MVOT e Inmujeres avanzan en la incorporación de la perspectiva de género en las políticas territoriales

La actividad fue organizada por el MVOT, a través de la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (Dinot) y la Unidad Especializada de Género, con el acompañamiento del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), y se desarrolló en la Agencia Nacional de Vivienda.
Participaron la directora de la Dinot, Paola Florio; la directora de Inmujeres, Mónica Xavier; la directora general de Secretaría del MVOT, María Laura López; el director de la Dirección Nacional de Integración Social y Urbana (Dinisu), Pablo Cresci; el director de la Dirección Nacional de Vivienda (Dinavi), Milton Machado; el presidente de ANV, Claudio Fernández; y el vicepresidente de ANV, Gustavo Machado. También expusieron Alejandra Echinope, Silvana Pisano y Mercedes Medina.
Durante la apertura, Mónica Xavier destacó que la perspectiva de género debe estar presente en las diferentes áreas del Estado y traducirse en herramientas concretas de política pública. Recordó que Inmujeres tiene por ley el mandato de trabajar esta perspectiva en el Estado, pero señaló que para que ese objetivo pueda cumplirse es necesario fortalecer una “arquitectura de género” que permita llevar esta mirada a los distintos organismos y niveles de gobierno.
“Los mandatos quedan claros, son abarcativos, pero se traduce en efectivamente una mirada de género si el instrumento tiene en cuenta estas cosas”, afirmó.
En ese sentido, Xavier remarcó el papel de los equipos técnicos y de quienes participan directamente en el diseño de las políticas. “Los decisores políticos tenemos un mandato de hacerlo cumplir, pero si las técnicas y los técnicos no lo asumen y no lo traducen en la planificación en concreto, se pierde en el camino”, sostuvo.
La directora de Inmujeres señaló que el objetivo final es que las políticas públicas tengan un impacto concreto en la vida cotidiana. “Lo que nosotros queremos es que efectivamente la política llegue y mueva la aguja de la vida de la gente”, afirmó.
Para Xavier, uno de los puntos centrales es entender que “el territorio no es neutral”. Según dijo, las personas utilizan y viven los espacios de manera diferente y, por lo tanto, las decisiones sobre dónde se ubican las viviendas, los servicios y los espacios públicos pueden favorecer o limitar el ejercicio de derechos.
“Tenemos posibilidades de ejercer nuestros derechos de manera diferenciada, y las decisiones de planificación de dónde vamos a localizar una vivienda, de dónde van a estar los servicios, si van a estar, si va a ser accesibles a las escuelas, al policlínico, si es una zona iluminada, son todos aspectos que pueden hacer que una persona esté desarrollándose plenamente en el territorio o termine recluida por dificultades que la política pública no logra traducir en soluciones”, explicó.
Xavier también destacó la importancia del trabajo conjunto entre organismos y mencionó como ejemplo el convenio para brindar soluciones habitacionales a mujeres víctimas de violencia y trata. “Necesitamos ese tipo de respuestas en los diferentes ámbitos del Estado”, afirmó.
La directora de Inmujeres destacó además la necesidad de trabajar a partir de evidencia y con participación social. “No hay forma de hacer una política pública justa si no trabajamos la evidencia como sostén para su diseño, para la evaluación”, afirmó, y agregó que la sociedad civil debe formar parte del diseño y la evaluación de las políticas, especialmente desde los territorios.
Por su parte, la directora de la Dinot, Paola Florio, destacó que el objetivo de la jornada es lograr incorporar la mirada de género desde el comienzo de los procesos de planificación. “Planificar las ciudades desde la mirada de género desde el inicio, cuando empezamos a pensarlas, y no acordarnos después que teníamos que incorporar estas miradas, sino que sean parte del proceso”, afirmó.
Florio explicó que durante muchos años las ciudades fueron pensadas principalmente en función del recorrido entre la casa y el trabajo. Sin embargo, la vida cotidiana actual implica muchos otros desplazamientos, especialmente para quienes tienen tareas de cuidado.
“De la casa a la escuela, de la escuela al trabajo, del trabajo al centro de salud, del centro de salud a mis padres”, ejemplificó. Por eso, señaló que pensar una ciudad desde esta perspectiva supone prestar atención a cuestiones tan concretas como las veredas, el transporte, los tiempos de traslado, la iluminación, la seguridad y la cercanía de los servicios.
“Tener en cuenta estas cosas son fundamentales en los procesos de planificación”, expresó.
También se refirió a la seguridad y explicó que aspectos como la iluminación, la visibilidad y la posibilidad de contar con recorridos alternativos pueden determinar cómo una persona utiliza y se mueve por la ciudad.
Florio también planteó que esta mirada debe contemplar a otros grupos de la población, especialmente niños, niñas y personas mayores. En este sentido, sostuvo que las ciudades deben ofrecer condiciones que permitan mantener la autonomía y moverse de manera segura.
La jerarca insistió en que estas cuestiones no deberían incorporarse como un elemento adicional una vez que los proyectos ya están definidos. “Cómo la ciudad nos recibe, cómo esa ciudad nos ayuda, es fundamental en los procesos de planificación, en el momento inicial, y no en un agregado luego”, afirmó.
También destacó la importancia de escuchar a quienes viven en los barrios y de incorporar sus experiencias a las decisiones públicas. Para Florio, esas experiencias permiten identificar problemas cotidianos que muchas veces no aparecen en los análisis tradicionales.
En este sentido, señaló que la perspectiva de género debe atravesar tanto el ordenamiento territorial como las políticas de vivienda y demás políticas públicas, donde los instrumentos de ordenamiento territorial se constituyen como una oportunidad, para el diálogo y construcción colectiva.
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