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Romina es asistente personal

Dar oportunidades que de otra forma no existirían

Romina vive en Dolores, en el departamento de Soriano. Hasta hace un par de años trabajaba como cajera en una red de cobranza pero su verdadera vocación siempre había sido trabajar con niños. Tuvo su oportunidad hace dos años y desde entonces se desempeña en lo que le gusta y cuida a dos niñas en situación de dependencia.
Romina, asistente personal, con Dana, la niña de 9 años a la que asiste

“Siendo asistente personal sé que a estas niñas les doy oportunidades que de otra forma no tendrían. Contribuyo a que se sientan bien y disfruten la vida” explica sobre su trabajo.

Si bien la emergencia sanitaria cambió las lógicas de trabajo porque las niñas ya no pueden realizar sus actividades fuera de casa, Romina sigue cuidándolas y tomando todas las precauciones. “Las familias de las niñas me facilitan alcohol en gel y tapabocas, así todos estamos tranquilos” relata.

De mañana cuida a María Belén que tiene 6 años. “Belén no habla pero se comunica de otra forma entonces siempre nos entendemos” explica. “Además de la familia, los médicos y especialistas que tratan a la niña me han guiado mucho sobre qué tipo de cosas podemos hacer juntas”, continua.

De tarde es el turno de Dana, que tiene 9 años. Con ella siguen haciendo los trabajos para la escuela y le mandan fotos con las tareas a las maestras. Además, graban videos para que la fisioterapeuta vea como siguen haciendo los ejercicios.

“A Dana le encanta jugar con globos y bailar, así que también hacemos mucho eso” explica Romina. “Extraña mucho ir a la escuela y salir a pasear porque es un actividad que le encanta pero la verdad que viene adaptándose bien de bien a esta situación nueva”, cuenta la asistente personal.

“Me encanta mi trabajo, es muy satisfactorio ver los avances de las niñas. Mi sueño es poder armar un pequeño centro para cuidar a más niñas y niños” concluye emocionada. 

 

 

 

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