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Tabaco

Impacto del tabaco en las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares

Existe evidencia científica clara que relaciona el consumo de tabaco directo e indirecto con la incidencia de enfermedades cardiovasculares. En lo últimos años se constató en nuestro país cierto estancamiento en la baja del consumo de esta sustancia que venía descendiendo con anterioridad.
Auscultación

Un cuarto del total de muertes por enfermedades cardiovasculares en el mundo es atribuible al consumo de tabaco pero la última encuesta realizada en nuestro país sobre el tema, finalizada en el 2018, arrojó que 8% de la población no sabe que puede provocar infarto del miocardio y un 24% desconoce que puede provocar un accidente cerebrovascular.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) “el riesgo cardiovascular aumenta con la cantidad de tabaco fumado y los años de consumo. No obstante, esta relación no es lineal. El riesgo aumenta considerablemente incluso con una baja exposición al humo de tabaco, fumar solamente un cigarrillo al día conlleva la mitad del riesgo de cardiopatía coronaria y accidente cerebrovascular que fumar 20 cigarrillos al día”. Entre las complicaciones que provoca se encuentran, no sólo el infarto agudo de miocardio, sino también el accidente cerebrovascular (ACV) la obstrucción de arterias periféricas de la aorta, la de las arterias carótidas de los miembros inferiores, entre otras.

El daño que hace el consumo de tabaco no es sólo para el fumador activo, también se ven afectadas las personas de su alrededor así como las que después puedan estar en el lugar en el que se llevó adelante la acción de fumar, puesto que quedan residuos tóxicos en el ambiente que persisten durante horas aunque se ventile o se utilicen aerosoles para desinfectar. Todo esto da relevancia a que el fumador tome conciencia del medio en el que fuma y la repercusión que puede provocar a las personas que lo rodean por más que su exposición sea mínima.

Otro dato importante del hecho de fumar es que no existe una dosis mínima segura de consumo de tabaco. La referente del Programa de Control de Tabaco del MSP, Elba Esteves, lo explica con estas palabras: “No hay una dosis mínima segura. Para tener una idea comparativa, quien fuma un cigarro por día tiene casi la mitad del riesgo de quien fuma 20 cigarros por día. O sea que con un cigarro por día ya se está en riesgo; la posibilidad de padecer enfermedades dependientes del tabaco es altísimo”.

Lo bueno de todo esto es que cesar el consumo de tabaco es bueno siempre, con beneficios a corto y largo plazo. Promover el abandono de este hábito es fundamental y para ello juega un papel importante desde el breve consejo que puede dar un médico en el primer nivel de atención, hasta las unidades de tabaquismo que por ley son un servicio que deben brindar todos los prestadores de salud. Además, existe un convenio que mantienen algunas de estas unidades con el Fondo Nacional de Recursos mediante el cual se le aporta, a las personas que lo requieran, asistencia y medicación gratuita con el fin de ayudarlos a dejar el tabaquismo.

A pesar de los avances que han habido en las medidas de control y regulación del tabaquismo, por las que en la última década bajó un 20% el consumo en adultos y un 10% en los más jóvenes, estos últimos siguen siendo considerados como una parte vulnerable de la población en relación a este mal hábito porque, por lo general, adquieren rápidamente la adicción a la nicotina. Por esta razón es que se busca seguir trabajando en esta franja en particular.

 

Beneficios inmediatos y a largo plazo del abandono del consumo de tabaco:

A los 20 minutos: disminuyen la frecuencia cardíaca y la presión arterial

A las 12 horas: se normaliza la concentración sanguínea de monóxido de carbono

Entre la 2° y 12° semana: mejora la circulación sanguínea y la función respiratoria

Al año de dejar de fumar: el riesgo de cardiopatía coronaria disminuye en aproximadamente un 50% en comparación con el de los fumadores

Entre el 1er y 4to. año de dejar el tabaco: el riesgo de muerte se reduce casi a la mitad en comparación con el de quienes lo siguen consumiendo

Del 5to. al 15to año de dejar de fumar: el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es equivalente al de un no fumador

A los 15 años de dejar de fumar: el riesgo de padecer una cardiopatía coronaria es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado.

Tras un infarto de miocardio: el riesgo de muerte se reduce entre un 36 y 46%

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