por decisión del mando del Ejército, es decir, por el liderazgo del Ejército. Y hoy les puedo decir, como ministro de Defensa Nacional, que es un honor integrar este mando superior y contar con el Ejército Nacional. A los oficiales generales como oficiales del cenit del Ejército Nacional, como responsables profesionales del Ejército: felicitaciones.

Este no fue un ciclo un proceso exento de debates. No conozco nada de lo importante en la vida que recoja unanimidades. Nada. Absolutamente nada de lo importante en la vida fluye con intensidad sin obstáculos. Pasa en el seno de nuestras casas, donde imperan condiciones que nos han llevado voluntariamente a integrar un hogar y discutimos adentro del hogar, con nuestros hijos, con nuestras parejas, pero sabemos que es lo importante, es el techo común, es la decisión voluntaria de construir una unidad a través de lo colectivo.

En ese caso, como aprendimos desde la escuela, como célula básica de una sociedad. En este caso, como institución esencial, original del Uruguay. Frente a nosotros está el Ejército de Artigas. El que nuestro primero y más importante de todos nosotros, construyó con su sacrificio y con su esfuerzo.

Decía que no fue fácil. Hoy las tecnologías nos permiten en tiempo real saber las opiniones sobre cada evento de la vida. Y tanto ustedes como yo, leemos las opiniones y las críticas y los debates que se generaban después de cada instancia que había aquí. Muchos de ellos con nombre propio y otros, con esas cosas que suceden por ahí que las redes permiten, que a mí no me gustan, pero existen, que es el opinar escondiendo quién da la opinión. Creo que el honor pasa por hacerse responsable de lo que uno opina.

Y lo particular de este debate, es que surgían opiniones, críticas de compatriotas que están en posiciones antagónicas, lo cual habla del equilibrio de este ciclo. Porque si gente que aparentemente, está en posiciones antagónicas critica lo mismo, quiere decir que encuentra motivos para sentar sus diferencias. Y yo quiero decir a todos aquellos que discreparon: gracias. Enormes gracias. Porque la democracia y las instituciones constitucionales, se fortalecen en la diversidad. Y una institución como el Ejército Nacional, como nuestras Fuerzas Armadas en general, pero estamos en la casa del Ejército, tienen una ley que es la verticalidad en el mando, el conducto del mando, la disciplina. Pero eso no es óbice para que exista libertad intelectual.

La libertad intelectual fortalece el conducto del mando, enriquece la verticalidad del mando. Lo fortalece como seres humanos que es lo que somos todos, independientemente de que usemos traje o uniforme, o campera o lo que quieran.

Por eso, en las discrepancias, en los debates que se generaron a partir de este ciclo creo que se enriqueció el ciclo. Y uno desearía -no soy quién para sugerir nada-, que siguieran incentivándose esos debates. La discrepancia nutre.

Fue un ciclo que no se hizo para quedar bien con nadie. Se hizo porque hacía bien. Este proceso se hizo porque hizo bien hacerlo. Hizo bien. Y, sobre todo, a los uruguayos nos hizo bien. Y yo se los agradezco también, que el Ejército Nacional haya llevado adelante un proceso que aportó a la unidad de los uruguayos.

Seguramente, uno aspira, pero vuelvo a reiterar lo que dije recién, no soy quién para sugerir, sino para hacer una reflexión desde lo personal- que este mismo camino, que yo creo le ha hecho tanto bien a la unidad de los uruguayos, sea imitado desde otros ámbitos.

Los procesos de crítica y de autocrítica, que son inherentes a la inteligencia humana, son esenciales para poder superar las divisiones del pasado. Nadie está libre de haber cometido errores, e inclusive horrores. Nadie. Y criticar y autocriticarse como colectivo nos hace bien a todos.

Por eso, felicito este ámbito y, uno desearía que se tuviera la misma amplitud, integralidad, crítica y autocrítica en otras.

