Garrapata en bovinos

A un año de su lanzamiento, el Plan de Garrapata hizo balance y proyectó nuevas acciones

A un año de la presentación del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata, instituciones públicas, academia, profesionales y actores vinculados a la producción se reunieron en Paysandú para hacer una puesta a punto de lo realizado, analizar los desafíos que persisten y proyectar las próximas acciones.

La Jornada Interinstitucional sobre el Control de la Garrapata, realizada los días 4 y 5 de setiembre en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni (EEMAC), permitió poner sobre la mesa los distintos componentes de una problemática que trasciende el control del parásito: resistencia, tristeza parasitaria, uso responsable de medicamentos veterinarios, residuos biológicos, inocuidad, mercados, investigación y educación sanitaria.

El encuentro reunió a más de un centenar de participantes de forma presencial, además de quienes siguieron la actividad a distancia, entre estudiantes, profesionales, productores, técnicos e investigadores.

El coordinador del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata, Carlos Fuellis, planteó que, cumplido el primer año, la instancia también representaba una oportunidad para “rendir cuentas”.

“Revisemos qué se ha hecho, qué está en curso y en qué estamos en falta”, señaló.

Fuellis se mostró conforme y optimista con el camino recorrido, aunque advirtió que enfrentar la problemática requiere constancia y un trabajo sostenido en el tiempo.

Más presencia en el campo y acompañamiento a los productores

Uno de los ejes que comienza a profundizarse es el trabajo directo en los establecimientos.

El director general de Servicios Ganaderos, Marcelo Rodríguez, explicó que el MGAP viene desarrollando recorridas para conocer de primera mano la situación sanitaria, conversar con los productores y promover, cuando sea necesario, planes de saneamiento con participación de veterinarias y veterinarios.

El trabajo comenzó en Artigas y se extendió hacia otros departamentos. Fuellis destacó que la iniciativa originalmente planteada para Artigas, Rivera y Cerro Largo fue creciendo con la incorporación de Salto y Treinta y Tres, mientras se evalúa continuar ampliando las recorridas hacia otras zonas del país.

La orientación, remarcó Rodríguez, no es salir al campo con una lógica sancionatoria, sino acompañar, generar información y promover mejores decisiones sanitarias.

En ese marco, recomendó a los productores trabajar junto a su veterinaria o veterinario y utilizar herramientas disponibles como el test de multirresistencia, que permite conocer qué productos continúan siendo efectivos en cada establecimiento y mejorar las decisiones de tratamiento.

A este despliegue se suma la incorporación de 19 agentes sanitarios veterinarios, que se distribuirán en distintos departamentos y recibirán capacitación específica para reforzar el trabajo sanitario en el campo.

Hemovacuna, una herramienta que aumenta su alcance

La prevención de la tristeza parasitaria fue otro de los temas centrales.

Fuellis destacó el crecimiento registrado en la utilización de la hemovacuna. Según explicó, en 2017 se demandaban unas 8.000 dosis, mientras que actualmente se utilizan alrededor de 600.000 dosis. El coordinador señaló, sin embargo, que todavía existe un importante margen para ampliar su utilización.

Rodríguez adelantó además que se trabaja en la instalación de un nuevo módulo de producción de hemovacuna en DILAVE Paysandú. La iniciativa permitirá ampliar progresivamente la capacidad de producción y tiene como objetivo alcanzar durante el próximo año unas 500.000 dosis desde esa sede.

La ampliación responde al crecimiento de la demanda y busca fortalecer una herramienta sanitaria que el MGAP viene promoviendo como parte de la estrategia para reducir las pérdidas ocasionadas por la tristeza parasitaria.

Investigación para construir nuevas respuestas

La Facultad de Veterinaria también viene trabajando en distintas líneas vinculadas al Plan.

Su decano, José Passarini, destacó que la respuesta a la problemática requiere combinar formación e investigación y señaló que distintos equipos de la Facultad participan actualmente en pruebas de vacunas, producción de hemovacuna, estudios sobre resistencia y detección de residuos.

Para Passarini, se trata de “un trabajo de largo aliento, con pequeños hitos”, en el que las respuestas se van construyendo a partir de la articulación entre instituciones, investigadores, profesionales, estudiantes y productores.

El decano advirtió además que el problema ya no puede analizarse exclusivamente desde el punto de vista sanitario. La presencia de residuos y sus posibles consecuencias comerciales incorporan también una dimensión económica y social, particularmente por el impacto que pueden tener sobre la actividad de las plantas frigoríficas y el empleo.

Garrapata, residuos y mercados

La relación entre el control del parásito y la presencia de residuos de productos veterinarios ocupó buena parte del intercambio.

Fuellis señaló que los resultados no conformes pueden reducirse a partir de decisiones concretas: utilizar correctamente los medicamentos veterinarios, respetar los tiempos de espera y seguir las indicaciones de las etiquetas.

“Entre todos tenemos que internalizar una nueva cultura de trabajo”, sostuvo, involucrando en ese proceso a productores, veterinarias y veterinarios, instituciones y comunicación.

Rodríguez, por su parte, señaló que este es uno de los temas que más preocupa actualmente a la DGSG, por sus posibles consecuencias sobre los mercados. Explicó que el Ministerio continúa trabajando sobre las observaciones recibidas y en las medidas necesarias para fortalecer el cumplimiento de los requisitos sanitarios.

El desafío, coincidieron los participantes, es lograr un control efectivo de la garrapata sin generar nuevos problemas asociados al uso inadecuado de los productos utilizados para combatirla.

Educación sanitaria y cercanía

Para Fuellis, buena parte del desafío puede resumirse en dos palabras: educación sanitaria.

El asesoramiento profesional, el conocimiento de la situación particular de cada establecimiento y la correcta utilización de las herramientas disponibles resultan fundamentales para que las decisiones sanitarias sean efectivas.

Las recorridas que actualmente desarrolla el MGAP buscan justamente profundizar esa cercanía. Además de relevar información, permiten llegar directamente a productores que no siempre participan de jornadas o instancias de capacitación.

Fuellis reconoció el trabajo realizado hasta el momento por los Servicios Ganaderos y por instituciones como INAC, el Instituto Plan Agropecuario y otros actores que participan de la estrategia, pero también señaló que todavía existen lugares a los que no se ha logrado llegar.

Por eso, definió el despliegue actual como “una acción más para tener la cercanía con el productor y con el sitio donde está el problema”.

A un año de su lanzamiento, el Plan entra así en una nueva etapa, con más trabajo en el campo, nuevas herramientas, investigación y una apuesta sostenida a la educación sanitaria.

El desafío continúa siendo colectivo: controlar la garrapata, reducir las pérdidas por tristeza parasitaria, prevenir residuos y proteger la confianza en la producción ganadera uruguaya.

Audios

Entrevista a Marcelo Rodriguez
Entrevista a Carlos Fuellis
Entrevista a José Passarini

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