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Campaña de sensibilización

Hablemos de Salud Mental

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, el pasado 10 de octubre se celebró en Casa INJU del Mides una actividad donde se presentó la campaña de sensibilización “Hablemos de Salud Mental”. Entre los materiales que forman parte de la misma, se dio a conocer un video que abre el juego para hablar de este tema que, según el psicólogo Alfonso Arocena, de la Dirección Nacional de Protección Social del Mides, “es un problema que nos involucra a todos”.
Campaña Salud Mental

La campaña lanzada el pasado domingo, día en que se conmemora la importancia de la Salud Mental, tiene como objetivo darle impulso a la difusión de la Ley de Salud Mental (Ley N° 19529) y a “motorizar” la implementación de la misma.

Según explicó Alfonso Arocena, quien representa al Mides por la Dirección Nacional de Protección Social, además de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) que llevó adelante la convocatoria, detrás de este plan de sensibilización hay un universo de instituciones comprometidas con la salud mental desde un punto de vista muy amplio. 

La actividad sirvió para tomarle el pulso al interés que hay sobre el tema. Arocena expresó que en el marco del encuentro, al menos diez personas se acercaron a plantear situaciones personales, y en un caso se llegó a realizar una intervención. “El disparador fue poner la expresión salud mental en la calle”, subrayó el psicólogo.

Para Arocena, esto también es un indicador de la necesidad que persiste de abordar el tema de la Salud Mental en el primer nivel de atención. La campaña que lanza INDDHH y que auspicia el Mides, junto con el Ministerio de Salud Pública (MSP), refleja el sentir de una intersectorialidad que involucra a muchos más actores vinculados a la Salud Mental. 

Para que la Ley de Salud Mental se traduzca en acciones, es necesario realizar un esfuerzo mancomunado tanto en recursos humanos como materiales, además de promover una reorganización y refuerzo de las estructuras existentes. Arocena explicó que ASSE ya está trabajando en este sentido, a través de un proceso de mejora y reestructura de sus dispositivos de atención para que sean más eficientes.

Mides forma parte de esta red que coordina acciones con otros actores y, según Arocena, este trabajo en conjunto está en la base de la solución de muchas situaciones ya que existen muchas patologías que “no tiene sentido trabajar de forma separada” ya que requieren un abordaje coordinado y conjunto, como puede ser el tema de las adicciones.

Lo que plantea la Ley de Salud Mental es un cambio cultural. En este sentido, Arocena subraya que es fundamental aplicar un “goteo de sensibilización” para que la norma se cumpla. Un ejemplo, según el especialista, es lograr la apertura al mercado laboral de las personas con problemas de Salud Mental.

En paralelo con la sensibilización, se trabajará en diferentes niveles. Se apuntará al personal de salud, pero también a las familias de las personas con problemas de Salud Mental. Los audiovisuales generados en el marco de la campaña se transmitirán en salas de espera de centros de atención de salud en general, en ASSE, MSP, pero también en mutualistas y en el Banco de Previsión Social. Arocena apunta a la necesidad de “disolver el estigma” que pesa sobre las personas con problemas de salud mental y su entorno.

Está en fase de implementación también el trabajo con centros educativos, con ANEP, CECAP, MEC, todo lo relativo a la educación no formal, pero también con comunicadores, para no reforzar prejuicios y hablar del tema de forma correcta.

El Estado, los tomadores de decisiones, para Arocena nadie debe quedar fuera de este “goteo de sensibilización”. Las campañas de bien público deben ser otra pieza más que lleve a un modelo de inclusión absoluta de las personas con problemas de Salud Mental.

Según el texto de la ley que se reglamentó a mediados de 2018, “se impulsará la desinstitucionalización de las personas con trastorno mental, mediante un proceso progresivo de cierre de estructuras asilares y monovalentes, las que serán sustituidas por un sistema de estructuras alternativas”. 

