Una conquista colectiva

Trabajo doméstico: 20 años de derechos, organización y diálogo social

En el Día de la Trabajadora Doméstica, se desarrolló la segunda jornada del Primer Encuentro Iberoamericano sobre Trabajo Doméstico, en el marco de los 20 años de la Ley N.º 18.065. Durante la actividad, el ministro Juan Castillo reivindicó las conquistas alcanzadas y recordó que “ninguna ley cayó del cielo”, destacando el papel de la organización y la lucha de las trabajadoras.
Descubrimiento del sello conmemorativo de los 20 años de la Ley de Trabajo Doméstico

“Ninguna ley cayó del cielo”, afirmó el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, al destacar el papel de la organización, la movilización y la lucha de las trabajadoras domésticas en la conquista de derechos. En el Día de la Trabajadora Doméstica, se desarrolló este miércoles 19 la segunda jornada del Primer Encuentro Iberoamericano sobre Trabajo Doméstico, organizado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el Banco de Previsión Social (BPS) y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), en el marco de la conmemoración de los 20 años de la Ley N.º 18.065.

La jornada, realizada en el Palacio Legislativo, coincidió -no por casualidad- con los 18 años de la primera reunión del Consejo de Salarios del sector, realizada el 19 de agosto de 2008, fecha que las propias trabajadoras organizadas establecieron como su día de reconocimiento. El ministro Castillo reivindicó especialmente este proceso histórico y destacó que la aprobación de la Ley N.º 18.065 fue un avance sustantivo para un sector que durante décadas no había contado con el mismo reconocimiento de derechos que otros colectivos de trabajadores.

En el cierre del encuentro, el ministro sostuvo que la historia del trabajo doméstico en Uruguay demuestra que los derechos se construyen colectivamente y llamó a mantener viva la memoria de quienes impulsaron esos cambios.

“Hay que recordar siempre las luchas, cómo fueron la obra de las conquistas y a las luchadoras”, expresó. En ese sentido, afirmó que detrás de cada avance hubo organización, movilización, capacidad de articular y disposición a construir acuerdos.

Castillo recordó que la Ley de Trabajo Doméstico fue posible en un contexto de fortalecimiento de los derechos laborales y de reinstalación de los Consejos de Salarios, pero subrayó que también respondió a la voz organizada de las trabajadoras domésticas, que durante años reclamaron igualdad de derechos.

El ministro destacó, asimismo, la importancia del trabajo doméstico remunerado para el funcionamiento de la sociedad. Señaló que se trata de una actividad que permite que otras personas puedan desarrollar sus empleos, estudiar y sostener la vida cotidiana, por lo que merece el mismo reconocimiento que cualquier otro trabajo.

En esa línea, valoró la capacidad del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas y de la Liga de Amas de Casa para gestionar los desacuerdos y construir consensos a través de la negociación colectiva. “Han sabido manejar sus puntos de desencuentro construyendo acuerdos sostenibles”, afirmó, al señalar al sector como un ejemplo de diálogo social.

Castillo reconoció que aún persisten desafíos, especialmente en materia de informalidad, pero remarcó la necesidad de detenerse también a valorar el camino recorrido. Señaló que tanto la ley como los convenios colectivos son perfectibles y que los avances futuros dependerán de la capacidad de continuar construyendo acuerdos y mejorando las condiciones del sector.

Por su parte, la presidenta del Banco de Previsión Social, Jimena Pardo, sostuvo que los avances alcanzados en estas dos décadas no pueden explicarse únicamente por la aprobación de la Ley N.º 18.065, sino por el conjunto de políticas públicas que permitió transformar ese reconocimiento legal en derechos efectivos.

“La ley es el hecho inicial”, señaló, al remarcar que una norma resulta insuficiente si no está acompañada por herramientas que garanticen su cumplimiento y amplíen la protección de las trabajadoras.

Entre los principales resultados, informó que a diciembre de 2025 existían 73.400 puestos cotizantes de trabajo doméstico, un 83 % más que al inicio del proceso impulsado por la ley. También destacó que la cantidad de trabajadoras domésticas que accedieron a una jubilación creció más de 50 % y que la no inscripción en la seguridad social se redujo en más de 13 puntos porcentuales.

Pardo puso especial énfasis en las medidas orientadas a simplificar los trámites para empleadores y trabajadoras, mediante herramientas digitales que facilitan la inscripción, la modificación de jornadas y el acceso a la facturación correspondiente.

“El camino que emprendió Uruguay es un camino bueno, que generó derechos, mayor cobertura y acceso a beneficios”, afirmó.

Al mismo tiempo, advirtió que la realidad del sector continúa cambiando y planteó la necesidad de seguir actualizando las políticas públicas. Señaló como desafíos el crecimiento del trabajo en múltiples domicilios, la formalización de nuevas modalidades de empleo y el fortalecimiento del acceso a la jubilación y a la protección social.

Pardo destacó que el trabajo doméstico, al igual que otras actividades con trabajadores dispersos y desarrolladas en ámbitos privados, requiere un foco particular por parte de las políticas públicas y de los organismos encargados de garantizar el cumplimiento de los derechos.

En este sentido, llamó a fortalecer el diálogo social y el ámbito tripartito como herramientas para identificar los problemas pendientes y construir nuevas respuestas. “Reconocer los avances no quiere decir que la ley sea inmutable, porque la realidad cambia, y cambia cada vez más rápido”, sostuvo.

Esta segunda jornada también incluyó una mesa de diálogo sobre el presente y futuro del trabajo doméstico, en la que participó Andrea Badolati, encargada de la División de Negociación Colectiva de la Dirección Nacional de Trabajo del MTSS, junto a Laura Rivero, presidenta del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas, y Cristina Novello, en representación de la Liga de Amas de Casa. El panel fue moderado por la senadora Blanca Rodríguez.

Como cierre de las actividades, se realizó la presentación de un sello conmemorativo por los 20 años de la Ley de Trabajo Doméstico, en un acto que contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi; la presidenta de la Asamblea General y vicepresidenta de la República, Carolina Cosse; la exvicepresidenta de la República Lucía Topolansky; entre otras autoridades nacionales y representantes de las instituciones participantes.

Castillo definió la emisión del Correo Uruguayo como un hecho que trasciende lo simbólico y adquiere un profundo valor histórico. “Además de simbolismo, tiene la característica de ser una jornada histórica”, afirmó, al señalar que el sello dejará testimonio de una transformación fundamental en el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras domésticas.

El ministro sostuvo que la emisión representa un homenaje a los valores democráticos del país y a la historia de organización que permitió que un colectivo históricamente invisibilizado alcanzara el pleno reconocimiento de sus derechos laborales.

La conmemoración cerró así dos jornadas de intercambio y reflexión sobre los avances alcanzados y los desafíos pendientes para el trabajo doméstico, reafirmando el compromiso de continuar fortaleciendo los derechos laborales, la protección social y el diálogo social en el sector.

 

 

Galería de imágenes

1 /

Descargar todas las imágenes (.zip 4.85 MB)
13 imágenes, 4.85 MB

Etiquetas