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Femicidios

Femicidios en Uruguay

Análisis para la homogenización de criterios y su categorización.

Los femicidios constituyen la consecuencia más despiadada de la violencia de género. En 2017 se aprobó en la Ley 19.538 que modificó el Código Penal e introdujo el femicidio como agravante del homicidio en aquellos casos en que una mujer sea asesinada por cuestiones asociadas a su género.

Estas  modificaciones establecieron, entre otras cosas, que para tipificar el delito de femicidio tiene que probarse que entre la víctima y el agresor existiera un vínculo de “afectividad e intimidad de índole sexual”. Este elemento es fundamental al tener en cuenta que, según las estadísticas, en la mayoría de los casos el femicida era pareja o ex pareja de la víctima.

Pero para determinar que el asesinato de una mujer fue un femicidio, se tienen que tener en cuenta otras características además del vínculo entre la víctima y el agresor. El abanico es amplio y los parámetros son variados, por eso existen distintos tipos de femicidios: íntimo; no íntimo; por agresión sexual; infantil; familiar; familiar sexual; por conexión; por ocupaciones estigmatizadas; por trata; por tráfico; el marco del narcotráfico; transfóbico; lesbofóbico y étnico racial.

En el marco del trabajo coordinado y sostenido entre la División Políticas de Género del Ministerio del Interior y la División de Violencia Basada en Género de Inmujeres, se realizó una investigación “Femicidios en Uruguay. Análisis para la homogenización de criterios y su categorización”. En base a un intercambio teórico y metodológico, la investigación tuvo como objetivo establecer criterios para categorizar las distintas modalidades que conllevan al asesinato de una mujer por su condición de tal y contar con información que permita caracterizar los femicidios, desde el punto de vista sociológico, en nuestro país, para el período 2012-2018.

El análisis se basó en el estudio de más de 200 casos de homicidios a mujeres cometidos entre 2012 y 2018, teniendo en cuenta la normativa nacional y las recomendaciones internacionales. La metodología de trabajo consistió en revisar todos los casos de homicidio cometidos durante esos seis años en los que se detectó al menos una víctima mujer.

Mediante un análisis de los registros policiales se buscó si había elementos para determinar que se trató de un femicidio. Esos registros –que se encuentran en el Sistema de Gestión de Seguridad Pública– son construidos por la Policía desde el momento en el que se toma conocimiento de un caso. Contienen información sobre dónde se produjo el hecho, qué tipo de arma fue utilizada o cuál fue el resultado de la autopsia, entre otros elementos.

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