Salud mental en niñas, niños y adolescentes: la necesidad de una mirada integral y respetuosa de los derechos humanos
A partir del trabajo que desarrolla en materia de salud mental y del monitoreo del sistema de protección, la INDDHH ha identificado la persistencia de miradas parciales que tienden a reducir situaciones complejas a explicaciones individuales o diagnósticas, dejando de lado los múltiples factores que intervienen en estos procesos.
Las situaciones de sufrimiento psíquico no ocurren en el vacío. Interpelan a los sistemas de salud, educación, protección social y justicia, así como a las familias, las comunidades y al conjunto de la sociedad. Por ello, resulta indispensable preguntarse si existieron oportunidades de acceso a una atención adecuada, continuidad en los tratamientos cuando fueron necesarios, apoyos suficientes para las familias y respuestas oportunas por parte de las instituciones competentes.
La salud mental constituye un derecho humano. Su abordaje requiere una perspectiva integral que priorice la prevención, el acceso a servicios de calidad, el acompañamiento sostenido y el respeto por la dignidad de las personas. Reducir estos procesos a un diagnóstico o presentar el padecimiento psíquico como una explicación suficiente de determinadas conductas no solo simplifica realidades complejas, sino que contribuye a reforzar prejuicios que afectan a miles de personas.
La evidencia científica disponible muestra que no existe una relación causal entre los padecimientos de salud mental y la violencia. Por el contrario, las personas con sufrimiento psíquico suelen encontrarse más expuestas a situaciones de discriminación, exclusión, violencia y vulneración de derechos.
La INDDHH advierte asimismo sobre la importancia de proteger la privacidad y la dignidad de niñas, niños y adolescentes que atraviesan situaciones de salud mental. La difusión de información que permita su identificación, así como la circulación de interpretaciones sin consideración por sus derechos, puede generar consecuencias que perduren mucho más allá de los hechos que les dieron origen.
Frente a situaciones de especial sensibilidad, el desafío colectivo es evitar la estigmatización, proteger la dignidad de las personas y contribuir a una conversación pública responsable, informada y respetuosa de los derechos humanos.