Pandemia mediante, se está trabajando en la transición hacia ese modelo con varias propuestas. La idea es ir de un modelo de casas asistidas de medio camino para monovalentes; pasar por casas de mayor autonomía, donde se incorporen más las familias en el proceso, sobre todo cuando hubo debilitamiento de los vínculos; hasta llegar a una recuperación total de la autonomía social y económica de la personas con un problema de salud mental. Esto no significa que su problema de salud desaparece, sino que se encuentra bajo control y no lo inhabilita para gozar de una vida plena, como puede ocurrir con otro tipo de enfermedad que requiere de controles periódicos.

Una casa en el camino

Arocena explicó que Mides ya se encuentra trabajando junto con Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) en el modelo de casas de medio camino. En el barrio Buceo de Montevideo, funciona desde 2019 la “Casa Buceo” que alberga a personas que se encuentran en esta situación, “a medio camino”, ganando autonomía junto a equipos técnicos integrados por recursos proporcionados por la ASSE y por el Mides, quien brinda asistencia para lograr un egreso exitoso y una inserción plena en una sociedad donde todavía el estigma juega en contra de estos procesos.

Se trata de un modelo a replicar y que, según explica Arocena, deberá convivir un tiempo con el modelo anterior. Se trata de procesos lentos, por un sinfín de motivos, muchos de ellos culturales. De ahí la importancia de promover cambios, de aceptar que las personas con problemas de salud mental sufren una doble vulneración si, además de no atender apropiadamente su problema de salud, se les discrimina.

Otro modelo, que va en la misma línea, es el de los hogares diurnos para personas con consumo problemático de alcohol y de drogas. Mides también está trabajando en convenio con ASSE en este sentido, proporcionando infraestructura y equipos. Esta casa, que trabaja por separado con las personas que consumen sólo alcohol de las que consumen drogas, está pensada para quienes han pasado como máximo seis meses de internación, que no tienen el problema de la institucionalización, como puede pasar con otras soluciones de medio camino. Según Arocena, está comprobado que estas opciones diurnas reducen significativamente los niveles de internación por consumo.

Las personas usuarias de este tipo de casas no están listas todavía y necesitan resolver cuestiones personales. Se trata de un lugar dónde estar para poder continuar con el proceso y recuperar su autonomía y, eventualmente, sus vínculos previos. 

La casa de medio camino para personas con problemas de consumo, explicó Arocena, es mucho más abierta que la casa de medio camino para personas con problemas de salud mental. La primera, por ejemplo, es gestionada por los propios usuarios, con apoyo del equipo técnico. Para las personas con problemas de salud mental hay más ayudas en lo cotidiano, pero el fin es siempre el logro de la autonomía.

Arocena anunció que se está trabajando también, en este mismo modelo, con la Junta Nacional de Drogas.

No obstante, “las estructuras alternativas no podrán reproducir las prácticas, métodos, procedimientos y dispositivos cuyo único objetivo sea el disciplinamiento, control, encierro y en general, cualquier otra restricción y privación de libertad de la persona que genere exclusión, alienación, pérdida de contacto social y afectación de las potencialidades individuales.” El texto de la ley vigente no deja lugar a interpretaciones, el fin último será la integración total de las personas con problemas de salud mental.

 

 

La actividad  del pasado 10 de octubre fue convocada por el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Salud Pública y la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo.

En el marco de la jornada de concientización se realizó una intervención del colectivo Payasos Medicinales, quienes distribuyeron materiales alusivos en la vía pública. 

Objetivos 2021

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la pandemia de COVID-19 ha agravado la situación de salud mental en la Región, aumentando los nuevos casos de afecciones de salud mental y empeorando las preexistentes. También ha producido interrupciones significativas en los servicios para trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias. Las poblaciones que históricamente se han enfrentado a una mayor carga de afecciones de salud mental y un acceso reducido al tratamiento se ven afectadas de manera desproporcionada por los impactos de COVID-19 en la salud mental. En la Región de las Américas, casi 100.000 personas mueren por suicidio cada año.

 

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