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Cultura Preventiva

23 de Agosto, 2019

Cuando hablamos de cultura preventiva nos estamos refiriendo a un conjunto de creencias sobre riesgos o accidentes y las medidas de prevención para minimizar sus efectos.

Descripción

El concepto surge en los años 80’ a partir del accidente nuclear de Chernobyl y con el paso de los años se ha ampliado y ha adoptado una dimensión cultural y global.

La cultura preventiva se construye a través de la participación y el desarrollo de diferentes acciones para contribuir a la formación de las personas y lograr cambios en el comportamiento. En tal sentido, no se trata de imponer normas ni reglas sino de internalizar conductas y actitudes positivas a través de argumentos sólidos.

Nuestro país vivió durante muchos años con la concepción de lo que popularmente llamamos el “aquí no pasa nada”, una matriz cultural que –en parte- se mantiene hasta hoy. Los riesgos y emergencias estaban invisibilizados y los uruguayos y las uruguayas pensábamos que estábamos a salvo de cualquier tipo de desastres. Diferentes acontecimientos como la ocurrencia periódica de eventos como sequías y tormentas fuertes –entre otros- han provocado un cambio en nuestro imaginario colectivo.

Hay diferentes hitos o “mojones” en ese proceso. El primero de ellos fue el incendio del Parque Santa Teresa en 1989 que afectó 2.400 hectáreas de bosques y en donde perdieron la vida 3 personas; el incendio en 1993 del Palacio de la Luz en el que fallecieron 4 trabajadoras; el ciclón extratropical de 2005 que azotó el sur del territorio nacional con rachas de vientos de hasta 175 km/h y un saldo de 10 personas perecidas y por último, las inundaciones de 2007 que afectaron a más de 12.000 personas de varios departamentos.

En los últimos años hemos transitado hacia una concepción integral de la gestión del riesgo de desastres. El papel del Sistema Nacional de Emergencias ha sido clave en este proceso que inicialmente sólo contemplaba la respuesta ante eventos adversos y que paulatinamente pasó a fortalecer y promover acciones que garantizaran niveles de seguridad para la población ante emergencias y desastres.

Guía familiar para la reducción de riesgos

El Sinae ha buscado promover hábitos para reducir el riesgo de emergencias y desastres, incorporando nociones y acciones que nos ayuden en la toma de decisiones adecuadas en momentos clave para sentirnos más seguros. La edición de la Guía Familiar para la Reducción de Riesgos es una prueba de ello y ha tenido una excelente aceptación en la población en general y en distintas comunidades.

A partir de la Guía se elaboraron piezas animadas con recomendaciones según el tipo de peligrosidad o amenaza.

Momento de Análisis Temprano del Entorno: MATE

Entre otras acciones ha promovido herramientas como el “MATE”: Momento de Análisis Temprano del Entorno). La propuesta es tomarse un tiempo de reflexión para entender el entorno en donde nos encontramos y hacerlo más seguro. El MATE nos orienta a planificar pequeñas acciones que ofrezcan un mayor nivel de seguridad para el entorno familiar, barrial o de la comunidad. Se trata de imaginar en conjunto diferentes escenarios, evaluar riesgos y actuar en consecuencia.

Bolso de emergencias

Por otra parte, se ha trabajado en la incorporación de un “bolso de emergencias” cuyo objetivo es tener protegidos y a mano los artículos de primeros auxilios y la documentación más importante en caso de tener que enfrentarnos a una emergencia o tener que evacuar la vivienda.

Otras acciones en territorio: trabajo en escuelas rurales

Desde 2017 el Sinae viene llevando adelante una experiencia de trabajo en escuelas rurales a través de una estrategia para promover una cultura preventiva. Para ello se contó con el apoyo de Cruz Roja y la empresa Unilever y se realizaron diferentes instancias de sensibilización en escuelas rurales de las que participaron más de 2.500 escolares y centenares de maestros.

El antecedente inmediato fue la experiencia recogida durante el 2017 en el marco de un Proyecto cristalizado con FAO de capacitación para productores familiares afectados por las inundaciones en el que se trabajó con 77 escuelas rurales.

Se trata de una experiencia de trabajo conjunto con la comunidad para la incorporación desde la infancia de hábitos responsables como es el lavado de manos, primeros auxilios y cuidado de la piel. Se contó con la colaboración de la cátedra de Dermatología Comunitaria de la Universidad  y se coordinó con la Administración Nacional de educación Pública (ANEP) y el Ministerio de Salud.

La experiencia con Cruz Roja surge a raíz de la sequía de 2017 y la consecuente emergencia agropecuaria. En tal sentido, se consideró necesario llevar adelante una serie de actividades de distribución de ayuda humanitaria en primera instancia en el departamento de Tacuarembó.

Personas voluntarias del Sinae y técnicos de la Cruz Roja comenzaron un proceso de evaluación y distribución de ayuda humanitaria que alcanzó a más de 150 familias. La asistencia de Cruz Roja se tradujo en entrega de recipientes para el acopio de agua, kit de higiene, medidores de color y pH y distintas labores de sensibilización para el manejo y consumo de agua en forma segura desde el punto de vista sanitario.

