25 de noviembre: libres de violencia en todos los espacios

La jornada recuerda el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como Las Mariposas, activistas políticas y defensoras de los derechos de las mujeres, ocurrido en 1960 en República Dominicana por orden del entonces dictador Rafael Trujillo.
En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, surgió la propuesta de establecer esta fecha como una jornada de lucha y reivindicación. En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas la reconoció oficialmente como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
El compromiso del Estado uruguayo
Uruguay ha asumido compromisos internacionales para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, mediante la ratificación de distintos instrumentos, entre ellos:
- La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979).
- La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará (1994).
- El Convenio Internacional del Trabajo N.º 190 sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo (2019).
En este marco, el Consejo Nacional Consultivo por una Vida Libre de Violencia de Género hacia las Mujeres (CNC) definió para 2026 la consigna:
LIBRES DE VIOLENCIA EN TODOS LOS ESPACIOS
Construyamos entornos seguros e igualitarios para todas las mujeres.
Una responsabilidad colectiva
Vivir libres de violencia en todos los espacios es un derecho de todas las mujeres y una condición fundamental para el ejercicio pleno de sus derechos, su autonomía y su libertad. Ninguna mujer debería ver limitadas sus decisiones, sus oportunidades o sus proyectos de vida por situaciones de violencia o discriminación.
Garantizar este derecho requiere transformaciones profundas en las formas de relacionarnos, en las prácticas culturales y en las estructuras que reproducen las desigualdades de género. Supone cuestionar las violencias naturalizadas, modificar los patrones socioculturales y promover entornos seguros e igualitarios en todos los ámbitos de la vida.
Esta transformación es una responsabilidad colectiva que involucra al Estado y sus instituciones, a las organizaciones sociales, a las comunidades y a cada persona. Desde los distintos espacios que habitamos, es necesario contribuir a prevenir las violencias, promover relaciones igualitarias y garantizar respuestas adecuadas ante las situaciones de violencia.
Este 25 de noviembre es una oportunidad para renovar ese compromiso y reafirmar la importancia de las acciones sostenidas, las políticas públicas integrales y la participación activa de toda la sociedad. Porque vivir libres de violencia no puede ser una posibilidad para algunas: debe ser un derecho garantizado para todas, en todos los espacios.