Se plantea algo muy concreto: el comandante lo decía recién, un programa de historia militar. Se lo hace a partir de no tener ni dogmas ni prejuicios para abordarlo. La historia es como es, no es como quisiéramos que hubiera sido. Y esta historia es una historia que, si uno tuviera que sacarle una foto sería como un libro, pero que el Ejército Nacional a partir de estas presentaciones que hicieron hoy ha decidido no saltear ningún capítulo. Por más dolorosos que puedan ser los capítulos, son parte de la historia y el Uruguay merece analizarla y merecen los futuros oficiales del Ejército Nacional conocerla.

Sin dogmas, sin prejuicios y sin recortes. Desde la profesionalidad que aspiramos que tengan los futuros oficiales del Ejército Nacional.

Un libro con muchos capítulos de los cuales, ahora estamos solo analizando un período de la historia. Que hago una anotación al margen: un país como el nuestro, que no llega a 200 años de vida constitucional, no hablo de la nación, hablo del contrato social, no llega a 200 años, hablar de 60 años, está bravo entender cómo es la historia reciente. La tercera parte de una historia de un país no es reciente, es buena parte de la historia, 60 y 180 años. Cierro el paréntesis.

Decía que es como un libro de historia, donde hay capítulos, -ahora tomo el período largo, en este hablo casi del bicentenario-, una enorme cantidad de capítulos, una enorme mayoría que nos dan honor y orgullo.

Hay otros capítulos que como dije recién son muy dolorosos, pero que tienen que integrar ese libro porque es parte de la historia que no elegimos pero que está allí. Es un enfoque que es equilibrado y que es valiente, la valentía no es gritar la valentía es ser honesto y ser honesto en todas circunstancias.

Y aparte es un enfoque tan amplio y tan plural que, creo que fue el general Moreira recién que puso una foto de parte de la biografía, no es que esto sea por cantidad, pero la cantidad dice algo. Son 127 los libros y los textos que integran la bibliografía para considerar este período de historia. No hay libros únicos, no hay verdades únicas como dijeron algunos -creo que fue usted, mayor-, y aparte un profesional es aquel que discierne con libertad y que nadie tiene capacidad para ordenarle esta computadora que todos tenemos, que tiene la capacidad de entender y generar su juicio.

Les voy a contar una anécdota que es del pasado reciente porque pasó hace media hora, yo escuché cosas aquí de las presentaciones con las cuales no estoy de acuerdo, y las aplaudí y eso me parece la riqueza. Tener la capacidad de escuchar investigaciones como hicieron y decir estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo. Ahora, el que se crea que, porque viene acá un ministro, un académico, un periodista, puede colonizar la cabeza de una persona libre, se equivoca. Acá nos nutrimos, aquí en los ámbitos académicos nos nutrimos para que después el ser humano con eso que nos diferencia con otros animales de la especie, permitamos construir nuestra razón.

Decía que la amplitud de la bibliografía demuestra lo que es una institución profesional que madura los procesos, los procesos no son como ustedes lo saben tanto como yo, no son como prender y apagar la luz, uno levanta y baja la llave y se produce la consecuencia. Los procesos implican trayectos, tránsitos, caminos, maduraciones, reflexiones.

Y en una institución como las Fuerzas Armadas y en el Ejército en particular, sujetas al mando y al conducto saber lo que ustedes saben y ejercen y, que yo leía o repasaba. Hoy le pedí a mi ayudante militar, al coronel Díaz, que me consiguiera un libro que yo en la mudanza desde el Palacio al despacho lo había dejado por allí en alguna caja y, sin dudas, es de cabecera que es El Arte de Mandar, y allí hay una preciosa definición que es aplicable no sólo al ámbito militar, pero es una definición que los militares usan como norte y dice «el mando se ejerce sobre seres humanos y por lo tanto, antes que nada es un mando humano y además es un mando moral y leal, sino no hay mando, si no se ejerce con humanidad, lealtad y moralidad no hay mando por lo menos legítimo».

Concluyo diciendo que, si bien como se dijo recién, es un programa de historia militar y por lo tanto, el vocablo invoca a pasado, esta es una contribución básica y esencialmente para el presente y futuro.