Paralelamente, se coordinó la entrega de tanques de 1100 lts. en escuelas rurales como forma de sumar atención a uno de los grupos más vulnerables como son los niños en edad escolar. La provisión de los tanques permitió que cientos de personas de la comunidad accedieran a agua potable.

Asimismo, se realizaron una serie de talleres en escuelas sobre GIR, en el que participó un número importante de escolares y personas de la comunidad.

Curso virtual de GIR

Se trata de una iniciativa desarrollada en conjunto entre Sinae y OPP. Es una herramienta desarrollada de forma tal que cualquier persona tiene la posibilidad de acceder a los conceptos básicos de gestión del riesgo. Es un curso virtual gratuito y abierto para todo público, independientemente de su edad, del lugar en el que se encuentre, de su nivel de formación académica y de la actividad que desempeñe. También es auto-administrado, es decir sin tutoría y se accede a él desde cualquier dispositivo informático (celular, tableta, computadora) a través de un usuario y clave. El único requisito es disponer de conexión a Internet.

El curso virtual es una alternativa muy interesante para el proceso de capacitación de las personas, ya que favorece el aprendizaje autónomo, autoregulado y responde eficazmente a las demandas de quienes asumen el compromiso de autoformarse en cualquier etapa de su vida de acuerdo a sus necesidades.

Entre sus objetivos está el de promover una cultura preventiva desde lo individual, a nivel familiar y de las comunidades; brindar herramientas básicas sobre Gestión Integral del Riesgo y presentar información sobre el marco normativo e institucional del Sistema Nacional de Emergencias.

Semana de la Reducción de Riesgo de Desastres

Si bien todos los años el Sinae realiza distintas acciones para conmemorar el día Internacional para la Reducción de Desastres, en 2018 se abocó a la realización de la Semana de la Reducción de Riesgos (1 al 6 de octubre). El programa incluyó –entre otras actividades- una muestra de cine denominada “Cine y Resiliencia” con la exhibición de dos largometrajes y dos cortos; una mesa panel con el nombre¿Cómo realizar coberturas éticas de situaciones de emergencia?” en la que participaron comunicadores del medio y actividades lúdicas a cargo de personas voluntarias del Sinae realizaron juegos participativos relativos a la temática.

Actividades de capacitación

De acuerdo a lo establecido por la Ley y para dar cumplimiento con ella, la Dirección Nacional del Sinae lleva adelante acciones que se enmarcan en su Plan de Capacitación y Formación Continua.

Desde la Dirección Nacional del Sinae se llevan adelante distintas iniciativas (talleres, cursos, etc.) que busca sensibilizar a los actores institucionales para la integración de una cultura de gestión del riesgo que promueva cambios tanto en los aspectos estructurales como en procedimientos y prácticas y al mismo tiempo genera espacios de intercambio, análisis y reflexión.

Plataforma Educativa Virtual del Sinae

La Capacitación es una de las líneas de trabajo del Sinae y en ese marco la incorporación de las TIC (Tecnologías de la Información y la Información) a través de la instalación en 2011 de la Plataforma Educativa Virtual del SINAE, ha sido una fuerte apuesta.

Desde entonces se han diseñado e implementado  diversas propuestas de formación en conjunto con diferentes instituciones como el Grupo de Gestión Integral del Riesgo (GGIR) de la Universidad de la República, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y el Instituto Uruguayo de Meteorología (INUMET), la ONG CEADU (Centro de Estudios y Análisis Documental del Uruguay), el Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional (PDGS) de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), entre otros.

Si bien la educación a distancia no es algo nuevo, sigue siendo una alternativa muy interesante para el proceso de capacitación de las personas, ya que favorece el aprendizaje autónomo, autoregulado y responde eficazmente a las demandas de las personas que asumen el compromiso de autoformarse en cualquier etapa de su vida de acuerdo a sus necesidades.

Voluntariado

El Programa Nacional de Voluntariado es una iniciativa desarrollada por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) que promueve la participación social como forma de construcción de ciudadanía.

El Sinae integra el programa junto a más de 30 organismos e instituciones públicas desde el 2016.

Este proceso facilitó la construcción de la Red Nacional de Voluntariado Sinae que nuclea a 500 personas capacitadas e integradas a la red institucional con el objetivo de fortalecer la dimensión del voluntariado, facilitar y promover las acciones solidarias en el territorio, como forma de construcción de ciudadanía y generación de mayor integración social.

Para el Sinae la actividad de voluntariado es clave en la medida en que convoca e integra a la ciudadanía a participar de un sistema de carácter nacional que tiene como desafío el de identificar las acciones de prevención y preparación frente a los desastres así como la recuperación después de la ocurrencia de un desastre.

Entre 2018 y 2019, se destinaron unas 9.000 horas en actividades voluntarias en 18 departamentos del país. En suma, contabilizando instancias de capacitación y actividades en territorio desde 2017 se totalizan más de 30.000 horas destinadas al Voluntariado SInae y GIR.

Todas las acciones desarrolladas desde la Dirección Nacional han contribuido a instalar una cultura de gestión del riesgo y al mismo tiempo han logrado que cada persona voluntaria Sinae aprenda y crezca con la experiencia.