La garrapata: un desafío sanitario que impulsa nuevas líneas de investigación en Uruguay

Ese fue el punto de partida del conversatorio “La garrapata como desafío sanitario y productivo del país”, realizado en el marco de Agro en Punta, donde autoridades, científicos y académicos coincidieron en una idea central: las respuestas del pasado ya no alcanzan para los desafíos del presente.
El encuentro reunió al Director General de Servicios Ganaderos del MGAP, Marcelo Rodríguez; al decano de la Facultad de Veterinaria, José Pasarini; al director de la Plataforma de Salud Animal del INIA, Alejo Menchaca; y al investigador del Institut Pasteur de Montevideo, Matías Machado. La moderación estuvo a cargo de Patricia Santos.
Un problema que no se resuelve con una sola herramienta
“La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”, señaló Rodríguez al abrir el intercambio. Recordó que las campañas sanitarias tienen más de medio siglo y que, en ese recorrido, el país también acumuló errores y aprendizajes.
Hoy, explicó, el impacto del parásito va mucho más allá del daño sanitario. Afecta la productividad, eleva costos y pone en riesgo mercados estratégicos. Estudios recientes de OPYPA estiman pérdidas del orden de 92 millones de dólares anuales, equivalentes a 3,4 % de la producción primaria de carne, sin contar efectos más difíciles de medir, como los episodios de residuos que pueden derivar en restricciones comerciales.
“El problema no se arregla con una sola herramienta”, insistió. Ni con más productos, ni con decisiones aisladas. Desde la gestión pública, agregó, ya está claro que no funciona más tomar decisiones sin respaldo científico ni postergar medidas necesarias por temor a que no sean populares. “Algunas decisiones no son simpáticas, pero son inevitables si queremos preservar el estatus sanitario del país”, afirmó.
La ciencia como base para decidir
Desde el Institut Pasteur, Matías Machado aportó una mirada que conecta la sanidad animal con la salud humana y la inocuidad alimentaria. Bajo el enfoque de Una Sola Salud, explicó cómo la investigación permite salir de percepciones individuales y avanzar hacia decisiones basadas en datos.
En ese camino, detalló el desarrollo de una nueva vacuna contra la garrapata, con ensayos a campo iniciados en 2022 y un plan piloto nacional acordado con el MGAP. También subrayó el potencial de nuevas herramientas de diagnóstico, tanto para multirresistencia como para residuos en carne, que permitan anticipar riesgos antes de que un problema llegue al mercado.
“La ciencia no dice qué hacer por intuición; permite saber qué funciona, dónde y en qué condiciones”, resumió.
Innovar cuando el control ya no alcanza
Alejo Menchaca, desde INIA, fue aún más directo. “Si seguimos haciendo lo mismo, la garrapata nos va a seguir ganando”, advirtió. Controlar el problema con las herramientas actuales puede permitir convivir con él, pero no revertir su expansión.
Por eso, explicó, además de mejorar el uso de los instrumentos disponibles, Uruguay debe apostar a soluciones nuevas, algunas de corto plazo y otras más ambiciosas. Entre ellas, mencionó avances en diagnóstico de multirresistencia, desarrollo de vacunas, alternativas a los químicos y líneas de investigación de frontera, como la modificación genética de la garrapata, orientada a reducir su capacidad reproductiva.
Son procesos largos, aclaró, pero necesarios si el país quiere aspirar a algo más que administrar el problema.
Del conocimiento al campo
Desde la Facultad de Veterinaria, José Pasarini llevó el foco al territorio. Recordó que la institución es la única que forma veterinarios en Uruguay y que su responsabilidad central es preparar a quienes, todos los días, toman decisiones en los predios.
El desafío, coincidió con el resto del panel, no es solo generar conocimiento, sino lograr que ese conocimiento se traduzca en prácticas efectivas. Para eso, señaló, son clave la formación continua, la acreditación profesional, la extensión y la capacidad de comunicación.
“Pequeñas prácticas individuales pueden tener consecuencias grandes a nivel país”, advirtió, al subrayar que sostener mercados y políticas sanitarias exige comprender que la sanidad es un esfuerzo colectivo.
Un desafío que excede lo técnico
Más allá de las diferencias de rol, el conversatorio dejó una conclusión compartida: la garrapata no es un problema técnico aislado, sino un desafío de sistema, que involucra ciencia, decisiones políticas, formación profesional y prácticas en el territorio.
No hay soluciones mágicas ni atajos. Pero sí hay un rumbo: avanzar con evidencia, sostener decisiones en el tiempo y asumir, como país, que enfrentar la garrapata es también proteger la producción, la sanidad y los mercados que Uruguay ha construido durante décadas.
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Uruguay investiga nuevas herramientas para enfrentar el desafío de la garrapata Descargar imagen : Uruguay investiga nuevas herramientas para enfrentar el desafío de la garrapata

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