Esto es un ciclo, esta es una decisión institucional que mira más a los gurises y a las gurisas que están en la Escuela Militar, o que van a entrar a la Escuela Militar y, que van a ser los mandos, los oficiales, nuestros comandantes, hombres o mujeres, que van a dirigir los destinos del Ejército Nacional por los siglos que vienen. Pero, no habrá ese futuro, o sería muy difícil ese futuro si no existiera este tipo de decisiones que el Ejército Nacional lleva con la humanidad, con la lealtad y con la moralidad que recuerda Gavet.

Vamos a remitir este programa, porque lo impone la ley, pero aparte porque lo impone nuestra convicción, al Parlamento Nacional. Ya hace 4 o 5 meses atrás estuvimos en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados presentando los avances del trabajo y, ahora vamos a enviar este primer mojón, esta primera escala, porque esto es un proceso y, por lo tanto, igual que la llave de luz que prende y apaga, continúa para que nuestros legisladores quienes son los depositarios de la soberanía nacional, tengan estos contenidos. Vuelvo a decir, ustedes saben que yo soy legislador, aún hoy soy senador en comisión en el Poder Ejecutivo, pero les cuento que esto habitualmente se remitía al Parlamento y me animo a decir que no sé si me sobran los dedos de una mano, si me sobran varios dedos de una mano para conocer el estudio de estos programas cuando se ponen el conocimiento por parte del Parlamento, y no estoy hablando de otros legisladores, hablo de los legisladores dentro de los cuales me incluyo, no hablo de responsabilidades ajenas, hablo de las que propiamente también yo omití.

Así que vamos a mandar para que esto tenga conocimiento de todos los legisladores de aquellos que quieran y nos parece que corresponde institucionalmente, pero aparte vamos a solicitar a las Comisiones de Defensa cuando lo enviemos para ser recibidos porque, corresponde también que los legisladores tengan no sólo el conocimiento del papel, del soporte informático, sino también tengan la posibilidad de preguntar y profundizar y si así lo consideran los legisladores también de venir aquí a que tengan una presentación en esta casa, en esta una de las casas de la educación militar.

Señores oficiales, nuevamente felicitaciones y ahora como decía Ortega y Gasset, «a las cosas». Buenas tardes.  

 

Discurso del comandante del Ejército, Gral. Gerardo Fregossi, en el cierre del ciclo sobre el proceso de análisis histórico del período 1958-2020, realizado por el Ejército Nacional.

Cerramos hoy una etapa del proceso de análisis de la realidad histórica del período 1958-2020, con la finalidad de actualizar los planes de estudio de la materia Historia Militar en los institutos del Sistema de Enseñanza del Ejército, procurando fortalecer el conocimiento de los integrantes de la Fuerza, a partir de una visión amplia, integral, objetiva y plural de los hechos.

Hace poco más de un año atrás, el mando superior de la Fuerza se reunió para analizar una situación preocupante, derivada de la acumulación de varias circunstancias relacionadas directamente con el pasado, pero que aún hoy arrojan sombras sobre la consideración institucional del Ejército, afectando también a sus integrantes y sus familias.

En ese entonces, todavía estaban muy frescas las convulsiones producidas al haber tomado estado público el contenido y el tratamiento otorgado a ciertos Tribunales de Honor, lo cual generó consecuencias directas para algunos Oficiales, particularmente a nivel del Ministerio Público.

También se consideraron los efectos producidos a nivel institucional por el desarrollo de causas judiciales y la gestación de nuevas denuncias relacionadas con hechos del pasado, que afectarían a un número creciente de integrantes del Ejército ya retirados, con impactos más allá del nivel personal o familiar.

Otra circunstancia ponderada fue la comprobación realizada al recorrer las unidades militares, intercambiando opiniones con sus integrantes, de que existía falta de conocimiento sobre los hechos del denominado «pasado o historia reciente» y de la propia actuación del Ejército en ese periodo. Una consecuencia de ello era que los Oficiales se sentían afectados por las consideraciones negativas sobre la Fuerza y sus integrantes, esperando una reacción institucional en sentido contrario a las expresiones recibidas públicamente.  Este último resultó ser el factor principal que motivó la necesidad de iniciar acciones en ese sentido.

