Castillo: “Los derechos se construyen entre todas y todos”

El 1° de mayo no nace de un calendario.
Surge cuando trabajadoras y trabajadores salieron a exigir algo que hoy parece obvio: que la jornada laboral tuviera un límite.
Que el tiempo de una persona no pudiera ser consumido por entero por quien la contrataba.
Los derechos que hoy ejercemos —la jornada de ocho horas, el descanso, la licencia, la jubilación, el aguinaldo— no fueron concesiones. Fueron conquistas colectivas.
En Uruguay, esa historia tiene nombres. Tiene fechas.
Y tiene una marca profunda de solidaridad y lucha.
Hoy, hablar de trabajo es hablar de derechos, de oportunidades, de desarrollo y de calidad de vida.
Pero también es hablar del presente.
De un mundo en transformación.
Un mundo atravesado por cambios tecnológicos, incertidumbres
y nuevas tensiones que nos obligan a repensar nuestras herramientas.
Mientras la automatización avanza, el trabajo por plataformas y la inteligencia artificial ya inciden en cómo se contrata, se organiza y se evalúa el trabajo.
Uruguay cerró el año 2025 con una tasa de empleo del 60%, un desempleo de 7,0% y 26.000 nuevos puestos de trabajo.
El 75% de los nuevos empleos creados en 2025 fueron ocupados por mujeres, alcanzando la tasa de empleo femenino más alta de la historia.
Son datos alentadores pero aún falta.
La brecha de empleo entre hombres y mujeres sigue en 16 puntos.
La brecha salarial de género ronda el 21%.
El 70% de los hogares pobres tiene jefatura femenina, en su amplia mayoría con menores a cargo.
La pobreza infantil en Uruguay está profundamente ligada a la feminización del trabajo precario.
La respuesta que este gobierno propone es la misma que aprendimos de la historia: ampliar derechos con las herramientas del presente.
La Ley de Empleo Integral apunta a que los sectores históricamente postergados - jóvenes, mujeres jefas de hogar, trabajadores mayores de 50, personas con discapacidad- tengan una inserción real al mundo del trabajo: con subsidios al salario, formación articulada y certificación de competencias.
Finalizamos el 2025 con más del 93% de las mesas de Consejos de Salarios cerradas, una de las rondas de negociación colectiva más amplias de nuestra historia reciente.
El Compromiso Nacional por la Vida, la Salud y la Seguridad en el Trabajo defiende una premisa que debería ser elemental: que quien va a trabajar tiene derecho a volver a su casa. A partir de esta estrategia tripartita se han logrado reducir los siniestros laborales en general, y los accidentes graves y mortales en particular.
A través del diálogo social impulsado por el gobierno, se han presentado conclusiones que reflejan avances importantes en materia laboral, asumiendo el compromiso de mejorar las condiciones de miles de trabajadoras y trabajadores, y dando garantías en seguridad social y cuidados.
Mirando hacia adelante, sabemos que se abren nuevos debates.
Entre ellos, cómo organizamos el tiempo de trabajo y de descanso en nuestras sociedades. Esta discusión es la misma que el movimiento obrero dio en el siglo XIX, hoy en una forma nueva. No la vamos a eludir.
Sabemos también cómo avanzar: con diálogo, con acuerdos, con responsabilidad y vocación de justicia.
Porque los derechos se construyen entre todas y todos.
En este 1° de mayo, rendimos homenaje a quienes forjaron este camino antes que nosotros.
Y renovamos el compromiso de seguir construyendo un Uruguay más justo, más igualitario y con más oportunidades.
Sigamos avanzando, con memoria, con convicción y con esperanza.
Por el trabajo.
Por la justicia social.
Y por un mundo de paz.
¡Viva el 1° de mayo!
