Mes de la diversidad sexual

En el marco del Mes de la Diversidad, Inmayores se suma al lema del Ministerio de Desarrollo Social

“Reparar el presente es construir futuro. Más Comunidad, Más Democracia” es la consigna oficial de la campaña por el Mes de la Diversidad 2026, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) en Uruguay.
Mujer mayor sonríe en la calle; afiche sobre viejismo y derechos

Desde Inmayores, como organismo rector en materia de políticas públicas de envejecimiento y vejez, reivindicamos el derecho de todas las personas mayores a vivir y envejecer con dignidad, libertad, autonomía y respeto, independientemente de su orientación sexual, identidad de género o cualquier otra condición.

En este Mes de la Diversidad nos interesaba volver a traer la campaña sobre viejismo que lanzamos este año, porque entendemos que visibilizar también es una forma de transformar.

Esta campaña nació de un proceso colectivo, en el que nos propusimos pensar en escenas de la vida cotidiana tomando como punto de partida relatos de las propias personas mayores que escuchamos a diario y que atraviesan nuestra práctica profesional.

Nos pareció una oportunidad especialmente valiosa para visibilizar la diversidad también en los vínculos sexoafectivos durante la etapa de la vejez.

En la reunión en la que se planteó esta posibilidad, una referente territorial del Instituto recordó un hecho que había quedado resonando: durante un cineforo realizado en Soriano, una mujer del público había expresado que le gustaría ver este tipo de realidades reflejadas en la pantalla y reclamaba, justamente, mayor diversidad.

Con esa idea presente, nos propusimos encontrarla e invitarla a formar parte del proyecto.

Así llegamos a Cristina, de Cardona, quien eligió que la persona que la acompañara en la escena fuera su propia esposa. Ambas nos recibieron con enorme calidez y se entusiasmaron con la propuesta, entendiendo que podía ser una oportunidad para sensibilizar, visibilizar y compartir con orgullo su propia historia como primer matrimonio igualitario femenino de su departamento.

Porque las campañas audiovisuales también son herramientas para transformar.

Una imagen, una historia, una pareja, un gesto de afecto pueden abrir preguntas, generar identificación y poner en conversación aquello que muchas veces permanece invisibilizado. Pueden contribuir a ampliar los imaginarios sociales sobre quiénes somos, quiénes amamos y cómo queremos vivir nuestras vejeces.

Hablar de diversidad sexual en las vejeces también implica disputar una idea profundamente arraigada: que las personas mayores no tienen sexualidad, deseos, vínculos sexoafectivos o proyectos de vida. Y cuando además se trata de personas LGBTIQ+, esa invisibilización puede profundizarse.

Por eso reivindicamos el valor de poner estas historias en escena. Porque las políticas públicas también se construyen generando conversación social, cuestionando prejuicios y haciendo visibles otras formas posibles de vivir y envejecer.

La comunicación pública tiene allí una responsabilidad y una enorme potencia: no solamente informar, sino también sensibilizar, interpelar y transformar representaciones.

Esta campaña es, entonces, mucho más que una pieza audiovisual. Es una invitación a mirar, a reconocernos en otras historias y, sobre todo, a preguntarnos qué sociedad queremos construir para nuestras vejeces.

Las personas mayores tienen derecho a envejecer con dignidad y respeto, cualquiera sea su orientación sexual o identidad de género.

Tienen derecho a la seguridad y a una vida libre de toda forma de violencia, a recibir un trato digno y a ser respetadas y valoradas, sin discriminación por razón de sexo, orientación sexual, género, identidad de género o cualquier otra condición.

Porque todas las personas tenemos derecho a amar, a elegir, a construir vínculos y a envejecer con orgullo.

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