Entonces, se evaluó que el camino a seguir debería dirigirse hacia el refuerzo de la vocación profesional de sus integrantes, para potenciar los aspectos intelectuales y morales. Para ello, se evaluó como necesario proporcionar información que contemplara distintas visiones sobre una realidad compleja, que contribuyera a una mayor objetividad en el tratamiento del pasado, desarticulando los relatos sesgados y fomentando el pensamiento crítico, para favorecer así el auto convencimiento sobre la importancia de mantener los valores institucionales como guía permanente.

En ese sentido, para lograr efectos que en el futuro resultaran más persistentes, la respuesta institucional debería ser interna y sostenida en el tiempo, evitando entrar en un permanente intercambio de comunicados o expresiones públicas, lo cual podría apartarnos de las cuestiones de fondo y terminar generando efectos que escapan al ámbito legal de la actuación permitida a los mandos del Ejército.

Por ello, se estableció como el objetivo principal analizar los planes de estudio de la materia Historia Militar en los institutos de todos los niveles de enseñanza, para fortalecer el conocimiento de los integrantes del Ejército a partir de un marco amplio, integral y plural que favoreciera la necesaria objetividad, a la vez que permitiera la transferencia transversal de insumos educativos a otras materias. 

Como elemento esencial para el desarrollo de los eventos planificados, la libertad académica fue respetada permanentemente en las participaciones de los invitados a las ponencias, a pesar de que el contenido de éstas pudiese generar algún tipo de rechazo. En este sentido, se remarcó a nuestros oficiales-alumnos la premisa básica de que «escuchar y tratar de entender no significa necesariamente compartir». Por lo tanto, tampoco sería válido asumir que por el hecho de estar presente u organizar un evento académico, se pueda atribuir al mando del Ejército el compartir las expresiones vertidas por los disertantes invitados.

En el análisis de las actuaciones institucionales durante las diferentes etapas del periodo histórico considerado y dada la distancia temporal con el presente, resultó muy importante la ponderación de los contextos, las circunstancias que rodearon los hechos; lo cual fue remarcado por buena parte de los expositores.

Uno de los temas que tomó relevancia durante estos eventos, fue el análisis del marco jurídico que sustenta las actuaciones del sistema acusatorio y judicial para investigar las acciones de integrantes de la Fuerza, anteriores a 1985, las cuales generaron discusiones que se derramaron más allá del ámbito de la institución.

Entre los entrevistados por los oficiales cursantes se encontraban personas afectadas por la violencia desatada por el conflicto pasado, con consecuencias que todavía les generan dolor. Resultó muy positivo constatar que, independientemente de la razón que les motiva a considerarse una víctima, pervive en ellas un sentimiento común sobre la necesidad de seguir adelante, de enfocarse en el futuro dejando atrás la historia, sin que ello signifique olvidarla ni renunciar a sus principios.

La institución no pretende borrar la carga de conocimientos sobre Historia Nacional que traen nuestros alumnos cuando ingresan al sistema de enseñanza militar, pero dentro del programa de Historia Militar de los institutos, se consideró necesario analizar la actuación de la Fuerza en el último conflicto vivido, lamentablemente desarrollado entre compatriotas, incorporando elementos para un análisis holístico del mismo, pero haciendo foco en los específicos de la profesión militar. Para ello, como resulta lógico en cualquier ámbito educativo, el rol de los docentes será esencial para guiar a los alumnos durante el proceso de aprendizaje.

Cuando se inició este proceso de análisis de la información disponible, lo consideramos como una marcha hacia el futuro. Hoy damos por finalizada esta etapa, la cual se materializará próximamente con la elevación al Parlamento Nacional, a través del conducto del mando, de los programas de Historia Militar de los distintos institutos del Ejército, acorde a lo estipulado legalmente.

Habiendo arribado a esta instancia la institución considera que se abrió a la discusión académica, como consecuencia de una necesidad interna de tomar acción para darle así herramientas a sus integrantes más jóvenes, por medio de su educación. Y lo hizo tratando de superar algunos obstáculos durante la marcha, pero sin levantar ningún dedo acusador contra nadie.

