Perspectiva integral

Seguridad y salud laboral: MTSS promueve diálogo sobre tiempo de trabajo

En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) promovió un espacio de reflexión que puso el foco en la prevención de riesgos laborales y en la necesidad de repensar la organización del tiempo de trabajo. “No bajar la guardia en cuanto al cuidado, en cuanto a la salud, en cuanto a las condiciones laborales de todas y de cada uno”, afirmó el ministro Juan Castillo al inicio de la actividad.
Mesa de académicas junto al subsecretario Hugo Barretto

La jornada se inscribió además en la estrategia impulsada por el MTSS desde el inicio del actual período de gobierno, que tiene como uno de sus ejes el Compromiso Nacional por la Vida, la Salud y la Seguridad en el Trabajo, una iniciativa de carácter tripartito orientada a fortalecer la prevención, la formación y la fiscalización en todo el territorio.

En ese sentido, el ministro subrayó la importancia de sostener el trabajo conjunto entre empleadores, trabajadores, Estado y academia, y planteó la necesidad de abrir un debate sobre la reducción del tiempo de trabajo y su impacto en la calidad de vida. Según explicó, se trata de una discusión en curso a nivel nacional e internacional, que busca explorar si es posible avanzar hacia esquemas que permitan mayor tiempo de descanso y esparcimiento sin afectar la productividad.

Por su parte, la subinspectora general de Trabajo, Andrea Bouret, señaló que esta línea de trabajo se enmarca en la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, establecida por el Decreto 246/024, y destacó que la reducción del tiempo laboral puede constituir una herramienta relevante para la prevención de accidentes y enfermedades profesionales. En su intervención, remarcó la necesidad de abordar esta temática desde múltiples dimensiones, incluyendo la salud física y mental, la organización del trabajo, la fiscalización y la perspectiva de género.

Bouret también advirtió sobre la heterogeneidad del mercado laboral uruguayo, donde conviven sectores altamente regulados con otros que presentan condiciones más exigentes o precarias, como algunas actividades rurales, el transporte o las nuevas formas de empleo en plataformas digitales. En ese marco, anunció el desarrollo de una mesa de trabajo conjunta con la academia para la elaboración de guías de evaluación de riesgos psicosociales.

El subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Hugo Barreto Ghione, destacó el carácter integral del enfoque promovido por el Ministerio y subrayó la importancia de articular el conocimiento académico con la experiencia de los actores del mundo del trabajo. En ese sentido, afirmó que “para transformar hay que conocer”, en referencia al proceso de generación de evidencia y diálogo que impulsa la cartera, y señaló que el análisis del tiempo de trabajo debe considerar su incidencia como factor de riesgo, tanto en su duración como en su configuración.

Asimismo, indicó que esta iniciativa se enmarca en un proceso más amplio de discusión en el Consejo Superior Tripartito, donde se analizan posibles caminos para actualizar la regulación del tiempo de trabajo en un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, productivas y sociales.

En declaraciones a la prensa, el inspector general de Trabajo, Luis Puig, recordó que esta conmemoración tiene su origen en las luchas sindicales internacionales por mejores condiciones laborales y advirtió sobre la magnitud del problema a nivel global, con millones de accidentes y enfermedades vinculadas al trabajo cada año. En ese contexto, subrayó la importancia de fortalecer las políticas de prevención y de avanzar en cambios en la organización del trabajo.

Puig destacó que en Uruguay se ha registrado una reducción de los accidentes laborales mortales en el último período, aunque advirtió que la situación sigue siendo preocupante y requiere profundizar las acciones de fiscalización, especialmente en territorio y en sectores con mayores niveles de precarización. Además señaló que la reducción del tiempo de trabajo forma parte de los debates en curso y puede contribuir a mejorar las condiciones laborales y disminuir riesgos.

La actividad continuó con una mesa académica que aportó evidencia, enfoques interdisciplinarios y nuevas dimensiones al debate, en diálogo con las políticas públicas impulsadas por la cartera. Las exposiciones coincidieron en que la discusión sobre la jornada laboral no puede limitarse a una dimensión normativa o económica, sino que involucra directamente la salud, la calidad de vida y la organización social del trabajo.

La doctora Graciela Giuzio planteó una mirada histórica y jurídica del vínculo entre tiempo de trabajo y salud, recordando que los primeros convenios internacionales ya establecían límites a la jornada con ese objetivo. En ese sentido, señaló que la reducción del tiempo de trabajo ha estado tradicionalmente asociada a la protección de la salud y, más recientemente, a la conciliación entre vida laboral y familiar, advirtiendo además sobre la importancia de incorporar una perspectiva de género en este debate.

Por su parte, Eugenia Fernández centró su intervención en los riesgos psicosociales, destacando que las largas jornadas, la inseguridad laboral y la hiperconectividad configuran hoy uno de los principales desafíos para la salud de las personas trabajadoras. En ese marco, advirtió que “sin una desconexión real, no hay salud posible”, al tiempo que planteó la necesidad de avanzar en el derecho a la desconexión.

Desde el campo de la salud ocupacional, la doctora Nurit Stolovas aportó evidencia científica internacional que vincula las jornadas extensas —en particular aquellas que superan las 55 horas semanales— con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, subrayando el impacto directo del tiempo de trabajo en la salud.

En tanto, la profesora Silvia Franco abordó el tema desde la psicología del trabajo, señalando que la relación entre horas trabajadas y productividad no es lineal. Indicó que jornadas extensas pueden derivar en fatiga, errores y menor rendimiento, mientras que experiencias de reducción horaria han mostrado efectos positivos, como la disminución del ausentismo.

A su turno, la magíster Mariana Mendy planteó que la reducción de la jornada debe analizarse como parte de un sistema más amplio que incluye la organización del trabajo, las relaciones laborales y las transformaciones tecnológicas. En ese sentido, sostuvo que no se trata únicamente de regular el tiempo, sino de intervenir sobre el proceso productivo y considerar cómo se distribuyen los incrementos de productividad en la sociedad.

Durante la actividad, además, se dio lectura a una declaración del Consejo Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo (CONASSAT), en la que el Gobierno, las cámaras empresariales y el PIT-CNT reafirmaron su compromiso con la construcción de una cultura de prevención en la que la vida y la salud sean prioridad, destacando que la seguridad y la salud en el trabajo son derechos fundamentales.

En el cierre, Barreto Ghione retomó los principales aportes del panel y señaló que las exposiciones “aclaran, pero también complejizan” el debate, subrayando la importancia de incorporar dimensiones como el género, la hiperconectividad, la evidencia científica y la heterogeneidad productiva en la discusión.

La jornada dejó planteado un escenario de trabajo que continuará desarrollándose en los ámbitos de negociación y análisis técnico, con el aporte de la academia y los actores sociales, en torno a uno de los debates centrales del mundo laboral contemporáneo.

Videos

Lengua de Señas Uruguaya (LSU)

Galería de imágenes

1 /

Descargar todas las imágenes (.zip 12.53 MB)
12 imágenes, 12.53 MB

Enlaces relacionados

Etiquetas