Monumento a la Batalla de Sarandí
Acervo Histórico
Introducción
El Monumento a la Batalla de Sarandí conmemora la victoria obtenida por las fuerzas orientales y, al mismo tiempo, revela cómo el Uruguay de comienzos del siglo XX eligió representarse, idealizando los pueblos originarios como referencia a las raíces de la identidad nacional. José Luis Zorrilla de San Martín convirtió la victoria en una alegoría de la Patria, encarnada por una poderosa figura femenina de rasgos indígenas, armada con un sable y acompañada por un puma. Esta composición, poco habitual en la escultura monumental de la época, reúne referencias a la independencia, el territorio y las raíces americanas de la nación.
Inaugurada en 1923, la obra se convirtió en el centro simbólico de la actual Plaza Alejandro Gallinal y en uno de los principales referentes urbanos de Sarandí Grande. Más de un siglo después, mantiene su valor artístico e histórico y continúa formando parte de la vida colectiva de la ciudad.
Reseña histórica, descripción y valoración
La iniciativa de erigir el monumento fue presentada por Alejandro Gallinal ante el Senado de la República en 1919. Gallinal promovió y financió la obra como parte de un programa cultural más amplio, orientado a construir, a través del arte público, un relato sobre los orígenes de la nación. Aprobado el proyecto de ley, el encargo recayó en José Luis Zorrilla de San Martín, escultor y pintor cuya producción ocuparía un lugar central en la obra pública uruguaya y en la representación de episodios y figuras de la historia nacional, como el Monumento al Gaucho, la Fuente de los Atletas y el Monumento a los Constituyentes de 1930.
El monumento fue inaugurado en la plaza principal de Sarandí Grande el 12 de octubre de 1923. La ceremonia abrió el ciclo conmemorativo que culminaría en 1925 con los festejos por el centenario de la Cruzada Libertadora, iniciada con el desembarco de los Treinta y Tres Orientales y marcada por la Declaratoria de la Independencia y las victorias de Rincón y Sarandí.
En lugar de reconstruir el enfrentamiento militar, Zorrilla transformó la victoria en una alegoría de la Patria. Una figura femenina de rasgos indígenas avanza en un movimiento ascendente, acompañada por un puma y portando un sable. La composición reúne fuerza, solemnidad y dinamismo para representar una nación de raíces americanas, soberana y victoriosa.
El conjunto alcanza aproximadamente 6,70 m de altura. El grupo escultórico, de unos 3,80 m, fue tallado en varias piezas de piedra caliza marmórea grisácea, veteada y de grano fino, y se apoya sobre un pedestal de aproximadamente 2,90 m, revestido con bloques de granito rosado e inscripciones en sus cuatro caras.
Desde su inauguración, el monumento organiza simbólica y espacialmente la plaza que hoy lleva el nombre de Alejandro Gallinal. Su presencia trasciende la función conmemorativa y lo convierte en un hito urbano, espacio de encuentro y escenario de la vida cívica de Sarandí Grande.
Intervenciones
Más de un siglo después de su inauguración, la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA – MTOP), a través del Departamento de Proyectos y Ejecuciones Patrimoniales, desarrolló un proyecto destinado a mejorar el estado de conservación del conjunto y recuperar su entorno inmediato, atendiendo tanto a la materialidad de la obra como a sus valores históricos, artísticos y urbanos.
Como punto de partida se realizó un relevamiento visual y fotográfico del grupo escultórico, el pedestal y su entorno. Las alteraciones observadas fueron identificadas y localizadas gráficamente, generando un registro del estado de conservación y un diagnóstico general que permitió ordenar las actuaciones según su urgencia y alcance.
A partir de este estudio se definió una primera etapa de intervención que comprende la limpieza controlada de la escultura y su basamento, el acondicionamiento de los mástiles y la sustitución del pavimento que rodea el monumento.
La limpieza tendrá, además, un valor diagnóstico: al retirar los depósitos superficiales será posible reconocer con mayor precisión el estado de la piedra y evaluar la necesidad de futuras acciones de conservación.
El proyecto adopta un criterio de mínima intervención, limitado a las acciones necesarias para garantizar la estabilidad y conservación del conjunto. No se propone reconstruir pérdidas que no comprometan su estabilidad ni dificulten su lectura, preservando las huellas del tiempo como parte de la historia material de la obra.
Futuro
Esta primera intervención permitirá frenar el avance del deterioro material y obtener un conocimiento más preciso sobre el estado de conservación de la piedra. Con esta información será posible evaluar y definir, en caso de ser necesario, futuras acciones de consolidación, restauración y/o protección, de acuerdo con los lineamientos contemporáneos para la conservación de esculturas de alto valor patrimonial.

Desde la DNA – MTOP se plantea así una estrategia progresiva de conservación, en la que cada etapa aporta información y construye las bases para la siguiente, con el objetivo de preservar el monumento y su entorno y asegurar que continúe formando parte de la memoria y la vida colectiva de Sarandí Grande.

