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Una situación habitual

El choque por alcance; sus implicancias y el valor del cinturón de seguridad

Creación: 10/12/2020
Última actualización: 14/12/2020
Se debe estar preparado para un manejo defensivo o como actualmente se denomina, gestionar la potencial aparición de riesgos que desestabilicen nuestra normal circulación.
Acumulación de tránsito en rambla de Malvín, Montevideo

En las zonas de ramblas, costaneras y playas, es habitual que en determinadas horas se produzca aglomeración de vehículos circulantes. Muchas veces porque coincide la hora del fin de la jornada laboral (o el inicio de la misma) y las olas de circulación en un sentido u otro son numerosas, largas y sobre todo lentas y monótonas.

Esto nos obliga a marchas y contramarchas cuya monotonía en un tránsito a velocidad de peatón, nos lleva algunas veces a bajar la guardia respecto al tránsito en general. No necesariamente cada vez que movemos el vehículo miramos los espejos, siendo esto necesario, porque algunas veces vehículos livianos como las motos, se cuelan entre las filas de autos, circulando en zigzag y apareciendo espontánea e imprevistamente sobre nuestros laterales.

Situación similar se da en vías con señales electrónicas. Cuando el semáforo reanuda la habilitación para circular, y la aceleración parte desde cero para los primeros de la fila, mientras que los que están a distancia de la señal, ya vienen circulando a determinada marcha; pero frente a un imprevisto, como el cruce imprudente de un peatón, el cruce de un animal y hasta el encandilamiento al tener el sol de frente, puede generar un evento en que demos nuestro vehículo con el que va inmediatamente adelante.

Esta detención abrupta genera a su vez que si el conductor que viene detrás nuestro no estuviese atento, también golpeará contra nuestro vehículo. ¿Y qué nos sucede a nosotros y a los pasajeros que nos acompañan?

El papel del cinturón, que no es precisamente de papel

La sorpresa del impacto, adoptaría un sentido doloroso si es que no traemos puesto el cinturón de seguridad. Es que el mismo –dependiendo directamente de la velocidad a la que circulemos- nos protege de un seguro golpe contra el volante, el tablero o el parabrisas.

A su vez disminuye la probabilidad de que lo ocupantes de los asientos de atrás se golpeen contra los asientos delanteros, o golpeen a los pasajeros que ocupan éstos.

El cinturón adecuado es de tres puntas y retráctil. Esto minimiza el movimiento de los órganos internos de las personas al momento de un impacto abrupto; vale decir que reducen las lesiones del cerebro, rostro y pulmones; e impiden que las personas salgan despedidas del habitáculo.

Por ello, el uso del cinturón es obligatorio en todas las plazas.

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