Salud Cardiovascular

Se redujo la mortalidad cardiovascular pero sigue siendo la principal causa de muerte

El Ministerio de Salud Pública (MSP) y la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular realizaron este viernes 2 de octubre el cierre de la Semana del Corazón 2026, “Hagamos espacio al corazón”. Durante la actividad se presentaron nuevos datos sobre la situación de las enfermedades cardiovasculares en Uruguay y las acciones que se desarrollan para su prevención y atención.
De izquierda a derecha: Caroline Chang, Alejandro Cuesta, Cristina Lustemberg y Laura LLambí

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Uruguay. En 2025 provocaron 8184 fallecimientos, el 23,5 % del total de muertes registradas en el país. Sin embargo, la evolución de los últimos años muestra una tendencia favorable: entre 2015 y 2025 la mortalidad cardiovascular, considerando las diferencias de edad de la población, descendió 20,3 %.

La ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, señaló que “las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en nuestro país -y a nivel mundial-, con un peso relativo mayor a medida que aumenta la edad”. En ese sentido, destacó que la actual administración definió entre sus prioridades la mejora de la calidad asistencial, el fortalecimiento del primer nivel de atención y el abordaje integral del envejecimiento saludable y de las enfermedades no transmisibles.

La directora general de la Salud, Laura Llambí, explicó que la reducción de la mortalidad cardiovascular responde a múltiples factores, entre ellos las políticas públicas de prevención y el acceso a tratamientos de alta complejidad. Al mismo tiempo, señaló que el aumento de los egresos hospitalarios y el envejecimiento de la población plantean nuevos desafíos para el sistema de salud.

Otro de los aspectos destacados fue que las enfermedades cardiovasculares no afectan de igual manera a toda la población. En 2025, la mortalidad cardiovascular fue 1,62 veces mayor en los varones que en las mujeres, una diferencia que se mantiene incluso al considerar las distintas edades de ambas poblaciones. Los datos también muestran diferencias entre departamentos: la mortalidad cardiovascular y las internaciones presentan distintos niveles según el territorio, lo que aporta información para orientar las políticas y las respuestas sanitarias.

Llambí remarcó que el foco debe estar tanto en tratar adecuadamente e incorporar medicamentos y terapias como en fortalecer las políticas públicas vinculadas al tabaquismo, la alimentación saludable y la actividad física.

En este sentido, Lustemberg destacó el Plan de Fortalecimiento del Primer Nivel de Atención y la creación de la Unidad de Enfermería, con énfasis en el abordaje integral de las enfermedades no transmisibles mediante equipos interdisciplinarios. También mencionó la reciente incorporación de las gliflozinas al Formulario Terapéutico de Medicamentos, por su impacto favorable sobre la enfermedad cardiovascular, y de los parches de nicotina para actualizar el protocolo terapéutico del Programa de Cesación del Tabaquismo.

Por su parte, el presidente de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, Alejandro Cuesta, valoró la participación alcanzada durante la Semana del Corazón, a la que se sumaron instituciones de salud, centros educativos y organizaciones sociales de diferentes puntos del país.

“Venimos bajando la mortalidad, pero desgraciadamente seguimos siendo la principal causa de muerte”, señaló Cuesta. Agregó que la prevención requiere trabajo e inversión sostenidos para evitar que las personas desarrollen enfermedades cardiovasculares.

Durante este año, la Comisión puso especial énfasis en la actividad física como hábito saludable y como herramienta para prevenir y controlar factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes y las alteraciones de los lípidos en sangre, además de desalentar el consumo de tabaco.

Cuesta destacó también la importancia de incorporar la perspectiva de género en la prevención y atención de las enfermedades cardiovasculares, teniendo en cuenta que pueden existir diferencias en los síntomas y factores de riesgo entre mujeres y varones, que deben ser conocidas tanto por la población como por los equipos de salud.

El trabajo conjunto entre el MSP y la Comisión continuará con acciones como “El deporte se respira”, que vincula la práctica deportiva con ambientes libres de humo de tabaco; materiales educativos dirigidos a niñas, niños y adolescentes; la expansión al resto del país de políticas orientadas a disminuir el consumo de sal y la descentralización de la enseñanza de resucitación cardíaca.

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