Trabajo en territorio fortalece la vigilancia y control de la leishmaniasis en Artigas

La actividad se desarrolló en coordinación con la Intendencia, la Policía Comunitaria, la cooperativa local, la Comisión de Zoonosis y equipos del MSP, y tuvo como foco la intervención en zonas de mayor riesgo del departamento. En esta oportunidad, equipos conformados por personal técnico y territorial realizaron la colocación de collares repelentes en perros en el barrio Cerro Ejido, una de las áreas priorizadas.
La estrategia se organizó a partir de instancias previas de capacitación y coordinación a nivel departamental, conformando equipos de trabajo de dos y tres personas liderados por profesionales veterinarios. En total, se cuenta con aproximadamente 300 collares que serán colocados de forma progresiva en intervenciones semanales, en el marco de un trabajo sostenido en territorio. Está previsto además que en los próximos días se sumen efectivos de las Fuerzas Armadas para fortalecer las acciones desplegadas.
La leishmaniasis visceral es una zoonosis transmitida por la picadura de un flebótomo, una pequeña mosca hematófaga. En Uruguay, el vector identificado es Lutzomyia longipalpis presente en el norte del país. El principal reservorio en el ciclo urbano es el perro.
En humanos, la enfermedad puede manifestarse con fiebre prolongada, aumento del tamaño del hígado y el bazo, anemia y pérdida de peso. Sin tratamiento oportuno, puede ser potencialmente mortal, por lo que el diagnóstico precoz y el acceso a tratamiento resultan claves para reducir la mortalidad.
Uruguay mantiene vigilancia epidemiológica activa, especialmente en el norte del país, donde se ha detectado la presencia del vector desde 2010 y se han registrado casos en perros y también casos humanos en años recientes. Este escenario refuerza la necesidad de sostener estrategias integradas de prevención, vigilancia y control.
Las acciones en territorio incluyen el monitoreo del vector, el testeo de perros en zonas de riesgo, la promoción de medidas de higiene ambiental y la educación a la población. En este marco, la colocación de collares repelentes constituye una herramienta concreta para reducir el contacto entre el vector y los animales, contribuyendo a cortar la cadena de transmisión.
