Actividad

Taller sobre brechas de género en ciencias

26/02/2026
En el marco de la consultoría para el diseño del Plan Integral de Incorporación de la Perspectiva de Género en el Sistema Nacional de Investigación e Innovación, se llevó a cabo una jornada de trabajo orientada a la construcción participativa con actores del sistema.
Audiencia del evento

La actividad fue convocada por la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento, Uruguay Innova y el Ministerio de Industria, Energía y Minería. La apertura estuvo a cargo del secretario nacional de ciencia y valorización de conocimiento, David González, quien remarcó la necesidad de reflexionar y tomar acciones concretas sobre las desigualdades, reafirmando el compromiso institucional en esta área.

David Gonzalez habla al público presente

La coordinación del trabajo estuvo a cargo de Victoria Prieto y Cecilia Tomassini, junto a un equipo de investigación integrado por María Goñi Mazzitelli, Paula Leguisamo, Silvana Maubrigades y Victoria Tenenbaum. Durante la presentación del diagnóstico, se expuso que, al ritmo actual, restan 123 años para alcanzar la paridad de género a nivel global. El análisis mostró que a nivel nacional, si bien no existen diferencias de desempeño en matemática al inicio de la etapa escolar, entre tercer y sexto año emergen ventajas para los varones. En la educación media, una mayor proporción de varones obtiene mejores resultados en evaluaciones estandarizadas a los 15 años, lo que se correlaciona con una mayor elección de orientaciones científicas.

En la educación terciaria, las mujeres son mayoría tanto en el ingreso como en el egreso general, alcanzando un 68% de egresos en la Universidad de la República y un 65% en la Universidad Católica del Uruguay. Sin embargo, persiste una fuerte segregación horizontal en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. En disciplinas como tecnología y ciencias de la naturaleza, la participación femenina se sitúa en torno al 40%, mientras que en ingeniería desciende al 20%. Esta realidad se refleja en las instituciones con mayor oferta tecnológica, que presentan una proporción superior de estudiantes varones.

Victoria Prieto

A nivel de posgrado, las trayectorias comienzan a divergir. En los estudios de doctorado, la proporción de egresos se sitúa en un 54% para las mujeres y un 46% para los varones, pero a los ocho años de iniciado el programa, más del 70% de los varones logra egresar frente al 61% de las mujeres.  La segregación vertical se manifiesta  en el acceso a cargos de jerarquía. En el Sistema Nacional de Investigadores, las mujeres representan el 55% en el nivel de iniciación, pero esta cifra desciende al 36% en el Nivel II y 27% en el Nivel III, donde los varones ocupan el 73% de los cargos. Además, existe una brecha de aceptación global en el sistema de aproximadamente siete puntos porcentuales a favor de los varones.

La evaluación académica y los indicadores de productividad evidencian desigualdades acumulativas. En promedio, los investigadores varones publican 20 artículos a lo largo de su carrera, frente a 12,5 artículos publicados por las investigadoras. Gran parte de esta diferencia se vincula a las responsabilidades de cuidado. La evidencia nacional indica que, tras el nacimiento del primer hijo o hija, las trayectorias científicas divergen: mientras los varones mantienen o aumentan su producción académica, la producción de las mujeres se estanca.

Mesas de discución

Durante la jornada, el trabajo se organizó en mesas de discusión centradas en cuatro nodos: Brechas en la formación y segregación horizontal; Progresión en la formación y avance en la carrera; Techos de cristal y puestos de jerarquía ; y Evaluación académica. El desarrollo de este tipo de instancias facilita la construcción participativa de un plan de igualdad , al problematizar el sistema de ciencia, tecnología e innovación como un ecosistema compartido. Mediante esta metodología se busca identificar los mecanismos que producen desigualdades, plantear transformaciones posibles a nivel de sistema , reconocer a los actores con poder real de decisión y establecer las condiciones de viabilidad y los horizontes temporales para las líneas de acción. 

Este proceso de trabajo, cuyo fin es producir insumos para el diseño de una política sistémica, se complementará con dos talleres adicionales previstos para los meses de marzo y abril.

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