MSP monitoriza la evolución del brote de Ébola, declarado Emergencia de Salud Pública por parte de la OMS
Como resultado de la investigación epidemiológica inicial, se logró la identificación del agente causante, denominado formalmente ebolavirus Bundibugyo, en varias de las muestras estudiadas. A la fecha se reportan más de 200 casos confirmados y 80 defunciones en Ituri y Norte de Kivu (RDC). Adicionalmente, Uganda ha notificado la existencia de un caso confirmado adicional, en un adulto proveniente de RDC.
El virus Bundibugyo pertenece a la familia de virus que causan la enfermedad conocida como Ébola, que ha originado brotes en múltiples países africanos, siendo este el decimoséptimo, oficialmente declarado en RDC. Si bien la investigación se encuentra en etapas iniciales, y resta entender aún la epidemiología y dinámica de transmisión, se trata de un evento con alta letalidad (es decir, la proporción de personas que fallecen respecto al total que adquieren la enfermedad). Las personas afectadas suelen presentar inicialmente fiebre, malestar, cefalea y dolor de garganta.
Los brotes de Ébola se originan habitualmente a partir de un reservorio animal, que es seguida por una adaptación que permite la transmisión entre humanos. La transmisión persona a persona ocurre a través del contacto directo con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de personas infectadas, o con superficies contaminadas. Las condiciones de vulnerabilidad, alta densidad poblacional, la ocurrencia de conflictos armados, la alta movilidad poblacional y la dificultad en el acceso a servicios de salud constituyen desafíos importantes para lograr el control del actual brote.
Considerando que se trata de un evento que ha presentado una repercusión de salud pública grave, la existencia de un riesgo de propagación regional y la ausencia de terapias probadas o medidas de prevención, tales como vacunas, la OMS ha declarado al evento como ‘Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional’. Esta declaración tiene como propósito dar una respuesta de salud pública acorde al riesgo y coordinada como tal, ya que requiere de una intervención que supera los límites de las fronteras de los países afectados.
El riesgo de propagación mundial a la fecha es considerado bajo, pero la probabilidad de propagación del brote a otros países de la región es alto, particularmente aquellos limítrofes o con flujos de movimiento poblacional significativos con DRC.
De acuerdo a lineamientos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los países de la región de las Américas, incluyendo Uruguay, deben permanecer atentos a la evolución del brote, y aplicar las medidas de prevención y control recomendadas por OMS, tales como, brindar a la población información actualizada de la situación y fortalecer las medidas para viajeros internacionales que se dirijan o provengan de zonas afectadas. La restricción del ingreso de viajeros internacionales se encuentra expresamente prohibida por normativa internacional legalmente vinculante para Uruguay. No se recomienda la toma de medidas adicionales en puntos de entrada al país, tales como controles de temperatura o síntomas, al ingreso al país.
Los equipos técnicos de Epidemiología del MSP y de la Dirección Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas, trabajan de forma articulada en el seguimiento permanente de la situación y en la aplicación de medidas preventivas alineadas con las recomendaciones de Naciones Unidas y de la OMS.
No se han identificado integrantes del contingente militar de Naciones Unidas desplegado actualmente en DRC, que constituyan casos sospechosos o contactos, o requieran medidas adicionales de control.
Se mantendrá el monitoreo conjunto del evento, y se adecuarán las medidas de respuesta que correspondan, en caso de ser necesario.
Foto: © WHO / Hugh Kinsella Cunningham