El tránsito por este tramo del camino no ha resultado sencillo. Hemos encontrado convicciones muy arraigadas, ideales e ideologías, hechos de sangre, viejas lealtades, vínculos familiares, pérdidas personales y pérdidas de libertades que sustentan posiciones fuertemente enfrentadas.

Considerando todos estos elementos, resulta importante continuar avanzando a nuestro ritmo, con pasos seguros que nos permitan desarrollar otras etapas posteriores, entendiendo que el fortalecimiento de la esencia del Soldado pasa necesariamente por el ámbito educativo y debe ser desarrollado por la propia institución.

Los mandos del Ejército tenemos la responsabilidad de propiciar las adecuadas condiciones normativas y funcionales principalmente para sus integrantes en actividad, no sólo para coadyuvar a lograr mejores condiciones de vida de éstos, sino también para un eficaz cumplimiento de las misiones asignadas, lo cual no significa olvidar los sacrificios del pasado.

Mirando hacia el futuro, podemos afirmar que la formación ética-profesional resulta imprescindible para cualquiera de las situaciones en las que el Ejército sea llamado a actuar por el Mando Superior de las Fuerzas Armadas, con la aptitud y la actitud para hacer uso racional de la fuerza armada, acorde a su misión constitucional y las leyes específicas, manteniendo el compromiso con la institucionalidad del país. En esas circunstancias, la moral del personal y la confianza en las órdenes recibidas desde los más altos niveles de conducción, serán los elementos básicos para el adecuado cumplimiento de las misiones que se le impongan.

Esto significa que los valores institucionales, sustentados históricamente en el ideario Artiguista, alineados con la defensa del orden constitucional y republicano, el acatamiento al marco jurídico y reglamentario, así como un ejercicio del mando basado en el respeto integral de cada individuo, deben ser los pilares orientadores de conductas que encuadren el desempeño operacional del Ejército Nacional.

Por último, pero por ello no menos importante, es necesario realizar varios agradecimientos.

Considero que el objetivo académico planteado ha sido debidamente validado, no sólo por la participación directa de personalidades con multiplicidad de opiniones, sino también por las publicaciones y debates derivados.

Ante esta constatación y con el deseo de que las crispaciones que aun subyacen se vayan apaciguando, me siento en la obligación de agradecer a mucha gente. Lo voy a hacer sin nombrarla explícitamente, arriesgando alguna omisión, pero con la seguridad de que las personas que nos ayudaron se sentirán incluidas.

Agradezco entonces:

  • Al mando superior de las FF.AA. por su apoyo y colaboración.
  • A quienes brindaron su aporte intelectual, profesional o académico en las ponencias y exposiciones realizadas, motivados por la oportunidad de contribuir a propiciar un mejor futuro para todos; en particular a aquellos que sentían que se arriesgaban a ser criticados por su entorno o por colectivos hostiles.
  • A quienes, con enorme compromiso, guiaron y tutelaron nuestros alumnos en los trabajos de investigación histórica.
  • A quienes brindaron su valioso testimonio en las entrevistas realizadas por nuestros Oficiales, exponiendo sus experiencias, conocimientos y sentimientos personales, a pesar del dolor que ello podría significarles.
  • A quienes nos abrieron significativas puertas de otros ámbitos académicos y educativos, fuera de la institución.
  • A los historiadores y docentes militares que prepararon la propuesta actualizada de los programas de Historia Militar.
  • A quienes, entendiendo las argumentaciones y necesidades institucionales, las trasmitieron a las organizaciones que integran, ayudando a la adecuada diseminación del propósito buscado.
  • A quienes colaboran en la difusión del desarrollo de las actividades, comprendiendo la necesidad de cierta reserva académica que nos permita avanzar en el proceso.
  • A quienes se acercaron sin pretendidas imposiciones a darnos su sincera opinión con el propósito de ayudar a una mejor consecución de los objetivos.
  • A los Oficiales que realizaron los trabajos de investigación académica, con gran compromiso y profundidad en los contenidos, atravesando preconceptos e invisibles barreras.

En reconocimiento a lo anteriormente enunciado, pido para todos ellos un fuerte aplauso.

Muchas gracias.

 

 

 

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