La situación global de la fiebre aftosa y los desafíos para la vigilancia sanitaria fueron analizados en Buiatría 2026

La presentación estuvo a cargo de la asesora técnica de la DGSG, Victoria Iriarte, quien expuso sobre el contexto internacional de la enfermedad, los estudios que desarrolla Uruguay para evaluar riesgos de introducción del virus y las herramientas que se están implementando para fortalecer la capacidad de respuesta del país.
“Cuando hablamos de fiebre aftosa muchas veces pensamos únicamente en la vacunación, pero existen otros aspectos que debemos analizar y preparar”, señaló.
Iriarte recordó que Uruguay es un país libre de fiebre aftosa con vacunación y que actualmente utiliza vacunas que protegen contra los serotipos A y O. Sin embargo, explicó que existen siete serotipos del virus y que no existe inmunidad cruzada entre ellos.
“Lo que vinimos a contar fue la situación global de la fiebre aftosa. Se está observando que serotipos que circulaban históricamente en determinadas regiones están apareciendo en zonas donde antes no estaban presentes”, indicó.
Como ejemplo, mencionó la expansión del serotipo SAT-1, tradicionalmente asociado al continente africano, que en los últimos años ha sido detectado en otras regiones del mundo, generando preocupación por el impacto que podría tener sobre poblaciones susceptibles y por la disponibilidad de vacunas adecuadas para su control.
Evaluación de riesgos y preparación
Durante la actividad también se presentaron los avances de una evaluación de riesgo que busca identificar las posibles vías de ingreso del virus al país y los serotipos que podrían representar una mayor amenaza para Uruguay.
Según explicó Iriarte, esta información será clave para definir las cepas que integrarán el Banco Regional de Vacunas y Antígenos contra la fiebre aftosa, iniciativa de la que Uruguay forma parte.
“Tenemos que identificar cuáles son los serotipos con mayor riesgo de introducción para poder incluir esas cepas en el banco y fortalecer nuestra preparación”, señaló.
La especialista también presentó un modelo matemático desarrollado en el marco de su tesis doctoral, que permite simular distintos escenarios de introducción del virus y evaluar alternativas de control para reducir su impacto.
Talleres y simulacro nacional
Las actividades previstas para este año incluyen un taller público-privado en agosto, donde se analizarán distintos escenarios de riesgo para Uruguay desde el punto de vista sanitario y comercial.
Además, la DGSG prevé realizar un simulacro de campo en noviembre con el objetivo de evaluar la capacidad de respuesta del sistema veterinario nacional ante una eventual emergencia.
“Los simulacros permiten testear cómo está la capacidad de respuesta del servicio y ayudan a preparar a las nuevas generaciones de técnicos que nunca han enfrentado una situación de este tipo”, explicó.
La importancia de la vigilancia
Iriarte destacó además la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria y la notificación temprana de enfermedades compatibles con fiebre aftosa.
“Eso nos involucra a todos: a los servicios oficiales, a los productores y a los veterinarios privados. La notificación temprana nos permite actuar rápidamente ante cualquier eventualidad”, afirmó.
La asesora recordó que las enfermedades transfronterizas requieren un abordaje coordinado entre países y organismos internacionales.
“Las enfermedades no respetan fronteras. Por eso trabajamos permanentemente en coordinación regional y global, compartiendo información y fortaleciendo las capacidades de prevención y respuesta”, concluyó.

