Especialista brasileño advirtió sobre impacto de la resistencia y llamó a fortalecer el control integrado de la garrata

Durante su exposición, el especialista explicó que el escenario epidemiológico del estado de Rio Grande do Sul presenta muchas similitudes con Uruguay, tanto por las características del bioma Pampa como por los sistemas productivos predominantes.
“Hace más de 15 o 20 años que estamos sufriendo con el problema de la resistencia”, señaló.
Gallina explicó que un grupo técnico conformado en el sur de Brasil elaboró una serie de recomendaciones estratégicas para enfrentar la problemática, entre ellas la necesidad de contar con asesoramiento veterinario especializado, capacitar a las personas vinculadas al manejo sanitario y avanzar hacia sistemas que reduzcan residuos en carne y mejoren la competitividad internacional.
Uno de los conceptos centrales de la exposición fue la necesidad de abandonar la dependencia exclusiva de los tratamientos químicos.
“El desafío de la garrapata no se resuelve solamente con una droga. Si se sigue dependiendo únicamente de productos químicos, se va a perder la batalla”, afirmó.
En ese sentido, destacó la importancia del control integrado y mencionó alternativas complementarias como la genética bovina, el uso de hongos, plantas medicinales y otras herramientas no químicas.
El investigador también hizo énfasis en el conocimiento detallado de cada establecimiento y en la importancia del monitoreo permanente.
“No todos los potreros de un predio presentan la misma situación. Hay diferencias de ambiente, humedad, sombra y carga parasitaria. Si no se comprende todo el sistema y no se registran los datos, el manejo no funciona”, sostuvo.
Durante la entrevista, Gallina remarcó además el vínculo entre la garrapata y otros problemas sanitarios relevantes para la región, particularmente la bichera.
“La presencia de garrapata multiplica por cuatro el riesgo de bichera en el ganado”, afirmó.
El especialista señaló que las pérdidas asociadas no se limitan al impacto productivo, sino que incluyen intoxicaciones de trabajadores, mayores costos operativos y problemas de bienestar animal.
Otro de los puntos destacados fue la necesidad de realizar diagnósticos de resistencia antes de definir tratamientos.
“Usar una droga que no funciona solo genera contaminación en la carne y pérdida de dinero”, advirtió.
En ese sentido, insistió en que las decisiones sanitarias deben estar respaldadas por pruebas de laboratorio y por la interpretación de un veterinario capacitado.
“El papel del vendedor es vender productos. El productor necesita asesoramiento técnico”, expresó.
Gallina sostuvo además que el acceso a profesionales capacitados debe fortalecerse en toda la región y comparó el rol del veterinario con el de un médico en salud humana.
“Cuando una persona está enferma busca un médico. Cuando el ganado tiene problemas de garrapata, debe buscar un veterinario”, señaló.
Finalmente, valoró especialmente la realización de espacios regionales de intercambio técnico entre Uruguay, Brasil y Argentina.
“Aquí hay integración entre investigadores, autoridades sanitarias, universidades y productores. Ese diálogo regional es fundamental para enfrentar un problema que afecta a todos”, concluyó.


